Lun 03.05.2004
libero

FúTBOL › SAN LORENZO Y ARSENAL PROTAGONIZARON UN POBRE PARTIDO

Demasiado frío en la cancha

La tardecita no estaba para ver fútbol y los dos equipos contribuyeron a desperdiciarla. Al equipo de Gorosito le sobró voluntad, aunque no le alcanzó para superar a un rival más ordenado, pero que fue poco agresivo. Los hinchas de San Lorenzo silbaron a sus jugadores.

› Por Facundo Martínez

Pobre San Lorenzo. Pobre Arsenal. A unos les sobra voluntad y buenos jugadores, pero les falta concierto, tranquilidad y, más que nada, apoyo de su propia gente. Los otros, en cambio, están conformes con lo que hacen y suman, son ordenados y todo eso, pero, ¡qué lejos del gol que juegan! Algo que, por otra parte, quizás permita explicar el poco público que los sigue de visitantes. Ambos conjuntos protagonizaron ayer un partido muy, pero muy feo, bajo una fuerte lluvia y un frío intenso. Fue un empate cantado, con muchos silbidos e insultos de fondo, la mayoría destinados a Néstor Gorosito (que aseguró que no renuncia), y no hubo goles.
Lo que sucedió en el arranque fue un preludio de lo que vendría: en 5 minutos de juego hubo 12 salidas a los laterales, como para crisparle los nervios al más tolerante. Quizás por eso la impaciencia de los hinchas de San Lorenzo no tardó en manifestarse, para acompañar a los suyos hasta el último instante. Carreño era el punto predilecto; sin embargo, los que no conseguían asociarse bien era Romagnoli y Montillo, y Guevara aparecía, pero no le resultaba fácil terminar bien las que tuvo.
Zabaleta agregó algo de vértigo al asunto con un remate cruzado que pasó cerca del segundo palo de Limia; luego volvió a tener otra chance desde la puerta del área chica, pero el remate se le fue a las nubes. Para los de Burruchaga pareció suficiente un remate de media distancia de Calderón, que, solo arriba, no tuvo mejor opción que intentar sorprender al arquero Ramírez, y no lo logró; también probó el remate largo Monroy, pero la pelota se le fue arriba.
Durante el entretiempo, la lluvia fue disminuyendo y eso era un signo que permitía imaginar un complemento más ameno, quizás a la altura del sacrificio de los espectadores. Mejoró, pero no tanto. Los hinchas de San Lorenzo seguían puteando y Gorosito metía cambios, probaba variantes. De un error defensivo surgió, desde la zona de volantes, un pelotazo al arco que Ramírez, adelantado, logró rozar para enviar al corner. Pero la más clara para los de Sarandí fue un cabezazo de Casteglione que se fue por encima del travesaño.
Limia tuvo quince minutos de fama, cuando San Lorenzo, arriesgándose demasiado atrás, se lanzó “a la carga, Barracas”. El arquero le sacó un remate a Montillo, un cabezazo de Guevara y, para ser figura, un zurdazo espectacular a Luna.
Ambos equipos debieron irse tristes de la cancha. San Lorenzo, porque, aunque lo intenta, sigue sin ganar desde hace nueves fechas, y encima lo silban. Y Arsenal, porque todavía no parece animarse a jugar de igual a igual contra cualquiera. No lo silban, pero lo siguen pocos.

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