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Viernes, 3 de octubre de 2008

PERFILES

Metrópolis íntegra

Paula Félix Didier fue la encargada de devolver a Alemania una versión completa de Metrópolis, el mítico film del expresionista Fritz Lang, archivada desde principios de siglo en Buenos Aires sin que se sepa que esa copia era un incunable. Cinéfila apasionada, la directora del Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken se enorgullece de inventariar los tesoros que guarda ese archivo de Barracas.

 Por Victoria Lescano

“Soy historiadora, estudié en la Universidad de Buenos Aires y en un momento me empecé a interesar por la historia del cine y naturalmente eso me llevó a interesarme por los archivos, porque así como los historiadores trabajamos con fuentes, en el caso de la historia del cine la fuente son las películas y una de las primeras cosas que te das cuenta cuando empezás a investigar es que no es tan fácil encontrarlas. Cuando te dedicás a hacer estudios del cine alrededor de lo que no es contemporáneo empieza una búsqueda exhaustiva acerca de ‘en cuál videoclub las puedo conseguir’ o bien qué coleccionista las tiene, y mucho más aún cuando querés verlas en el formato original: pareciera que hay una solidaridad y un encuentro natural entre la historia y los archivos”, señala Paula Félix Didier, directora del Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken, desde comienzos de 2008 y luego de una vasta trayectoria que incluye la docencia de historia del cine argentino e historia del cine mudo en el Cievyc, y en la UBA, la labor de fundadora junto a Fernando Martín Peña, Sergio Wolf y Aldo Paparella de la mítica revista Film, varios ensayos sobre la historia de los estudios de cine en la Argentina y, más recientemente, durante un posgrado en la Universidad de Nueva York, la especialización en restauración de medios audiovisuales –allí fue la única extranjera en un selecto grupo de siete asistentes–.

La enunciación de Félix Didier sobre hallazgos y el modus operandi de los investigadores se confirmaron y alcanzaron mucha notoriedad en la prensa local e internacional hace varias semanas cuando ella viajó a Berlín invitada por la publicación alemana Die zeit –el semanario favorito de los intelectuales y los políticos alemanes–, que se hizo eco de un rumor originado en Buenos Aires gracias a los oficios de la periodista alemana Karen Naundorf: trascendió que habían aparecido fragmentos que se consideraban perdidos del film Metrópolis (del director expresionista alemán Fritz Lang,) y que desde hace varios años estaban entre las latas de fílmico que atesora el Museo del Cine porteño. Paula viajó con un dvd en su pequeña maleta, que reproducía la trama con desconocidos fragmentos; en Berlín la recibió un editor con un ramo de peonías y rosas y de allí la llevaron a la cinemateca alemana adonde los expertos en el cine de Lang, los responsables de anteriores restauraciones subvencionadas por la fundación Murnau aguardaban para verificar el hallazgo.

Pero su labor cotidiana transcurre en Barracas: José Aaron Salmúnn Feijóo 555, donde antaño funcionara una fábrica de textiles. El museo está prologado por un lounge de butacas del cine Regio, algunas con sus tintes originales, otras pintadas de colores algo chillones desde que un artista plástico decidió intervenirlas en ocasión de una muestra y, en el medio, afiches de films de Olmedo y Porcel, recuerda a un decorado algo devastado de una trama policial. La directora lo compara con la locación de un film de Daniel Tinayre y las demás expertas enuncian que bien podría ser el decorado de Los inundados. El inventario admite cuatro mil afiches de películas argentinas, figurines de moda, maquetas y decorados en tamaño real plus diversos premios del cine argentino. En el rubro vestuario hay trescientos vestidos de un original fechado en los años veinte que vistió una diva del cine mudo, hasta el vestuario de Camila, el film de María Luisa Bemberg, pasando por un traje de baño que Isabel Sarli lució de modo descollante en alguno de sus films, están también los trajes costumbristas de Niní Marshall, y un vestido de Libertad Lamarque. Mientras que el apartado de documentación contiene ficheros con sobres y fotografías clasificadas por película y por director –hay una cifra cercana a las cien mil fotos y recortes–.

