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Lunes, 13 de mayo de 2002

FúTBOL › FESTEJOS Y VUELTA OLíMPICA

Todo preparado

 Por Adrián De Benedictis

Luego de dos años de sequía, pero sobre todo, de dilapidar tres torneos en los últimos encuentros, River volvió a encontrarse con la gloria por trigésima vez en el ámbito local. El conjunto de Núñez finalmente pudo destruir todos los fantasmas que lo rodearon, y se desquitó de su nueva frustración internacional con una nueva corona para su historia. Y como en cada oportunidad que eso sucede, la gran fiesta del campeón estuvo preparada desde el inicio de la tarde. Más allá de que el resultado de Gimnasia, su principal perseguidor, podría complicar los festejos, River sólo necesitaba su propio triunfo para no seguir esperando. Y así pasó... A pesar de que el gol de Pisculichi provocó algunas peleas entre los plateístas, que en esos minutos llegaron a pedir hasta la renuncia del director técnico Ramón Díaz, nadie podía imaginar que toda la pirotecnia, el ruido y el color que el club había preparado podían esperar siete días más. Sin ir más lejos, el 4-1 con el que River finalizó el primer tiempo, fue el disparador para el inicio de una noche larga.
Cuando todavía quedaban 15 minutos para el final del partido, comenzaron a “invadir” los laterales del campo de juego los chicos de las distintas actividades de la institución, que tenían organizado un número para desplegar dentro de la cancha. A esa altura, las bengalas, los cohetes y las banderas cubrían todos los sectores del estadio. Pero lo más curioso se produjo cuando ingresó a la pista de atletismo una locomotora envuelta en luces multicolores primero, y un camión de la empresa cervecera que publicita en la camiseta después. El partido era una escena decorativa, si hasta el árbitro Horacio Elizondo dio su pitazo final en el minuto 44.
El final determinó la montaña de jugadores en una de las áreas, la vuelta olímpica a pie y arriba de los transportes, y también el lanzamiento de todos los fuegos artificiales que se habían instalado detrás de los arcos, que envolvieron de humo todo el estadio. Luego de ingresar al vestuario, los jugadores volvieron a salir casi desnudos para realizar una nueva recorrida olímpica.
Algunos jugadores como D’Alessandro, Lux, Costanzo, Cavenaghi, Garcé o Franco ganaron su primer título. Seguramente serán muchos más.

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