futuro

Sábado, 17 de mayo de 2008

LIBROS Y PUBLICACIONES

EL CAFE DE LOS CIENTIFICOS: SOBRE DIOS Y OTROS DEBATES, Leonardo Moledo / Martín De Ambrosio, Buenos Aires, Capital Intelectual (“Claves para todos”), 2006, 112 páginas.

EL CAFE DE LOS CIENTIFICOS (II): DE EINSTEIN A LA CLONACION, Martín De Ambrosio, Buenos Aires, Capital Intelectual (“Claves para todos”), 2007, 112 páginas.

En 1926, el escritor austríaco Alfred Polgar publicó su ensayo Teoría del Café Central. En ese antro vienés convergían periodistas y científicos. Habría sido “una forma de organización de lo desorganizado”, un lugar donde “los que tiempo atrás habían perdido todo apetito por lo erótico recuperaban su hambre”.

El primero de los Cafés de los científicos, y cuyos resúmenes se publicaron puntualmente en este suplemento, organizados por el entonces director del Planetario porteño Leonardo Moledo, está dedicado, “obviamente”, al pastor etíope Kaldi, legendario descubridor de la planta del café. También el segundo volumen está bajo la enseña del café y ya anuncian un tercero.

En cada uno de los libros de la serie, los científicos beben sobrio café y dialogan organizadamente, ante un público no menos sobrio y bebedor. Los oyentes primero y los lectores ahora advierten que en verdad nunca habían perdido el hambre erótica por ese tipo de conocimiento llamado ciencia, que es de una cualidad y calidad especialísimas.

En Sobre Dios y otros debates, dieciocho científicos conversan en nueve cafés sucesivos. Los temas que los convocan se cuentan entre aquellos que representan lo más actual y “de punta” en muchas investigaciones recientes. Se cuentan también entre aquellos que más han disparado, con la obsesión de las artes o el apocalipsis aggiornado de los predicadores, la vasta imaginación popular.

Es así que José Latorre, Alberto Baldi, Andrés Carrasco, Lino Barañao, Diego Mazzitelli, Ricardo Piegaia, Moisés Burachik, Walter Pengue, Leonardo Levinas, Diego Harari, Osvaldo Podhajcer, Marcelo Rubinstein, Guillermo Lemarchand, Juan Carlos Forte, Alicia Massarini, Esteban Calzetta, Silvina Solman y Osvaldo Canziani hablan entre sí por orden de aparición y a veces discuten con lucidez cafeínica, sobre vacas locas y priones, hombres y clones, átomos y vacíos, orgánicos y transgénicos, uno y el universo, el genoma en su laberinto, terráqueos y extraterrestres, la vida y la muerte, el clima y el climaterio.

El subtítulo del libro, con su suave ironía, es cuando menos oportuno. Los científicos discuten Sobre Dios y otros debates. Sobre todas las cosas que pueden saberse, como era el lema del uomo universale renacentista Pico della Mirandola. Y sobre algunas más, como le agregó con malicia el español Francisco de Quevedo.

Otro tanto vale para De Einstein a la clonación. Aquí Martín De Ambrosio (durante muchos años colaborador de este suplemento) registra, comenta y presenta otros nueve cafés. Elvira Arnoux, Juan Carlos Calvo, Daniel Cardinali, Horacio Encabo, Gastón Giribet, Diego Golombek, Rodolfo Goya, Diego Hurtado de Mendoza, Roberto Kaplan, Diego Mazzitelli, Ricardo Miró, Roberto Perazzo, Daniel Salamone, Daniel Schávelzon, Mario Silveira, Antonio Tersigni, Juan Carlos Villalonga, Rosalía Vofchuk y el llorado Julio Nudler dirigen sus esfuerzos conversacionales, auxiliados por el estimulante, al dormir, acaso soñar, a la física después de la sucesión sin testamento de Albert Einstein, a la arqueología y el urbanismo, a la economía y sus falsos (y no tan falsos expertos), a las afinidades electivas y las relaciones peligrosas entre la ciencia y la guerra, al hoy, ayer y mañana de la clonación, a la vejez, el envejecimiento y la fuente de la eterna juventud.

Organizadores y compiladores han sabido darle a cada uno de los cafés, en su forma escrita, la necesaria concisión. Han procurado un equilibrio, siempre inestable, nunca desagradable, entre coloquialismo y redacción definitiva. Al encontrarse en público con sus colegas, los científicos se ven obligados a un esfuerzo paralelo de divulgación y exactitud, porque no pueden valerse de las comodidades de la jerga. Deben abandonar, siquiera por un momento, las “imprecisiones de la ciencia por las precisiones del lenguaje”, según decía el novelista Vladimir Nabokov. Que también era, como nadie ignora, un entomólogo, especialista en lepidópteras.

Contra lo que se podría creer, estos Cafés no invitan a ninguna credulidad en materia científica, sino al escepticismo. Y aun al escepticismo del escepticismo: “mirá lo que te espera si en mentiras no crées”, según la letra de un tango, también circa 1926, que cita Julio Nudler, periodista de periodistas, cuya triste ausencia, por cierto, se hace notar y todavía se lamenta.

Sergio Di Nucci

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