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Viernes, 30 de septiembre de 2011

MONDO FISHION

Una nueva tienda que celebra a David Lynch

 Por Victoria Lescano

Si en la mañana del inicio de la primavera el Agente Cooper –el actor Kyle MacLachlan en su personaje de detective en la serie Twin Peaks– hubiese ingresado a la tienda multimarca y polirrubro Fire Walk with me situado en Las Cañitas –Arce 941–, tal vez habría enunciado su devoción por el pastel de cerezas que coronaba una mesa de desayuno, contigua a probadores que simulan cohetes metálicos o los picos gemelos a los que hace alusión el homenaje al film de David Lynch que ofició de tributo a la serie.

Es probable que también se declarase fan de los extraños gadgets sonoros (de un stylophone a un theremin) acerca de cuyos modos de uso instruía a las y los visitantes el músico Bruno de Vincenti, quien fuese integrante de Miranda y ahora está abocado a proyectos de electrónica y diseño de sonido como solista y editado por el sello francés Habité records. Mientras que su pareja, Loli Boer, diseñadora de una línea de carteras de acrílico y otra de bolsos de viaje de vinilo, narraba la búsqueda estética en la construcción del local cuya realización demandó varios meses. “Fue el estudio de mi padre, Claudio Boer, el encargado de realizar este microclima de madera de eucalipto donde una de las paredes reproduce la ladera de una montaña. Y tuvimos grandes debates acerca de los probadores”, señala Loli. Para quien ingrese a alguno de los cohetes que ofician de cuarto de pruebas a la experiencia, su ecuación de madera y espejo y formas redondeadas es lo más parecida a un iglú con lenguaje futurista.

La tienda –que puede encasillarse en el género de multimarca o polirrubro consagrado a la moda– conjuga diseños para hombre y mujer, ropa interior, zapatos, jabones, cámaras fotográficas para devotos de lo analógico, vinilos, juguetes y merchandising de films. Y en el listado admite nombres fundamentales del diseño de autor que por motivos diversos ya no comercializaban sus diseños en el circuito local: por un lado, los vestidos con geometrías, pantalones y chaquetas con ingenio prêt à porter de Unmo, por otro los accesorios de Sibilia, en chapa martillada y esmaltados en oro y cobre, que desde un atelier joyero del Abasto se dirigen a diversas tiendas japonesas o al mismísimo gift shop del Victoria & Albert Museum de Londres, pero no se comercializaban en Buenos Aires. Aquí emergen con complementos y figuras ideadas junto al artista Diego de Adúriz y el apodo “colección Fantasías”. O las prendas en tonos piel y blanco de Carolina Aubele, la diseñadora que desde 1996 innovó con accesorios y luego sumó ropa, cuyos lineamientos describe como “prenda que amamos y que según cómo la combinamos se adapta a distintos momentos del día y de la vida”. Aubele tiene su propia escuela de diseño y sus prédicas de moda y modos de uso se extendieron al libro Secretos del vestidor publicado por Alfaguara.

Pero, además, en los percheros de metal y los exhibidores de madera que componen la tienda con interiorismo que parece homenajear al aserradero implícito en la trama de la serie, cuelgan atavíos de Think Pink, remeras y vestidos de Bel Collection o Lovely Louisa, atuendos glam de Merbellux, zapatos de Hermanas Aguila, en versión ausencia de taco o con taco cuadrado.

Como contraste, en el sector contiguo a los probadores y living, se impone el reciclaje rara avis para hombre de Bandoleiro referido a chaquetas de cuero con mangas de lana y tintes dorados, buzos y pantalones con recursos ornamantales de flores. Las remeras del ilustrador Augusto Costhanzo y su línea bautizada Costhansoup hacen hincapié en iconos del cine: hay una remera para devotos de Alfred Hitchcock de Quentin Tarantino, de Woody Allen, pero la más requerida en Fire Walks with me es la que ostenta la silueta del Agente Cooper.

Otros lenguajes irrumpen en los bolsos y carteras de Carro Efectos portantes, sobres que rescatan formas de las carteras de mano de antaño pero construidos con jeans, corbatas y piezas de sastrería vintage que no han sido usadas, y también en el reciclaje rara avis de Bandoleiro sobre una chaqueta de cuero, buzos y pantalones. La lencería de passion Fruit ligueros con flecos y corpiños balcón en materiales innovadores, los jabones con cajitas elegantes de Fabregas –su experta rescató fórmulas de perfumería y química de su familia–, los muñecos de tela de Hartefactos y de Kom.

Guiados por la periodista Silvana Moreno en una selección de moda que combina vanguardia, clásicos y precios amigables, Loli y Bruno tragan bocados del pastel de cerezas venerado por Kyle y sentencian: “ Consideramos que vestirse es una forma de arte y cumple con los mismos requisitos, inspirarse, transmitir y desahogarse”.

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