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Sábado, 4 de abril de 2015

Incubadora creativa

La Minipymer es una instancia de apoyo y asesoramiento a los emprendedores del mundo del diseño que aspiran a proyectos de largo aliento y necesitan comunicaciones, contaduría, planes de negocios y know how técnico.

 Por Luján Cambariere

Rina Di Maggio, de Aló Rina; Vero Mariani, de Alma Singer; Romina Lamarque, de Corazón de Algodón, junto a la abogada Paula Rossi y la contadora Carolina López conforman La Minipymer. Es algo así como una multiprocesadora de conocimientos, de gestión y planificación a legales, administración, impuestos, finanzas, comunicación y relación con la prensa, diseño y producto. El nombre da la señal de una versión más joven, ágil y accesible. Profesionales especialistas en diferentes disciplinas y con emprendimientos propios, asesoras en conjunto del mundo emprendedor especializado en diseño. Colectivo al que vale la pena recurrir para proyectos de largo plazo.

¿Cómo se conocieron?

Vero Mariani: –La Minipymer nació por el mundo bloguero. Nosotras nos conocemos del mundo on line. Después pasamos al plano real y hoy somos amigas. Marina Maiztegui, publicista y creadora del blog Sólo para mí, me contactó para saber de un lugar donde dar una charla para emprendedores junto a la abogada Flora Angelico. Y a partir de esa pregunta, donde también me invita a sumarme, le sugiero sumar a Rina, que trabaja con gestores, que a su vez conoce a Romina, que es diseñadora, y se fue armando la cosa. Verónica López, creadora de El Pez Punteado, autora del nombre de La Minipymer (tenía una sección en su blog) y nuestra primera moderadora, también tuvo mucho que ver con nuestro inicio.

Romina Lamarque: –Rina trajo a Caro. La anunció como “una contadora que habla en lenguaje terrenal y está acostumbrada a trabajar con emprendedores de diseño”. Porque además justo se dio que cada una tiene un área específica de trabajo, pero además todas somos emprendedoras con proyectos propios establecidos y en marcha.

Rina Di Maggio: –La idea era traspasar el mundo virtual. Esto de que te conozco, pero nunca te vi. No sé cómo sos, cómo hablás, no conozco tu voz. El motivo fue encontrarnos y dar algunos tips para el mundo emprendedor. Eso fue creciendo. A las primeras charlas grupales les sucedieron otras de temas específicos y hoy, la idea. Por eso nuestro lema de este año “La Minipymer con vos”, pasa por acompañar al emprendedor cada una desde su área y saber.

Carolina López: –Con el valor agregado de que cada una es profesional en su área y emprendedora. Cada una en su emprendimiento tiene los problemas de todas, pero podemos aportar al otro desde un saber específico, la parte más técnica.

¿Cuáles son las dificultades más recurrentes del emprendedor del mundo del diseño?

R. D. M.: –Los números y las finanzas. Qué precio le pongo a mi producto. La organización. Porque empezás a trabajar en tu casa y tenés una vida y se empieza a mezclar todo. También cómo venderse y contar lo que hacen. Ese sería mi top tres.

R. L.: –Cuánto es lo que tengo que ganar por lo que hago. Cuál es el precio que le tengo que poner al mayorista y al minorista. Porque la gente emprendedora, por lo menos los que vienen a las charlas, tienen formación en diseño, son creativos, pero los demás aspectos que hacen a una empresa los trabajan de forma intuitiva.

¿Eso se debe a su formación o carácter?

Paula Rossi: –Uno pospone lo que no conoce.

V. M.: –Muchos logran hacer un producto lindo, pero no saben cómo poner un precio, ni vender, ni comunicar lo que hacen. Y el diferenciarse, porque también hubo un auge de emprender donde todos hacen manteles, muñecos, pero importa diferenciarse.

El mal de éste o todos los tiempos, la bendita copia...

R. D. M.: –Encima hoy hay mucho acceso a la información. Hoy cualquiera aparentemente puede producir, sacar una buena foto, publicar en un blog, y alguien se supone que te va a ver.

P. R.: –La copia en diseño es recurrente. Lo importante es lograr una impronta personal. Eso es lo que logran las grandes marcas. Con un sinfín de cosas más que hacen a un producto. La mejor forma de protegerse es posicionando la marca y creando un universo a su alrededor, que va más allá del diseño.

V. M.: –Hoy hay un boom de emprendedores y en eso hay gente que lo hace con mucha conciencia y otros porque está de moda. Hay mucha gente que piensa que porque hace cosas lindas eso ya es un emprendimiento, y difícil pasar de hobby a un trabajo en serio.

¿Tiene que ver con el espíritu de estos tiempos o la falta de trabajo estable?

V. M.: –Para mí con que mucha gente quiere hacer un cambio. Gente que descubre lo que realmente le gusta y quiere vivir de eso.

