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Viernes, 17 de septiembre de 2010

RESCATES

La rosa roja

Rosa Luxemburgo: 1871-1919

 Por Aurora Venturini

Esta singular mujer nació en Zamosc, Imperio Ruso que anexaba a Polonia. Sus padres fueron Eliasz Luxemburgo y Line Lowestein, familia judía. La pareja tuvo 4 hijos, la menor, Rosa, padeció de retardo estatural. Adoleció sus enfermedades en cama por 5 años y al levantarse del lecho del dolor mostró una acentuada renquera que la obligó a aprender a caminar. Y luego mostró más. Todo le fue dado en demasía a la extraña criatura físicamente deteriorada desde la primera infancia, que intelectivamente desbordaba los parámetros de las pruebas mentales de su época, llegando a hablar 11 idiomas. Cursó sus estudios secundarios en un gimnasio de Varsovia. Ya mostraba inclinaciones sociales y políticas cuando se hizo del Proletaria, partido polaco de izquierda. No había cumplido los 15. Inició una huelga general junto a muchos camaradas, con poca suerte. El partido fue disuelto y sus líderes condenados a pena de muerte, desastre del cual pudo la niña zafar. Terminados sus estudios secundarios con notas sobresalientes, huye a Suiza y allí se inscribe en la Universidad de Zurich; estudia filosofía, política, economía y matemática, se especializa en: Teoría del Estado, Edad Media y Crisis económicas y de Intercambio de Stock. En 1890 se deroga la ley Bismarck que prohibía la socialdemocracia. Ella conseguirá un escaño en el Reichstag. Pero hay un problema. Rosa no acuerda con las facilidades que permiten enriquecimientos personales a los políticos, seguirá fiel como nadie a sus principios marxistas. Se ha vuelto incómoda. En 1893 colabora en la fundación del periódico La causa de los trabajadores, en cuyas columnas dice que habría que luchar contra el capitalismo, negando la autodeterminación de las naciones bajo el socialismo, notas que molestan a Lenin. Vivirá en Alemania, pero será siempre partidaria de la socialdemocracia polaca. En 1898, se ciudadaniza alemana casándose con un germano, Gustavo Lubeck, con quien habitará una casa en Berlín y participará en la izquierda de su partido. Como oradora de barricada, es portavoz contra el conformismo parlamentario, insistiendo en que el proletariado deberá ejercer su poder en todos los países. El principio de siglo encuentra sus artículos en más y más periódicos. La mueve una ilusión: que la fuerza de los trabajadores unidos podría llegar a derrotar al militarismo alemán. Evitar la guerra. Evitar lo que todos conocimos mucho después como Holocausto y Segunda Guerra. Durante tan laborioso lapso sufre tres encarcelamientos. En 1907 es congresista por el Partido Obrero Socialdemocrático Ruso. Cara a cara con Lenin, la leyenda acopia un capítulo nuevo. Ejerce una docencia marxista, difunde el pensamiento de Friedrich Ebert, quien con el tiempo llegará a presidente de la República de Weimar. En 1912 conoce a Jean Jaurés, en París, con quien proclama que si hay declaración de guerra, los partidos obreros de todo el mundo harán huelgas. Cuando ocurre el drama de Sarajevo, el 28 de junio de 1914, se enciende la hoguera, y Rosa, a causa de su posición antibelicista, es acusada de “iniciar a la desobediencia contra la ley y el orden de las autoridades”.

El 28 de julio estalló la guerra mundial de 1914 con el chispazo del Imperio Austrohúngaro y el Reichstag aprobó la financiación del conflicto con bonos de guerra y nuestra heroína pensó suicidarse. No se suicidó y, en cambio, creó el Grupo Internacional del 5 de agosto de 1914 que devendría, en 1916, en la Liga Espartaquista. Panfletearon a diestra y siniestra los pacifistas; Rosa bajo el seudónimo de Junius. Fue detenida en la penitenciaría y conducida a las cárceles de Poznan y Breslau. Desde el presidio escribía clandestinamente. Popularizó la frase “Libertad es siempre la libertad de los que piensan diferente”. Ella recobró su libertad un 8 de noviembre de posguerra, y creó un periódico titulado La bandera roja, en cuyo número inicial peticionaba la excarcelación de todos los prisioneros de guerra y la abolición de la pena de muerte. El 1 de enero de 1919, junto a sus camaradas, creó el Partido Comunista alemán. Enero, en Alemania, fue revolucionario. Las proposiciones de paz de Rosa Luxemburgo se frustraron y fue capturada el 15 de enero de 1919. Un soldado alemán, a culatazos de su fusil, rompió la cabeza de Rosa. La cabeza que habló 11 idiomas.

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