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Sábado, 4 de junio de 2011

Amigos y enemigos

La Unione Operai, queda claro, no se puede demoler. Pero en la calle Oro anuncian otra destrucción en falsa escuadra, mientras el subsecretario Lostri cuida de sus amigos con excepciones.

 Por Sergio Kiernan

En esta vida hay hijos y entenados, pero cuando se trata de negocios inmobiliarios parece que hay apenas vástagos y huérfanos. Unos van solos por la vida y no tienen más remedio que cumplir la ley. Otros tienen amigos o saben cómo hacerlos cuando los necesitan. Esto es Buenos Aires, donde las reglas deliberadamente no son claras.

Lo que lleva a hablar de inmobiliarias, que últimamente están de lo más en el candelero. El cuento de esta semana toma a tres de estas peculiares empresas, que son la primera línea en eso de destruir el patrimonio para hacer dinero. Y que son también la primera línea en detectar y subrayar las ambigüedades legales, tan suculentas ellas.

La semana pasada se denunció desde la tapa de este suplemento la situación de esa belleza creada por Virginio Colombo, la Unione Operai de la calle Sarmiento. El edificio exhibe un cartel alarmante, que lo vende “con FOT libre” y las medidas del terreno, como un edificio histórico destruido por derrumbe. La inmobiliaria Latella, que lleva adelante la venta, reaccionó ante la nota con rapidez enviando un largo mail donde aclaran que la Unione “puede ser RECONSTRUIDO NO DESTRUIDO”. El entusiasmo de las mayúsculas se debe a que Ricardo Latella tiene “sangre italiana en las venas” y, gratamente, “jamás me permitiría ofrecer ese edificio para la demolición”. La confusión, según señala exactamente Latella, es por eso de “FOT libre”, que ya le sugirieron borrar del cartel y promete borrar de inmediato. Es que la figura no sólo se presta a la confusión de venta-para-demolición, sino que simplemente no existe: no hay tal cosa.

Con lo que todas las partes implicadas afirman por escrito que la Unione Operai no se puede demoler, es un bien protegido, un patrimonio urbano a recuperar.

Lo que no ocurre con la bonita casa de la foto horizontal, en la calle Oro 3629, donde Korn anuncia otro edificio olvidable. La casa es una chorizo de fines del siglo 19 en perfecto estado, que hace un mes estaba habitada y sólo necesitaba alguna mano de pintura para ser un hogar. Como se ve, todavía tiene una fachada italianizante con todos sus elementos, herrerías originales, una máscara de un señor barbado, leones y pilastras. Casi seguramente esta casa es la más vieja que le queda a ese sector de Palermo tan maltratado por la especulación inmobiliaria.

La duda sobre este lamentable anuncio surge porque la casa en cuestión está en el catálogo preventivo de la Ciudad, tiene encima un proyecto de catalogación y no pasó todavía por es ilustre institución llamada Consejo Asesor en Asuntos Patrimoniales, tan floja que es capaz de “desestimarla” y dejar que la demuelan. Con lo que surgen la intriga: ¿Qué se está anunciando aquí? ¿Un posible edificio? ¿Un albur de que autoricen la demolición? ¿Un arreglo de caballeros? Será interesante ver qué ocurre y si se aplica o no la ley 22802 de Lealtad Comercial, que impone sanciones a los que publicitariamente prometen cosas que no se pueden cumplir.

Tal vez la explicación del entuerto sea el concepto del arranque, lo de hacer amigos. Es la solución que parece haber encontrado el dueño del lindo petit hotel de la otra foto, con sus dos balcones, en la calle Junín 1471, casi esquina Pacheco de Melo. Como se ve en la foto y como sabe cualquiera que pase por esa cuadra, el edificio está en perfectísimo estado de conservación, con su ya raro baloncito bombé intacto y el único furcio de dos acondicionadores de aire matreros perforando la fachada en el primer piso. Pero recientemente la casa apareció tapiada.

Aquí empieza el misterio, ya que esa cuadra de Junín está plenamente en Recoleta, barrio que tiene una ley especial protegiendo los petit hoteles que estaban siendo arrasados por el boom inmobiliario. La calle Junín tiene tres protegidos por esta ley, en el 1276, 1284 y 1471, todos con grado cautelar. El paseante no entenderá, entonces, por qué está tapiado como para demolición, si está incluido en el listado de la ley.

Pero el dueño del edificio tiene un amigo, el subsecretario de Planeamiento de esta ciudad, Héctor Lostri. El 9 de diciembre de 2010, Lostri emitió una resolución rarísima, la número 616, que se refiere a un expediente 31582/2009, papeleo que pide la “desestimación” de la casa de Junín 1471 para su demolición. El texto de Lostri menciona que la casa está incluida en la ley de petit hoteles, que la misma dirección general de Interpretación Urbanística —que depende de Lostri— hizo las fichas de esa ley para presentar al CAAP, que el Consejo “estimó” el edificio de Junín el 14 de abril de 2009, que el mismo Lostri lo incorporó al Catálogo Preventivo el 16 de julio de 2010 y que el 15 de octubre se promulgó la ley que catalogaba los petit hoteles de la zona.

Pero el detalle es que la ley, la número 3535, se “olvidó” de Junín 1471, que no figura en el listado. La única protección que le quedaba a la pobre casa es su inclusión en el Catálogo Preventivo, con lo que el dueño, Alfredo Dubini, le pide a Lostri que la saque de esa incómoda situación. ¿Qué hace Lostri? Le dá el gusto: “Déjese sin efecto la incorporación con carácter preventivo” con comunicación a Interpretación Urbana y a Obras y Catastros.

El favor de Lostri al señor Dubini despierta preguntas ensordecedoras. Una es por qué para incorporar al Catálogo Preventivo hay que consultar al CAAP pero para sacar del Catálogo no hace falta. Otra es con qué criterio decide sus actos, ya que la resolución no tiene ni un asomo de argumento. Y otra es por qué se molesta Lostri en hacer estas cosas. ¿Tanto le importa el señor Dubini? Como la mujer del César, el subsecretario debería preocuparse por parecerlo además de serlo.

Para terminar con una nota buena, en Goya están pasando cosas. Pese a que terminaron ofendidísimos con lo que consideraron destrato de porteños, estos correntinos entendieron que su patrimonio les importa a los demás. El intendente se reunió en Buenos Aires con la Comisión Nacional de Museos, Monumentos Históricos y etcétera para coordinar acciones. Este mes se realiza en la ciudad un encuentro sobre patrimonio para discutir políticas concretas para defender lo mucho y valioso que tienen, y este año se realizará un catálogo completo de piezas a preservar.

De paso, conviene aclarar un error de la nota original. La obra que afectará al paseo Camila O’Gorman —una colección notable de casas del siglo 19— no implica demoler nada. El nuevo edificio se está construyendo en un baldío sobre una paralela y el problema es que se va a pelear con sus vecinos por su estructura vidriada —a eso le dicen “ruptura”— y va a asomar por encima de la línea de edificación.

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