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Domingo, 6 de enero de 2008

DEBATES > LOS USOS DEL PASADO, DE ALEJANDRO CATTARUZZA

Así se forjó la Patria

El gaucho. El Centenario. Rosas. El folklore. Los usos del pasado evoca y rastrea aspectos de la construcción del imaginario argentino del siglo XX hasta la llegada del peronismo.

 Por Claudio Zeiger

Los usos del pasado
Alejandro Cattaruzza
Sudamericana
206 páginas

La idea de que el pasado también es una construcción discursiva, y de que esa construcción tiene su peso en el presente –en la enseñanza de la historia, en las escuelas, los libros y la televisión del presente–, campea en la colección Nudos de la Historia Argentina dirigida por Jorge Gelman. Y en el caso particular de este libro de Alejandro Cattaruzza, casi podría decirse que el despliegue de esa idea es el tema central, el punto de condensación del sentido, del nudo de la historia.

Las relaciones entre pasado y presente, las políticas de la historia, de eso se trata aquí: el autor (historiador, profesor universitario, director del tomo VII de la Nueva Historia Argentina) optó por trabajar sobre el período que va del centenario de la Revolución de Mayo a los albores del peronismo, aunque éste queda excluido del volumen. Lo que se analiza son algunos núcleos nacionales que –salvo el del Centenario– podrían ser considerados “menores” y alrededor de los cuales se concentraron los afanes de educadores, intelectuales, funcionarios y políticos, para construir, dar un uso o finalidad a esa materia relativamente informe que en el fondo tiene que ver con la formación de la conciencia nacional o como quiera llamársela.

Así, los capítulos revisan sucesivamente el “nacimiento” de la Nación, que encontró más consenso en ser fijado en 1810 y no en 1816, año de la Independencia bastante más lógico por más definitivo, si se lo piensa; las discusiones que giraron alrededor del 12 de octubre como fiesta nacional, a raíz de un decreto de Hipólito Yrigoyen de 1917 (aunque no con la denominación de “Día de la Raza”, expresión que prolongará los debates hasta nuestro presente); el folklore, estimulado en las escuelas a partir de los años ’20; las operaciones tejidas alrededor del rescate o la elegía de la figura del gaucho, comenzando por las más conocidas de Rojas y Lugones alrededor de Martín Fierro; las diferentes escuelas de historia, las relaciones entre ellas, la creación de la Academia Nacional de Historia; y finalmente el affaire Rosas, uno de los grandes tabúes que aún persiste en la discusión de adjudicarle o no el nombre de una calle (aunque tiene su billete rojito punzó de veinte pesos).

Si se buscara un hilo conductor a las partes del todo, es evidente que lo que sobrevuela aquí es la formación del imaginario argentino durante el siglo XX, algo que empieza con el fuerte trasfondo inmigratorio de las primeras décadas y culmina hacia 1945 con la ruptura de una ilusión de homogeneidad, ya que si bien todos somos –o éramos– argentinos, a partir del 17 de octubre irrumpe una fractura social de fuertísima raíz clasista, donde se rasgan algunos velos y donde también darán comienzo otras maneras de imaginar la nacionalidad.

Escrito en forma sencilla y ajustada a su objetivo, Los usos del pasado tiene el mérito de haber condensado muchos datos desperdigados y ponerlos bajo la luz de una reflexión de conjunto. Y el acierto de haber acompañado algunos tópicos ya muy transitados con otros que pueden abrir una perspectiva nueva al interesado en el nacionalismo. Y lo hace sin prejuicios, ni lugares comunes.

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