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Viernes, 4 de junio de 2010

VISTO Y LEíDO

Bajo la luz del astro

 Por Juana Menna

Apache (en busca de Carlos Tevez)
Sonia Budassi

Ediciones Tamarisco
80 páginas

Un periodista deportivo le dijo: “Con esos ojos cómo no te iba a dar pelota, Carlitos”. Otro fue más frontal. “Ves, hay que ser mina y rubia”, farfulló mirando su grabadorcito mudo, que no había sido tocado por la voz de Carlos Tevez. ¿Qué se dijeron la escritora Sonia Budassi y el astro futbolístico mientras estuvieron frente a frente, en esos pocos minutos donde ella logró derribar las vallas de seguridad, la obsecuencia de los varones que rodean al ídolo, los códigos de “hombres del ambiente” del cual liban periodistas, técnicos, cazautógrafos como un néctar imprescindible que marca la distancia precisa entre pertenecer o quedar afuera de un status con reglas caprichosas? No importa demasiado. Sonia, outsider del mundo futbolístico, había logrado hablar con Tevez en exclusiva. ¿Para salir en la tele, para el diario Olé, para algún medio con las bolas bien puestas? Bueno, no lo tenía muy claro entonces. Para un artículo periodístico quizás. O, como sucedió, para un libro. Porque ella le dijo a Tevez que era escritora y él respondió “mirá vos” con extrañamiento, como una especie de cumplido para diferenciarla de las fans y de las chicas que lo siguen para conseguir algo menos inocente que un autógrafo. Luego él fue fagocitado por su mundo y ella, separada de la manada.

Apache (en busca de Carlos Tevez) –Ediciones Tamarisco– es un perfil atípico del jugador construido a través de su obstinado modo de no estar nunca disponible. Es, entonces, la crónica de un desencuentro, una love story por entregas donde cada capítulo empieza con el año y el lugar, como una libreta de notas o un diario íntimo. Pero en su faceta menos privada es un trabajo periodístico, si por eso se entiende acumular y clasificar datos, estar “en el lugar de los hechos”, escribir con claridad para público entendido o no.

Todo empezó hace poco más de diez meses como una nota para la revista Brando que buscaba ver, conocer y entender al jugador talentoso y millonario, surgido de un barrio estigmatizado por la pobreza mientras la Argentina iniciaba los partidos para clasificar para el Mundial. Pronto se dio cuenta de que no sería fácil un mano a mano con semejante celebrity. Básicamente porque sus credenciales de mujer y escritora no rankeaban. Como dicen las abuelas, ella buscó hacer de la carencia, virtud, y entendió que sumergirse en ese mundo era imprescindible para entender sus lógicas. Recopiló materiales periodísticos, presenció decenas de prácticas en el predio de la AFA y caóticas conferencias de prensa en la Selección, estuvo en los partidos, estudió las jugadas repetidas hasta el infinito en la tele mientras la Argentina clasificaba con lo justo y el entorno de Tevez se ponía cada vez más hostil a la prensa. Así es como Sonia fue construyendo una especie de “etnografía urgente”, una bitácora caótica que comenzó a ordenarse cuando Nicolás Cassese (su editor en Brando) y Cristian Alarcón (su docente en escritura de crónicas) le dijeron: “Acá hay buen material”, una frase que entusiasma a cualquiera que busque encontrar en la realidad su fuente creativa.

Apache fue el germen para el relato “Sí, quiero”, publicado en la antología Hablar de mí (Lengua de Trapo). De esa primera versión, Sonia tomó el ritmo, la cadencia de relato fragmentado, construido desde lo vivencial por una voz de mujer que desde su condición de extranjera mira con desprejuicio el hipermediatizado mundo del fútbol. Así se apropia de diálogos y gestos accidentales con la convicción de que un buen perfil puede transformar en precioso lo residual, lo que el periodismo canónico rechaza cuando sólo persigue la primicia.

Las pequeñas traiciones de colegas, el celular apagado de representantes luego de asegurarle la nota y las intermitencias del manager de Piolavago (el grupo donde Carlitos canta de vez en cuando) que de a ratos no le prestaba atención y de a ratos le decía “reina”, las incursiones en Fuerte Apache (donde nació Tevez). Situaciones retratadas con un sentido del humor que sirve para quitar solemnidad a asuntos propios y ajenos, como cuando Sonia logra entregarle sus libros anteriores (la no ficción Mujeres de Dios y el libro de cuentos Los domingos son para dormir) mientras le dice a Tevez que pueden servirle para emparejar una mesa de luz chueca.

En el prólogo, Sonia define el resultado de su trabajo como una lucha desigual contra el sistema futbolístico, “una aventura tortuosa, divertida, desesperada y siempre al borde del fracaso”. Así son las historias de amor que, literariamente, valen la pena. Las que enfrentan el sexismo y proponen nuevas formas de mirar ahí donde los medios hegemónicos buscan imprimir un sentido único.

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