R. D. M.: –Hay un cambio generacional que compatibiliza trabajo con vida personal. Hay mucha fantasía con la vida del emprendedor.

C. L.: –Lo que cambió es que mucha gente, como dice Rina, empezó a disfrutar de lo que hace y a no sentirse culpable por eso. El que no trabaja en la oficina no se siente culpable y se valora mucho estar con los chicos. Y eso está muy bien. Pero les cuesta salir de la zona de confort. Hacer una empresa. Pareciera que ser emprendedor es trabajar en casa. Y hacer almohadones en tu casa definitivamente no es tener un emprendimiento, eso que estás teniendo es un hobby al que de paso le sacás un manguito. Nosotros enseñamos a hacer un negocio rentable donde uno se ocupe de todos los aspectos.

¿Un lindo producto no es suficiente?

R. D. M.: –Eso es lo que te enseñan en la facultad. Eso es lo primero. Pero cuando salís con tu producto, las cuentas se vencen, aparecen los impuestos.

¿Cual sería el consejo básico de cada una?

R. D. M.:–La planificación es fundamental. Como los balances que uno hace a fin de año o principio de año. Y después hay que ver cómo llevarlo adelante. Lo más sencillo es hacerse un listado de poquitas cosas que querés lograr con tiempos en el calendario. Porque si no te vas encontrando con un montón de imprevistos. Obstáculos siempre hay, pero podés minimizar muchos riesgos y optimizar oportunidades. Desde tener en cuenta fechas clave del calendario donde podés vender más a un sinfín de estrategias. Además, para mí la paciencia y la constancia son dos cualidades que tiene que tener todo emprendedor.

¿Legales?

P. R.: –Eso siempre se deja para una segunda etapa. Yo lo que digo, pensando en encarar un emprendimiento con responsabilidad y optimismo, es que el registro de marca tienen que estar en el paso cero, porque justifica todo el trabajo que le ponés después. El tiempo, la inversión. No empezar de cero, con lo que eso cuesta. Mi consejo siempre es registrar la marca. Y después, con lo que es Internet, ser precavido con lo que uno publica. Hay un gran vacío con lo que es Internet. De hecho, se aplica la ley de 1933 de derechos de autor, cuando Internet era algo impensado.

¿Contadora?

C. L.: –Suena horrible, pero en nuestro país no tenemos la cultura tributaria. No sabemos qué es. En otros países, para empezar cualquier cosa te fijás la zonificación del lugar, tipo de producto, quién lo hace, si necesitás patente. Acá arrancamos como niños y la verdad no estamos jugando. Cada vez que hacemos una venta, es un acto comercial que está plasmado en derecho.

El contador sirve para solucionar problemas con la AFIP, pero es más que eso... sobre todo en la generación de ganancias.

C. L.: –Por supuesto. Esa es la verdadera función. El nuevo perfil del contador es aquel que suma a la rentabilidad del negocio, que es la mano derecha del empresario. La parte de los impuestos es una parte netamente técnica, pero a la larga es cumplir una ley. Además, si uno contempla todo en la matriz de costos, es todo más fácil. No podés empezar un negocio si no estás bien legalmente. Si no, no es un negocio. Tenemos que salir de la zona de confort, exigirnos y exigir. Sé que los contadores amamos los papeles y los diseñadores no, pero árbol más árbol menos, tenemos nuestra base científica para eso. Además, si no hacés las cosas bien, el nivel de frustración crece y la autoestima baja y más tarde o más temprano, los emprendimientos caen.

R. L.: –Es que hay un momento en el que hay que desenamorarse de su producto y analizar otras cuestiones. Meterse más en una parte de estrategia, planificación, concepto, donde también vas creciendo con el proyecto... poder ganar mercado con otras cosas que trascienden el producto.

Ahí entra también la comunicación...

V. M.: –Cuando vos ya trabajaste todas las etapas, conviene analizar cuál es tu concepto, a quién te querés dirigir, a quién le vas a vender, qué querés decir, el tono, de qué forma visual, mediante qué fotos... planificar bien tu mensaje y también sostenerlo en el tiempo.

En el caso de la comunicación, hoy generalmente es al revés, primero muchos se dan a conocer y luego construyen...

V. M.: –Sí, claramente. Porque seguro un diseñador hace bien su logo, su pack, se va a meter en ferias enseguida, pero olvidate de la factura, y las cuestiones legales que quedan siempre para más adelante. Y además no hay que confundir diseño con comunicación.

¿Actividades de La Minipymer?

V. M.: –Damos charlas generales y de las temáticas específicas donde cada una profundiza un tema, talleres, hacemos encuentros de networking para que los emprendedores se conozcan y compartan experiencias y saberes, en nuestro facebook (https://www.fa cebook.com/LaMiniPymer) de lunes a viernes compartimos tips y consejos interesantes de cada área, y el 11 de abril estamos dando nuestra próxima charla en el restaurante Möoi en Belgrano.

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