futuro

Sábado, 30 de julio de 2005

FINAL DE JUEGO

Donde el Comisario Inspector intenta imaginar las tareas diarias de un “curador de embriones”

 Por Leonardo Moledo


–Nunca me imaginé –dijo el Comisario Inspector– que pudiera existir un curador de embriones. El cargo desafía los límites de la imaginación de la policía.

–Que son bastante amplios –dijo Kuhn.

–¿Qué hace un curador de embriones? ¿Juega con ellos? ¿Les cuenta cuentos para que se duerman?

–Oscar Wilde les contaba cuentos a sus hijos –dijo el embajador de Inglaterra– y con ellos se formó uno de los corpus más hermosos de la literatura inglesa.

–¿Los lleva al jardín de embriones? –preguntaba el Comisario Inspector—. Debo confesar que me imagino perfectamente los jardines de bebés, pero no los de embriones.

–Además –dijo el embajador de Inglaterra– hay que mantenerlos congelados.

–El curador local llama a los embriones congelados “mis hijos”, se opone, dicho sea de paso a que se congelen, con el argumento de que “él no congelaría a sus hijos”. Lo cual demuestra que no distingue entre sus hijos y un embrión, cosa que hace dudar seriamente sobre sus capacidades.

–Esas discusiones medievales sobre si los embriones son personas o no están un poco fuera de época –dijo Kuhn–. ¿Por qué un embrión es una persona? ¿Porque es totipotencial? Entonces, ¿por qué un óvulo no es una persona?

–Lo único que nos faltaría es un curador de óvulos –dijo el embajador de Inglaterra–. Tendría que revisar a todas las mujeres y contarles los óvulos una vez al mes... y a aquella que desperdició un óvulo: ¡Ñácate! Se la castiga de la forma más horrible.

–Mucho peor sería un curador de espermatozoides –dijo Kuhn–. ¿Se imaginan? Porque los óvulos ya están desde el principio, pero los espermatozoides se van produciendo. El curador debería estar presente cada vez que...

–Mejor lo dejamos con puntos suspensivos –dijo el Comisario Inspector– ya que debemos ceñirnos a la delicadeza policial, que aborrece lo soez, o lo malamente sugerente. Lo cierto es que todos estos disparates están relacionados con la postura reaccionaria de la Iglesia sobre este punto. Y sobre el aborto, desde ya recomiendo que vean la película El secreto de Vera Drake, en un mundo que necesita desesperadamente que se hagan más abortos como forma de controlar la natalidad, que nos está llevando lentamente hacia el desastre.

¿Qué piensan nuestros lectores? ¿Están de acuerdo con el Comisario Inspector?

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