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Domingo, 11 de septiembre de 2011

Una vez en la vida

Escritora y experta navegante, Flavia Company creó una novela de aventuras y misterios que no sólo homenajea al género sino que revela una particular destreza narrativa para ensamblar un planteo existencial con naugrafios, islas desiertas y piratas.

 Por Sebastian Basualdo

Phoebe Westore y Mathew Prendel se conocen en Nueva York; el azar o la contingencia hizo que sus destinos confluyeran en la casa de un renombrado psiquiatra que ha organizado una cena de catedráticos con motivo de celebrar su ascenso a decano de la facultad. Las cenas de intelectuales pueden resultar demasiados sobrias, acaso poco propicias para dar comienzo a una historia de amor, sin embargo la personalidad taciturna del médico Mathew Prendel y, sobre todo, una misteriosa leyenda que aparentemente lo pone por encima del hombre común, cautivan del tal modo a Phoebe que el lector no tardará en enterarse de que fueron amantes durante siete años. Los pormenores de esta relación importan menos que su comienzo; no es su vida junto a Mathew Prendel lo que va a narrar Phoebe, sino un secreto: la verdadera historia que se esconde detrás del naufragio que vivió su amante luego de ser atacado por un barco pirata mientras navegaba en su velero llamado Queen.

La isla de la última verdad. Flavia Company Lumen 129 páginas

La clásica estructura de relato enmarcado se hace presente en La isla de la última verdad, novela donde Flavia Company asume los conceptos de aventura y misterio gracias al respaldo que ofrece toda una tradición literaria tan querida por Conrad y, entre los nuestros, tan buscada por Bioy Casares después de su lectura de La isla del doctor Moreau. Las variantes no van en detrimento de una novela bien articulada, prolija, escrita bajo los cánones del género y con varios aciertos si se dejan de lado ciertas máximas que surgen como destellos filosóficos a lo largo de la novela. “Tenemos que hacer cosas en la vida que más tarde tengamos ganas de recordar. Mirar hacia atrás y sentir que ha valido la pena. Repasar nuestra historia y sentir que no se parece demasiado a ninguna otra, que nos es propia, que nos la hemos inventado. Somos jóvenes. Tenemos que hacerlo ahora. Ahora. Yo ya no puedo más con esta vida previsible. Hagamos lo que hagamos, acabaremos muriéndonos. Vale la pena hacer lo que deseamos, ¿no?”, dice el propio Mathew Prendel para convencer a sus amigos de que lo acompañen en la travesía, ahora que lleva ya un año sabático gracias a los beneficios generosos que le reportaron cierta inversiones en Bolsa. “Todo el mundo lleva en su interior a alguien que se cree mejor que el que vive ahí afuera. Prendel se dirigió al ser que sus amigos llevaban dentro. Y acertó, porque no supieron decir que no.” El concepto del carpe diem que ya lleva más de dos mil no puede tolerar los embates de la culpa que ha producido el discurso dominante del judeocristianismo. Pronto los piratas atacarán el velero Queen y sólo Mathew Prendel llegará con vida a un islote minúsculo al sudoeste del golfo de Guinea. A partir de este momento, La isla de la última verdad se torna ligeramente interesante, el náufrago Mathew Prendel no está solo en la isla, otro hombre vive allí desde hace un tiempo, se llama Nelson Sousa y no tardará en ayudarlo para luego imponer sus propias reglas de convivencia. Ahora sobrevivir es también un modo de develar los secretos de dos hombres que están solos con sus propias miserias y miedos. “Eramos animales en guerra. Una guerra soterrada. Dos hombres solos son capaces de estar en guerra, sí, ahora lo sé con certeza. No la habíamos declarado, simplemente. Pero yo quería lo que tenía él, y él quería mi obediencia: con eso bastaba.”

Experta navegante, Flavia Company se dedica también a la enseñanza y ha escrito, entre otras novelas, Querida Nélida (1988), Saurios en el asfalto (1997) y Dame placer, obra con la que fue finalista del premio Rómulo Gallegos en 1999. Los dotes narrativos de Flavia Company son tan evidentes que uno tiene la sensación de que se ha traducido a sí misma para escribir La isla de la última verdad. “¿Y vosotros? ¿Qué os habeis dejado por hacer?”, se pregunta uno de estos personajes oriundos de Norteamérica, creado por una escritora argentina.

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