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Martes, 5 de febrero de 2008

HISTORIAS DE VIDA Y DE MUERTE

Catorce casos de seres desgarrados

La muestra Ausencias se inaugurará el 26 de febrero, en el Centro Cultural Recoleta.

 Por Oscar Ranzani

Catorce historias de vida componen la muestra Ausencias de Gustavo Germano. Catorce historias fotográficas de seres desgarrados de la vida por patrullas y grupos de tareas que nunca entendieron el significado de la vida, despreciaron su valor y por eso jugaron con la muerte de 30 mil almas. Esas mismas almas que, a pesar de la ausencia, permanecen muy presentes en la memoria y el corazón de quienes crecieron y convivieron con ellos y con buena parte de la sociedad que entendió la importancia de gritar ¡Nunca más! “Cada una de las historias que forman parte de Ausencias es una historia en sí misma y es, a la vez, todas las historias”, señala Germano, antes de hablar de algunas de las que componen la muestra.

Una de ellas es la de la familia Amestoy, asesinada el 19 de noviembre de 1976 en la masacre de la calle Juan B. Justo, en San Nicolás de los Arroyos (Buenos Aires). Omar Darío Amestoy era un militante social en barrios vulnerables de Nogoyá (Entre Ríos). Fue asesinado junto a su esposa, María del Carmen Fettolini, y sus hijos María Eugenia, de tan sólo cinco años, y Fernando, de tres. La fotografía fue tomada un domingo de 1975. En ella están Omar y su hermano Mario Alfredo, que habían salido de paseo por el campo, con asado incluido. “Representa la brutalidad de una familia completa asesinada violentamente”, sostiene Germano.

Claudio Marcelo Fink fue secuestrado el 12 de agosto de 1976 en Paraná (Entre Ríos) y, posteriormente, desaparecido. Sus pasiones eran el automovilismo, el fútbol, la música y la política. En la foto está Claudio junto a su madre, Clara Atelman de Fink, en el comedor de la vivienda, escuchando la radio. “Hablé con Clara Fink cuando recién comenzaba a desarrollar el proyecto, la conocía de años, conocía su historia y su lucha por saber qué había sido de su único hijo. Es una mujer mayor, así que cuando empezamos la primera fase de producción de fotos en agosto de 2006 (cuando recién contábamos con la ‘certeza’ de unos pocos casos) decidí no llamarla para hacer la foto, dado su delicado estado de salud y pensando en lo duro que era exponerse a rememorar esos instantes”, relata Germano. Sin embargo, “ella sabía que estaba en la ciudad y tomó la iniciativa de llamarme porque ella quería hacer la foto. Cuando llegué a su casa, tenía varias fotos del álbum preparadas sobre la mesa, junto a ellas había puesto la misma radio, el mismo frutero que hace 30 años”, recuerda el fotógrafo.

Orlando René Méndez era oriundo de San Salvador (Entre Ríos) y Leticia Margarita Oliva era de Plaza Huincul (Neuquén). Ambos se casaron el 3 de abril de 1970 en La Plata. Su hija única, Laura, nació en 1975. Orlando fue secuestrado el 21 de octubre de 1976 cuando iba a una reunión de la agrupación Montoneros. En sus brazos, llevaba a Laura, de 11 meses. Orlando llegó muerto a la ESMA y su hija fue abandonada en la Casa Cuna y rescatada por su madre. Leticia fue secuestrada el 27 de diciembre de 1978, dos años después del secuestro de su esposo. Su hija de tres años presenció el operativo. En la foto está Laura junto a sus padres en casa de sus abuelos, días antes del golpe de Estado de Videla. “Una niña que con tan sólo tres años ya había sobrevivido al asesinato de su padre primero y al secuestro de su madre dos años después. Representa la continuidad de la vida por encima del horror”, reflexiona Germano.

Raúl Alberto Ramat tenía 27 años cuando fue asesinado el 11 de junio de 1976 en Campana. “La represión en Argentina, si bien fue masiva e injustificable, no puede decirse que haya sido indiscriminada. Tenía un claro objetivo social y político –señala Germano–. La mayoría de las víctimas eran personas con algún tipo de militancia social o política que se identificaban con alguna forma de compromiso social e ideológico. En el caso de Raúl Ramat ni tan siquiera tenían ese ‘argumento’, Raúl no era militante, lo asesinaron no bien abrió la puerta de su casa cuando llamaron a la puerta, frente a su mujer embarazada (a quien golpearon brutalmente) y sin saber si era él la persona a quien buscaban.” En la foto, Raúl está junto a su futura esposa en la vivienda de su hermano. La fotografía fue tomada el 28 de diciembre de 1973 cuando su hermano Manuel y Blanca Fernández (ambos también presentes en la foto) se habían casado.

Silvia Ester Bianchi y su marido fueron asesinados por la espalda el 21 de agosto de 1976. “Una mujer embarazada de nueve meses (ése día debía dar a luz), que es asesinada por la espalda cuando corre por la calle intentando ponerse a salvo del cordón policial supera toda capacidad de comprensión, es pensar en lo impensable”, dice Germano. En la foto, Silvia está junto a su amiga y vecina Ramona en la puerta de su casa.

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La misma situación, con treinta años de diferencia. En el medio, el horror de la dictadura.
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