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Sábado, 16 de febrero de 2013

Cosas inglesas

Historias extraordinarias de cosas ordinarias es el notable título de la flamante colección permanente del Design Museum, que revela el detrás de la escena del mundo diseñado.

 Por Luján Cambariere

Desde Londres

Un impacto que causa esta ciudad es la notable, impecable y limpia señalética que la organiza y que se agradece cotidianamente. Es por eso que la muestra permanente que acaban de inaugurar en el Museo de Diseño, el London Design Museum, arranca por la relación entre diseño e identidad nacional. La muestra permanecerá abierta hasta 2015, cuando el museo ya estará en otra sede y abandonará la bellísima zona de los Docklands, frente al Puente de Londres.

En la muestra se destaca la icónica cabina telefónica inglesa, la roja K2 creada por el arquitecto Giles Gilbert Scott bajo inspiración georgiana y todavía número uno en el ranking de las fotos más típicas de los turistas que visitan esta ciudad. También están el buzón de correos, la señalización vial, el reciente logo de los Juegos Olímpicos y Paraolímpicos y hasta el euro. Son los grandes protagonistas de este primer sector, al que se suman otros cinco dedicados a la moda, el gusto o sabor (Taste), ¿Por qué coleccionamos? (obviamente diseño), Iconos (que son muchos y los más amados) y un área especialísima dedicada a Materiales y procesos. Sobre todo, porque lo que cuentan muy detalladamente los curadores es que el fin de la exposición es revelar el detrás de escena, lo que pocos conocen, de los objetos con los que convivimos a diario. O en muchos casos, con los que nos gustaría convivir, ya que la muestra reúne verdaderas perlas del diseño del siglo XX.

Pasen y vean

Los proyectistas y algunos de sus paso a paso en cientos de objetos de uso común agrupados a través de seis historias clave, seis llaves de entrada. Sobre todo para demostrar (bien por el museo) el impacto real y concreto del diseño en nuestra vida cotidiana. La exhibición busca mostrar los sorprendentes orígenes del diseño y los menos conocidos, además de imágenes y documentos, complemento de la investigación.

El predominio del plástico en la vida actual es examinado a través de ejemplos de lujo y de uso cotidiano durante los últimos 75 años. Repasan desde pequeños elementos diarios como vajilla hasta ejemplos de los primeros muebles hechos en plástico en los años ’60. Las piezas más recientes de Issey Miyake en pet reciclado. Y hasta la iMac de Apple diseñada por Jonathan Ive (1998-9) y varias sillas como la Stacking Chair de Anna Castelli-Ferrieri de Kartell.

Una sección de Modernismo brinda una mirada a un período clave en el diseño británico, a través de piezas icónicas de muebles, textiles y arquitectura. La sección cuenta con trabajos de Marcel Breuer, Laszlo Moholy-Nagy y Erno Goldfinger. Realmente un alto en el camino hasta emotivo para los que aman la disciplina porque alberga a casi todos los favoritos.

En el sector ¿Por qué coleccionamos?, que no deja de ser siempre una muy buena pregunta a la espera de aún mejores respuestas, la mesa manillar de Jasper Morrison, adquirida recientemente para el acervo del museo. Además de la LAR Armchair diseñada por Charles Eames (1948), la Stella Stool de Achille y Pier Giacomo Castiglioni (1957) y el Boby Trolley del absolutamente genial Joe Colombo (1964). Capítulo aparte merece comentar que un sillón de los Hermanos Campana se cuela entre estas piezas, no porque no lo merezca, sino por ser los únicos latinoamericanos entre tanto pope, lo que demuestra el fanatismo y buen posicionamiento que está teniendo Brasil en el mundo.

Dentro de los icónicos, si bien todos los anteriores caben, la Anglepoise Lamp, diseñada por el ingeniero especializado en autos George Carwardine, copiada e imitada hasta el infinito y más allá. El segmento dedicado sobre todo a lo relacionado con la gastronomía suma piezas que no necesariamente son de diseñadores ingleses, como algunas de la Bauhaus o de Philippe Starck.

Finalmente, la sección de Moda cuenta una variedad de historias de la industria de la moda desde 1960 hasta finales del siglo pasado.

“El diseño cuenta en todos los niveles. Es lo que hace nuestra vida de todos los días un poco mejor y tiene que ver con los grandes cambios económicos que vive nuestro mundo actual. Tiene que ver con los diseñadores y los fabricantes, pero también con los usuarios. Una forma única de darle sentido al mundo que nos rodea”, remata Deyan Sudjic, director del museo sobre la muestra.

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