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Sábado, 22 de noviembre de 2008

CON NOMBRE PROPIO

Papelitos

El origami es mucho más que una técnica decorativa. Su ritual sana a quien lo practica y quien recibe la energía de esas manos. Buen recurso para los tiempos que corren que la origamista Eva Duarte detalla.

 Por Luján Cambariere

Es absolutamente maravilloso que, en Japón, las cuestiones aparentemente más triviales sean las de mayor relevancia. Las verdaderamente importantes. Así lo asegura el budismo zen con el fin de que confiemos y usemos más nuestro cuerpo, y no tanto la mente, engañosa tantas veces.

La técnica del origami (ori: plegar y gami: papel), más allá de las bellas piezas que genera, va en esa línea. La de las prácticas que sanan a quien las realiza, pero también a quien recibe el resultado de ese trabajo.

Será por eso que el arte de plegar-se (con tan bello significado literal y figurado), atrae a tantos diseñadores que lo toman como inspiración para la creación de muebles y objetos. Sobre eso y mucho más, ahonda Eva Duarte, una pernambucana de profesión periodista y origamista por vocación, que ejerce las dos disciplinas a la par. Demostrando además los cruces que se dan entre la comunicación y diseño. Llevando al origami a su máxima expresión –desde papelería, escenografías, todo tipo de objetos, luminarias y por supuesto los kusudamas (término que proviene de las raíz japonesas Kusuri, medicina, y Tama, bola), especies de globos de papel a los que se les coloca esencias en su interior creados con fines medicinales.

–¿Estudiaste periodismo y te dedicas a este arte milenario?

–Fui criada entre letras y números. Mis padres son profesores. Mi mamá de diseño geométrico y mi papá de lengua portuguesa. Estudié periodismo, pero antes de eso, casi me formé como ingeniera civil. Hice también una maestría en comunicación rural y siempre trabajé fuera de los medios, como redactora de proyectos culturales, productora, asesora en comunicación y profesora universitaria.

–¿Cuándo y cómo empezás con el origami?

–Siempre hice bichitos doblados en origami, pero no me gustaban. Recién cuando en el 2003 conocí el origami modular en sus infinitas posibilidades de montajes, comencé a doblar incesantemente. Para realizar una pieza, necesitamos doblar 6, 12, 30, 60 módulos. La repetición de los movimientos lleva a la mente a un estado meditativo, orientada sólo a pensamientos buenos. El origami modular trae un concepto muy bonito para los regalos, la donación de un objeto que cura, el kusudama. Dar un kusudama significa desear salud a un pariente o amigo. Siglos atrás, los japoneses colocaban pelotas de papel llenas de hierbas en las cabeceras de las camas. Creo que esas pelotas son objetos complejos de cura a través de varios sentidos, por los colores, formas y aromas. Así, al principio, se los mostraba a mis amigos, pero cada uno quería dárselos a otros y nunca más paré.

–¿Qué es lo que más te gusta del origami?

–Me encanta que es infinito. Estudio todos los días las formas que ya existen e investigo nuevas posibilidades de combinaciones entre los módulos. Es como un rompecabezas, un lego de papel, accesible a cualquiera que quiera aprender. Investigo también materiales para sustituir los tradicionales papeles japoneses. Otros papeles, tejidos, paja, pet, tetrapak, todo puede ser doblado. Llamo a esta investigación: “Origami de Guerrilla”, pues encuentro importante trabajar con materiales locales, que reflejen también mi cultura, que no es la del Sol Naciente pero sí la del Sol Ferviente.

Otros elementos de los montajes de las piezas también van siendo sustituidos como los hilos de seda por fibras naturales o hilos de algodón. Introduje también especias, amarrando canela, clavo de olor y anís entrelazado en los hilos.

–¿En qué comenzaste a aplicarlo?

–Con los diseñadores de Mooz, realicé la escenografía del palco para la grabación del segundo DVD de la banda Nós 4 en 2007. Este año, hice la escenografía e invitaciones para la campaña del día de los enamorados de un shopping en Recife. Kusudamas gigantes fueron usados para ambos proyectos.

Comencé también a aplicar los módulos en relecturas de obras de arte contemporáneas. Cambiando planos y volúmenes con ellos. Es un rico ejercicio de creatividad que desarrollo en talleres (www.paraveredobrar.blogspot.com).

Desarrollé también productos diferenciados, como collares, cuadernos y álbumes. Para los collares el desafío fue encontrar terminaciones que garantizaran la durabilidad de las piezas. Estoy estudiando ahora la aplicación en luminarias.

–¿Cómo fueron los eventos en conmemoración del centenario de la inmigración japonesa?

–Participé de todos los eventos del centenario con el grupo Origami Yú formado por origamistas de la Asociación Japonesa de Recife. Fueron diversas exposiciones y talleres a lo largo del año. El evento más reciente de esa conmemoración fue la exposición Design do japao hoje 100, durante la cual hice un taller de relectura de objetos con origami modular. Lo que nos interesaba era pensar el juego entre lo tradicional y lo contemporáneo y como el diseño japonés usa referencias de su cultura milenaria para crear lo que se usa en el cotidiano hoy. Lo flexible, lo portátil, lo modular son básicos tanto para el diseño industrial como para el origami. Hicimos uso de esa idea para construir pequeños muebles, biombos, alfombras, sin perder de vista la viabilidad de transportar aquellas miniaturas al tamaño natural.

–¿Contame de esa investigación sobre la relación del origami con el diseño?

–Veo origami en todo. En el diseño, la arquitectura, las artes visuales. Veo posibilidades de construcción con dobleces, pero también referencias estéticas e inspiración técnica. Creo que la unión con el diseño surge del deseo de dar siempre una mejor terminación que no es una característica intrínseca del origami. Muy por el contrario. El papel pierde color, la humedad deforma las piezas. Resistencia, funcionalidad, belleza fueron preocupaciones cuando comencé a crear los medallones. También desarrollo proyectos de diseño gráfico. Junto con la diseñadora Joao Lin, estoy finalizando la primera línea de papeles estampados. Etiquetas e invitaciones que acompañan mis origamis que vendo por Internet, mi interfase con el mundo. A través del blog y del flickr Dobrinhas (http://www.flickr.com/photos/dobrinhas/), personas e instituciones conocen mi trabajo y entran en contacto conmigo.

* Eva Duarte:
www.dobrinhas.blogspot.com

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