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Sábado, 11 de julio de 2015

Amores casuales

Desde Salta, Valentina Romano Falcón creó su etiqueta de calzado Valensuela, que se empieza a proyectar al mundo.

 Por Luján Cambariere

Después de haber estudiado en Buenos Aires, Valentina Romano Falcón hizo algo a contracorriente y decidió regresar a su Salta natal. La idea era ofrecer desde allá sus diseños al mundo, y mal no le fue: el año pasado sus creaciones participaron de la semana de la moda en París, junto al colectivo Emprendedores de Nuestra Tierra, y este año recibió la mención de honor a la diseñadora del interior en el reciente Puro Diseño 2015, con un trabajo que une lo artesanal a lo contemporáneo.

¿Cómo fueron tus comienzos?

–Hace unos años me trasladé a Buenos Aires para estudiar diseño de indumentaria. Empecé en la UBA donde cursé dos años y después me mudé al CETIC (Centro de Estudios Técnicos para la Industria de la Confección). Allí terminé mi carrera y en 2008 me convertí en diseñadora de indumentaria. Decidí volver a Salta y crear la marca Valensuela. Armé mi taller en mi casa, en donde me siento cómoda y tranquila, y eso me permite dejar que las ideas surjan para poder plasmarlas en mis diseños.

¿Por qué zapatos?

–El amor por el diseño de zapatos me llegó como algo muy fortuito. Digamos que ese amor me tomó por sorpresa un día viajando en subte. De todas las personas posibles me puse a charlar con un hombre que era zapatero de oficio. De esa charla surgió una amistad y él me llevó al mundo del calzado. Describió con tanta pasión su profesión y admiración con lo que hacía que me enamoré de sus palabras y de los zapatos. El me enseñó a hacer moldes, hormas, a trabajar el cuero. De él aprendí a tomar medidas y cuando me di cuenta, todo eso se había convertido en una pasión. A mi pasión la bauticé Valensuela y nunca más pude despegarme de ella. La verdad que nunca me imaginé estar haciendo zapatos, no me acuerdo de niña o adolescente que fueran algo especial en mi vida, hasta que los descubrí y ahora son mi vida. Todo lo que un zapato significa, las ilusiones que una mujer o un hombre pueden tener cuando los eligen. A mí me encanta pensar que construyo sueños que van en los pies de las personas y acompañan en su caminar, sus etapas, su vida y son parte de algo. Mis zapatos son únicos, se hace uno de cada modelo, no se repiten y cada uno tiene la impronta que lo distingue, ya sea por el diseño, o los detalle, el material, o los colores, por eso también quien lo compra sabe que no sólo se lleva un par de zapatos sino una historia por detrás, ese zapato fue pensado y fabricado en forma única, y la persona que lo tenga se sentirá única.

¿Qué materiales usás?

–Trato de imponer texturas, colores y combinaciones que se salen un poco de lo convencional y eso paradójicamente es lo que atrae. Trabajo con materias primas de alta calidad, utilizando cueros de vaca, chancho, cabritilla, gamuzas, distintos géneros, cuidando siempre los detalles y terminaciones.

¿Cómo es trabajar desde Salta?

–Es la ciudad donde nací y me encanta. Donde tengo mi familia y amigos y eso me ayuda muchísimo. Cuando empecé con Valensuela fue muy importante ese apoyo. Sentir que toda tu gente cree en vos y confía te da más fuerzas para seguir adelante. Decidí volver a Salta en le años 2011, entusiasmada por todo el potencial que veía en la ciudad gracias a los grandes cambios que se notaban. Había mucha gente con emprendimientos nuevos, el auge del turismo, la explosión de nuevas expresiones del arte, mucha música y una plaza consolidada en el teatro y movida cultural, me pareció el momento y el lugar ideal para empezar a trabajar con una marca, buscando una proyección. Al ser un lugar chico las posibilidades de hacerte visible son más grandes. Si sabes encontrar el producto con una propuesta diferenciadora tenés muchas posibilidades de hacerte conocer más rápido, pero ojo, el público de Salta es muy especial, y el gran desafío era poder sostener esa propuesta con calidad y con un concepto claro de marca. En cuanto a los materiales y la fabricación, los considero hoy un aprendizaje constante, prueba y error. Voy buscando todo el tiempo un proceso de mejora constante, que vaya creciendo junto a Valensuela. Es muy cómodo trabajar aquí de manera artesanal, como es mi caso, porque hay mucho talento y he podido encontrar los complementos necesarios.

¿Buscás que tengan una impronta particular por tu lugar?

–La impronta particular la pongo en el diseño en general, en el concepto de mi producto que no es necesariamente propio del lugar. Me interesa explorar y casi al contrario, despegarme de las telas y materiales característicos del lugar. El lugar me da la base y la inspiración pero el concepto de mi marca no se rige por algo, digamos, “autóctono”. Con respecto a mis colecciones, reflejan totalmente mi personalidad. Nunca son planificadas, mis propios diseños me toman por sorpresa y me divierto viendo como cada producto cobra vida con un sello propio. Son totalmente atemporales. Puedo decirte que cada zapato es único, cada pieza tiene un trabajo exclusivo donde juego a imponer texturas, colores y combinaciones poco convencionales. Por eso me gusta tanto trabajar a pedido, cada uno es un desafío que me pone a pensar y crear. En cada zapato, el método y la estructura desaparecen y detrás de cada suela hay un trabajo un poco inconsciente y un poco buscado, aparecen ideas que se van desarrollando, de un concepto surge una investigación, de ahí la prueba y un poco más tarde aparece el zapato. Sólo quiero que sean zapatos con identidad, con una historia detrás, con unas manos que realizan todo de forma artesanal y que le ponen todo el amor y la felicidad en cada corte y cada detalle. En estos últimos dos años he tenido grandes satisfacciones como diseñadora y como empresaria que mueve una producción muy chiquita, poniendo toda la energía que requiere trabajar a pulmón. Tengo el orgullo de participar de la Feria de Diseño “Semana del Diseño Salta” de la provincia, fui invitada por Emprendedores de Nuestra Tierra a participar de ferias en Bs. As. y Mar del Plata, y he tenido presencia internacional en el São Paulo Fashion Week 2014, habiendo pasado antes por la “Meca” de la moda mundial en la Semana de la Moda en París, en el mes de septiembre pasado. Un sueño hecho realidad. Ver “mis zapatos” en una pasarela de París, fue realmente un antes y un después, me di cuenta de que cuando se quiere algo de verdad se cumple, obviamente tengo más sueños y espero cumplirlos. En mayo 2015, fui invitada a formar parte del grupo de diseñadores salteños que junto a la provincia de Salta, participamos en la Feria Puro Diseño 2015. Era la primera Puro Diseño que iba como expositora y la verdad que fue espectacular, ver toda la gente que se interesó en los zapatos, compartir con otros diseñadores de otras provincias y conocer otras visiones, la verdad fue muy satisfactorio, y como si fuera poco fui ganadora de la “Mención de Honor” de diseñadora del interior. Estas experiencias me ayudan un montón para seguir creciendo y mostrando lo que más me apasiona: los zapatos y confiar en mí y en que con amor, pasión y dedicación todo se puede hacer.

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