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Lunes, 14 de noviembre de 2016

OPINIóN

Los bichos de Santoro y Galeano

 Por Juan José Panno

En 1968, en el prólogo de su libro Su majestad el fútbol, en el que recopila textos de Albert Camus, Roberto Santoro, Mario Benedetti y Horacio Quiroga, entre otros, dice Eduardo Galeano: “El fútbol espera todavía al gran escritor que se lance a su rescate. Ojalá este trabajo sirva como provocación o estímulo: el desprecio y el miedo han hecho del fútbol un tema tabú, casi invicto, aún no revelado de toda la posible intensidad de las pasiones que resume y desata”. Pocos año más tarde, Roberto Santoro nos legó una obra maestra y esencial para los amantes de los libros y el fóbal, Literatura de la pelota, en la que juega a un toque con si mismo y también con Juan Jose Manauta, Leopoldo Marechal, Alvaro Yunque; Roberto Arlt, Baldomero Fernández Moreno, y muchos otros. “Esto se llamará relación parcial”, dice Santoro y estimula con la misma potencia que Galeano.

Casi medio siglo después, hoy mismo, Ariel Scher publica Deportivo Saer y otros cuentos de literatura y deporte, una obra editada por Club House en la que armoniza sus mundos paralelos: la ficción y el deporte. Scher es uno de esos escritores, con fuertes raíces en el periodismo que asumió con imaginación, compromiso y tenacidad el desafio que planteaba Galeano y se las arregla para hacer jugar en equipo a Julio Cortázar, Juan José Saer, Jorge Luis Borges, Alejandra Pizanik, Milito, Ricardo Bochini, Andrés Rivera y Diego Maradona.

Scher es hijo de Santoro y de Galeano, hermano menor de Osvaldo Soriano, Rodolfo Braceli, Juan Sasturain y el Negro Roberto Fontanarrosa, mellizo de Eduardo Sacheri, primo de Alejandro Apo (que dese su programas de radio abrió grandes caminos) y hermano mayor de muchos pibes (Ezequiel Scher, Ignacio Fusco, Santiago Capriata) que vienen tomando la posta, impulsados por sus mentores y amparados en su natural talento.

Varios de los integrantes de esta cofradía deportivo-literaria participaron el sábado último de la Feria del Libro que se armó en la escuela de periodismo Tea y Deportea y de la que también tomaron parte Gustavo Veiga, Claudio Gómez, Ignacio Damiani, el santafesino Nicolas Lovaisa, autores de fundamentales obras de investigación periodística que abarcan temas como los de los desaparecidos del deporte en la dictadura o la biografía de Daniel Angelici.

Una feria del libro Deportivo, impensable en la juventud de Santoro y Galeano fue posible precisamente por el bichito que siguen inoculando Santoro y Galeano.

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