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Lunes, 29 de diciembre de 2008

TENIS › JUAN MARTIN DEL POTRO, PRIMERA RAQUETA DE LA ARGENTINA

El año que vivimos en ascenso

El larguirucho tenista de Tandil protagonizó un despegue meteórico, desde el puesto 75º del ranking al top-ten, con cuatro títulos consecutivos y su exótico viaje al Masters de Shanghai; aunque pagó el precio del esfuerzo en la final de la Copa Davis contra los españoles en Mar del Plata.

 Por Facundo Martínez

Ha sido por lejos el mejor tenista argentino del año. En este 2008 que finaliza, Juan Martín del Potro dejó atrás su condición de promesa para obtener cuatro títulos consecutivos en cinco finales disputadas, y convertirse en uno de los top-ten más jóvenes de la historia. Además fue el héroe de la última jornada de la lucha con Rusia por las semifinales de la Copa Davis, aunque en la final frente a España, con la presión y el cansancio a cuestas por su participación en el Masters Series de Shanghai, no rindió lo que se esperaba ante Feliciano López y después, por una lesión, debió cederle su lugar a José Acasuso en el cuarto y definitivo punto de la serie que ganaron los españoles.

Más allá de la frustración en la final disputada en Mar del Plata, el año de Del Potro estuvo cargado de fortuna, lo que le permitió soltarse, ganar sus primeros torneos como profesional y ascender vertiginosamente en el ranking de la ATP para alcanzar primero la octava posición y luego terminar el año un escalón más abajo, en el noveno puesto, pero como primera raqueta del país.

Del Potro no tuvo un buen comienzo en 2008. Arrancó la temporada en el puesto 44º del ranking y luego de varios traspiés descendió hasta el puesto 75º. En la gira por Australia apenas alcanzó, lesionado, la segunda ronda en el Grand Slam, lo mismo que en el Masters Series de Miami y Montecarlo, donde ni siquiera logró entrar al cuadro principal. A partir de ahí, en abril, comenzó su gran escalada. Alcanzó los cuartos de final en Munich, cayó en la primera ronda del Masters Series de Roma, en la segunda de Roland Garros, llegó a semifinales del abierto de Holanda y alcanzó la segunda ronda de Wimbledon.

A partir de ese momento, la carrera del tandilense dio un giro trascendental. A fuerza de potencia y temperamento, con más movilidad y una mejor lectura del juego, Del Potro consiguió en Stuttgart su primer título ATP tras vencer en la final al francés Richard Gasquet, en ese momento número 15º del mundo. Inmediatamente después logró el título en Kitzbuhel, Austria, al vencer en la final al local Jürgen Melzer. Entonces le llegó el momento de confirmar lo hecho hasta ahí y lo hizo con creces al ganar en Los Angeles y de forma consecutiva el tercer título de su carrera. Esta vez venció en la final al local y entonces top-ten Andy Roddick.

Para entonces, Del Potro había dejado de ser una promesa para convertirse en el mejor tenista argentino de la temporada. La sensación de imbatibilidad que había generado en ese momento se fortaleció aún más cuando, tras consagrarse en Los Angeles, se llevó el último título del año en Washington, con un triunfo contundente ante el serbio Viktor Troicki.

Con ese envión, y ya en el puesto 17º del ranking, disputó el US Open, donde tras superar cuatro rondas cayó en cuartos de final ante el escocés Andy Murray en un gran partido que se definió en cuatro sets, los dos primeros por tie break, un dato curioso para dos estilos de juego tan diferentes. Con esa derrota, el tandilense cortó una racha de 23 victorias al hilo.

Tras la serie con Rusia por las semifinales de la Copa Davis, Del Potro disputó en Tokio su quinta final de la temporada, aunque esta vez cayó ante el checo Tomas Berdych, lo que no le impidió meterse por primera vez en su historia y con apenas 19 años entre los top-ten. La suerte también lo acompañó en Madrid, donde tras superar en segunda ronda a David Nalbandian, cayó en cuartos ante un herido Roger Federer, que venía de perder el número uno del mundo en manos del español Rafael Nadal. Y buena fue también su participación en París-Bercy, donde cayó en tercera ronda ante Nalbandian, pero logró avanzar a la octava posición en el ranking, lo que le aseguró un lugar en el Masters de Shanghai, torneo en el que no logró pasar el round-robin.

La obtención de la Copa Davis le hubiera significado mucho más, pero su caída ante Feliciano y la lesión que lo dejó afuera de la lucha por el cuarto punto terminaron la ilusión. En medio de un clima enrarecido por los conflictos internos del equipo argentino, con Nalbandian enfrentado, España terminó alzando la ensaladera en Mar del Plata. No era el año para la Argentina como sí lo había sido para Del Potro.

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