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Viernes, 8 de octubre de 2010

¡MIRá!

Mandan fruta

Las candidatas que estuvieron ahí para reforzar los torpes estereotipos que todavía perduran sobre las mujeres.

 Por Flor Monfort

“Vote a la mujer pera para ser feliz”, fue su slogan de campaña y tal vez la más activa de las candidatas “inusuales” que tuvo su cosecha de votos el domingo en las elecciones brasileñas. Suellem Aline Mendes Silva, de 23 años, bailarina y cantante conocida como la “gatinha del funk”, promueve sus cd, busca adeptos entre la farándula y menea un traje verde que le aprieta la cintura y enfunda sus poderosas caderas simulando ser, justamente, la fruta de las curvas. No es una metáfora, la mujer pera se hace llamar así por su silueta, e incluso los serios políticos del PTN (cuyo icono partidario es una escoba, pero ¡ojo! para barrer la corrupción) la respaldan. “Tudo bem, Pera?”, le preguntan en los spots de campaña y, claro, ella siempre está tudo legal, repartiendo peras de la paz como estrategia fuerte de marketing. Fue candidata a diputada por San Pablo (obtuvo 3136 votos) y su plataforma apeló a los jóvenes, “quienes necesitan un representante”. Y para rematar con el lugar común más visitado del mundo, el de que la mujer que vale es “guerrera”, Pera también se adjudicó esta gran virtud. No está mal para empezar una carrera política pero no alcanzó y parece que se retira del barro.

Pero para verdulería había otras ofertas: Cristina Célia Antunes, alias “mujer melón” (mismo chiste que con pera: delantera voluptuosa = mujer melón. Bien por los cerebros que la bautizaron), quien estaba en la lista del Partido Humanista de la Solidaridad para ser diputada estatal en Río de Janeiro. Mucho no se sabe de su propuesta electoral pero con sólo poner su nombre en la web, aparece un video en el que “estrena” la delantera que la llevó a los comicios, donde la llenan de purpurina y la fotografían con alitas de mariposa. De los resultados de su paso por las urnas, no hay información.

Gabriela Leite se autoproclamó la “puta diputada”. “Puta” porque fue su empleo de juventud (el de diputada tendrá que esperar porque los 1230 votos que obtuvo no alcanzaron para ser electa). Candidata por el Partido Verde para Río de Janeiro, consiguió hacer un poco de ruido los días previos al 3 de octubre, pero se llevó un chiflido de miles de anónimos que, a través de la web, la defenestraron por querer legalizar la prostitución, las drogas y el aborto. Sin atenderlos, Leite difundió la plataforma desde la cual, como ex prostituta y socióloga, pelea por los derechos de las trabajadoras sexuales. Davida, su organización desde 1992, promueve la inclusión social de las prostitutas a través de acciones educativas y culturales. Ahora que quedó afuera de carrera, Leite trabaja por el fortalecimiento de la candidata presidencial de su partido, la evangelista Marina Silva, y se indigna con la estrategia publicitaria de Dilma. En su Facebook, escribió: “Voy a seguir militando para derribar la influencia de las verdades religiosas sobre nuestros derechos sexuales. El estado brasileño es laico pero actuamos como si fuésemos un país con una Carta Magna religiosa. Me pregunto donde irán los votos de Marina. Si bien mi partido va a apoyarla, en mi caso no será a esa candidata que ahora dice que es de familia católica y que defiende la vida ¡por favor!”. La socióloga, de 59 años, es también creadora de Daspu (“de las putas”) una marca de ropa que, desde su nombre, parodia el de una de las tiendas más exclusivas de San Pablo: Daslu, de la que obtiene dinero para subsidiar Davida.

Otra de prostitutas puede contar Andréia Schwartz, madama vip que en 2008, presa por comandar una red de lavado de dinero por sus trabajos en el rubro, buchoneó el paso del entonces gobernador de Nueva York, Eliot Spitzer, por las sábanas de una de sus compañeras, Ashley Dupré, y se ganó la deportación a su país. Una auténtica celebritie, los cachet de sus chicas se elevaban a 5500 dólares, pero el halo de glamour no conmovió a los votantes, quienes la ignoraron en su aspiración a la legislatura del estado de Espíritu Santo. En su último tweet, del 30 de julio, invitaba a participar de su lanzamiento de campaña con una fiesta loca, pero no sedujo a muchos. El blog que contenía sus ideas políticas ya no está online.

La única que tiene algo de carrera es Verónica Costa, conocida como “la Madre Rubia del funk”, ya lleva dos mandatos como edil, en el 2000 y el 2008, pero tampoco le alcanzó la buena voluntad ni la experiencia para llegar al legislativo.

A ninguna de estas mujeres le fue tan bien como al amateur más festejado de Brasil: el payaso Tiririca, que tuvo 23.042 votos. Hasta en eso fueron machistas los electores brasileños, le dieron crédito a un triste payaso, pero ¿adónde fueron los votos de los 230 mil visitantes que vieron el video de la mujer melón?

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