La directora del Museo del Cine, fan confesa del cine argentino de 1930 –de Luis Saslavsky a las comedias de Manuel Romero y también del cine independiente de los 60, de David Kohn a Leonardo Favio y Manuel Antín– da más precisiones sobre el caso Metrópolis: “No es un hallazgo físico, se sabía que la película estaba catalogada e inventariada, lo que sí se descubrió es que esa copia era una versión que no era la habitual. Lo que hizo falta para llegar a esa conclusión fue una investigación histórica que implicó saber cuándo se estrenó la película en Buenos Aires, y en eso fueron fundamentales los conocimientos de Fernando Peña. Metrópolis fue parte de la colección de Manuel Peña Rodríguez, un cinéfilo que empezó su colección de películas mudas en 1930, que solía prestar para que se proyectara en diversos cineclubes. Cuando en 1960 él se enfermó, empezó a vender sus películas al Fondo Nacional de las Artes para sustentar un tratamiento médico. Luego, su viuda donó lo que quedaba. Su colección tenía películas en 35 mm y en soporte de nitrato que se puede prender fuego o puede explotar, de ahí que en el Fondo Nacional decidieron deshacerse de ese soporte y hacer copias en 16 mm, lo cual fue una decisión sensata, aunque lo ideal, por temas de calidad, hubiera sido hacerlas en 35mm.”

Sobre otras incursiones en labor de restauración, señala: “En 1995, cuando cerraron los laboratorios Alex, sus responsables comunicaron a los realizadores que debían ir a buscar los negativos, pero muchos no fueron y esos materiales fueron a parar a la calle. Pero hubo un grupo integrado por la Escuela de Cine del Incaa, el coleccionista Octavio Fabiano y un grupo de alumnas autodenominadas Las Mosqueteras a las que yo me sumé para rescatarlos. El trabajo de clasificación nos llevó cuatro años y ahora a la distancia me doy cuenta de que en el sótano de Salta y Moreno hicimos un trabajo de preservación”. Consultada sobre los aportes estéticos a la trama de Metrópolis, esgrime: “Lo que tiene esta versión, además de dos secuencias nuevas, es que reconstituye la complejidad narrativa de las películas de Fritz Lang. Cuando ves sus otros films como Dr Mabuse o Los Nibelungos te das cuenta de que él manejaba una narración casi coral que en Metrópolis estaba ausente. Las dos secuencias nuevas reincorporan a tres personajes masculinos, además en la famosa escena del baile de ella, ahora aparecen inserts de planos de hombres mirándola con ojos muy pronunciados y hay un acentuado contenido erótico del baile. El crítico Diego Terotola señaló que ahí estaba la prehistoria del erotismo que creíamos que Madonna había llevado al baile”.

¿Quiénes investigan en la sede del museo?

–Todos los días viene gente, aun en estas condiciones precarias, para consultar tanto la biblioteca como la cineteca, porque el museo brinda imágenes para realizadores y productoras. En las últimas semanas hubo un pedido de un documentalista inglés, la productora Cuatro Cabezas vino a filmar, el canal Encuentro a investigar para sus búsquedas, también vino gente de la empresa Fiat a buscar imágenes institucionales de diversas épocas. Al equipo de la cineteca lo integran diez personas, y en él la labor de Susana Legretti es muy importante, ella hizo un trabajo de catalogación y de búsquedas de Sucesos argentinos muy trascendente. El museo también está haciendo muestras en otros museos de la ciudad, organiza ciclos de cine todos los domingos en el microcine Centro Cultural Recoleta. Porque si bien es el único archivo público que tiene como misión preservar cine argentino, queremos demostrar que el cine argentino no se detuvo en los 50 ni los 60 e intentamos acercarlo al cine contemporáneo.

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