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Viernes, 12 de julio de 2002

NÜ SHU: la lengua secreta

Hace más de diez siglos, en una aldea china, los hombres decidieron desterrar a sus esposas e hijas a las habitaciones altas. Aisladas, sometidas al silencio, esas mujeres chinas fueron las que comenzaron una lenta construcción, la del Nü Shu, una lengua femenina y secreta con la que habrían de comunicarse.

Por Martha Satne

Cuando aquellos hombres de la pequeña aldea de Shangjiangxu durante la dinastía Tang (618-907) desterraron a sus esposas e hijas a las habitaciones altas, estaban lejos de imaginar siquiera que aquellas mujeres tomarían esa situación como la oportunidad de crear una nueva lengua, que quedara a resguardo de la comprensión de los hombres y que les permitiera intercambiar entre ellas comentarios sobre su situación y a la vez dar nacimiento a una hermandad. Limitadas, prácticamente lisiadas por sus pequeños pies, alejadas de la comunidad, las mujeres en aquella remota localidad de la provincia de Hunan desarrollaron su propia y original escritura. La llamaron Nü Shu: escritura de mujeres. En su lenguaje hablado parecía uno de los dialectos locales. En su forma escrita se desarrollaba como un lenguaje independiente, una alternativa impenetrable que se iba organizando con un espíritu de libertad e igualdad.
Sólo cuatro personas que conocen la lengua todavía viven, tres de ellas octogenarias. Son la evidencia histórica de la importante contribución de las mujeres al avance de la civilización china, como una instantánea de la dura y, a menudo, abusiva vida que las mujeres vivían en las sociedades tradicionales.
Los orígenes precisos de Nü Shu se pierden en las nieblas del tiempo. La leyenda relata que la lengua fue inventada por una de las concubinas del Emperador, de nombre Hu Yuxin. Trasladada desde su aldea natal, se encontró a sí misma sola en el palacio, extrañaba mucho su casa, pero tenía miedo de la vergüenza que caería sobre el Emperador si ella escribía a su familia acerca de la desolación que sentía. Bordaba telas expresando sus sentimientos y las enviaba a sus hermanas. Existen distintas versiones sobre cómo se fue creando esta lengua, todas tienen algo común: una joven aislada necesitada de expresarse.
La lengua toma la forma de un glosario de aproximadamente 600 caracteres, simplificados de la lengua china. Aparecen escritos, bordados en telas, con la forma de poemas, canciones que expresan la tristeza de ver partir a las hijas, así como los deseos de felicidad. Se supone que la lengua iba siendo transmitida de madres a hijas, de abuelas a nietas a través de las actividades cotidianas: cocinar, coser, bordar, cantar.
Los escritos se iban pasando de unas a otras, en forma casi secreta; no sólo expresaban sentimientos de soledad o tristeza: se han encontrado algunos textos que manifiestan opiniones políticas sobre las reglas que imponía el Emperador o acerca de las guerras. Generalmente circulaban a través de las visitas a los templos: así como las mujeres escribían y ofrendaban plegarias a los dioses, también iban dejando esos otros comentarios.
Aparentemente, los hombres no tenían mucho conocimiento de estas actividades entre las mujeres, desconocían lo que ellas escribían, creían que no podía tener importancia ni ser peligroso para ellos. Los hombres habían recibido el legado de la cultura, habían aprendido a leer y a escribir. Las mujeres también querían un lenguaje, era su manera de interpretar la igualdad. Nü Shu, lenguaje de mujeres, es el nombre que le encuentran a lo que entienden era el Nan Shu, lenguaje de los hombres, que les estaba vedado.
Diferentes efectos producen en los grupos de mujeres el logro de esta hermandad a través del lenguaje, y es interesante uno en particular: la baja tasa de suicidio entre estas mujeres, que se explicaría por el camino que ellas habían encontrado para luchar en la vida: “Cerca de un manantial, una no tiene sed; cerca de una hermana, una no desespera”.
Y las razones para la desesperanza entre las mujeres chinas han sido abundantes. No sólo en la antigüedad: se han encontrado textos de este siglo escritos en Nü Shu donde se relatan niveles terroríficos de violencia ejercida por el hombre sobre su mujer. Mujer que tambaleante sobre sus pequeños pies buscaba un camino para su liberación.
Nü Shu permanece oculto, escondido hasta que, en 1950 un empleado encuentra entre los papeles familiares un texto. Intenta sin éxito su estudio, pero interviene la Revolución Cultural y es recién después de la rehabilitación de esta persona que puede seguir con sus estudios sobre el lenguaje descubierto.
Recelo, miedo y confusión aumentaron considerablemente en la sociedad china en los años de la Revolución Cultural y los libros de Nü Shu no lograron salvarse de ser quemados como parte del trabajo de censura y destrucción desatado en esos tiempos. Destruir la cultura, las ideas, los hábitos y las costumbres con el objetivo de una nueva China fue la consigna, y no faltaron mujeres quemadas junto a sus libros ¡con el pretexto de que representaban supersticiones feudales! Seguramente que la sociedad era feudal, pero estas mujeres representaban el progreso, tenían una conducta desafiante frente a lo que la sociedad les había impuesto.
Hoy, sólo un pequeño grupo de mujeres conoce el secreto de Nü Shu, lengua que está muriendo. No hay programas oficiales para preservar esta increíble herencia cultural, símbolo de la capacidad de reacción femenina frente a un medio hostil y opresivo.

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