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Sábado, 23 de enero de 2016

El diseño ayuda al mate

Buena Cepa, el despolvillador de yerba creado por los diseñadores industriales cordobeses Germán Porta y Cristian Sanmartino.

 Por Luján Cambariere

Batiendo, poniendo la mano para que oficie de filtro, sacudiendo... a la hora de uno de nuestros rituales nacionales por excelencia hay tantos que hacen lo que sea para evitar el polvillo. Dos diseñadores industriales cordobeses recién recibidos decidieron abocarse a dar una solución a esta problemática aparentemente trivial pero clave para la cotidianeidad argentina y crearon Buena Cepa, un despolvillador de yerba. Un objeto plástico de escala manual, símil yerbera, que viene en varios colores, y está íntegramente producida en nuestro país. El recipiente posee una malla que funciona como filtro y, luego de agitar un par de veces, el polvo queda atrapado en una sección aislada del resto de la yerba.

“De los 500 gramos de yerba que trae un paquete, 100 es sólo polvo. Algo bastante perjudicial para los riñones”, adelantan Germán Porta y Cristian Sanmartino, los creadores de este diseño, que ya esta en venta desde en tiendas de diseño hasta grandes supermercados.

–¿Dé qué formas estudiaron que la gente le sacaba el polvo a la yerba?

–Haber observado la nube de polvo que se generaba cada vez que cebábamos un mate fue lo que despertó nuestro instinto diseñador. A partir de ese momento comenzamos a investigar el por qué de este hecho y nos encontramos con productos tales como los filtros para la bombilla, yerbas con bajo contenido en polvo y métodos caseros muy utilizados por los usuarios (que fueron los que más nos inspiraron y mayor información nos dieron). Entre ellos están el zarandeo de la yerba mediante grandes coladores y el típico gesto de posicionar el mate boca abajo tapándolo con la palma de la mano y sacudirlo para eliminar una mínima cantidad de polvo. Estos descubrimientos fueron los que nos dieron la pauta de que existía del total de los consumidores de yerba mate un gran porcentaje interesado en consumir menos polvillo. En ese momento comenzamos a investigar con mayor profundidad y llegamos a la conclusión que el consumo en exceso de polvillo puede ser perjudicial para la salud trayendo problemas tales como acidez, cálculos en los riñones, problemas gástricos, dolores de cabeza y en segundo lugar, pero no por eso menos importante, que se tape la bombilla. Otro índice que motivo el llevar a cabo el proyecto fue la enorme cantidad de yerba mate que consume la población argentina (el consumo mensual promedio del 2015 fue de 21 millones de kilos).

–¿Hoy siguen trabajando en dupla?

–Somos una dupla mucho antes de ser Buena Cepa. Nos conocimos en la facultad en el segundo año de la carrera y desde 2007 comenzamos a estar juntos en todos los trabajos de grupo. Hoy, la gran capacidad de diálogo que formamos durante muchos años de relación y la confianza de poder delegar tareas específicas para cada uno, son las herramientas con las que logramos la eficiencia en nuestro trabajo. Creemos que uno tiene lo que al otro le falta. Y lo que más armonía trae al equipo es que aceptamos nuestros puntos débiles y confiamos plenamente en el otro. Esa es una forma simple y real de explicar el correcto funcionamiento como equipo.

Aspiramos a poder incorporar más gente dentro de nuestro emprendimiento pero es necesario lograr crecer como empresa. Muchos factores externos como la situación económica del país hace que muchas empresas aún no incorporen diseño como si sucede en países desarrollados. Claro está que nuestro desempeño también influye en nuestro futuro, pero estamos comprometidos desde el día que decidimos formar nuestro estudio a entregar todo como diseñadores y poder brindar aportes desde el diseño industrial a nuestra industria nacional.

–¿Van por el diseño de otros productos?

–Sí, tenemos grandes expectativas con nuestro próximo proyecto y creemos que con la experiencia adquirida vamos a lograr un excelente producto. Diariamente estamos pensando en nuevas ideas, el estar armando nuestro estudio de diseño con sede propia y el tiempo que nos demanda nuestro primer producto nos mantiene muy ocupados hoy en día. La elección de un nuevo proyecto es muy delicada, sabiendo que el desarrollo de un producto involucra muchos riesgos, por eso es que ponemos en observación al proyecto durante un largo período de tiempo antes de darle comienzo (el despolvillador estuvo en observación varios meses como idea, y desde que dimos luz verde al proyecto tardamos un año y 2 meses en tener el producto terminado). Buena Cepa tiene como objetivo, por un lado, el desarrollo de productos propios y, por otro, brindar el servicio de diseño a empresas.

–¿A qué atribuyen haber pensado en un producto tan concreto, real y nuestro? ¿Tuvieron una buena formación universitaria?

–A nuestra forma de vivir el diseño. Todas nuestras ideas se basan en productos que solucionarían un problema específico, son pensadas para que sean resultado de una producción con recursos íntegramente nacionales, y estudiando exhaustivamente el mercado al cual estaría dirigido con la intención de lograr un vínculo usuario/producto lo más fuerte posible. Esta forma de percibir el diseño es con la que trabajamos en todos nuestros proyectos. Sin embargo, nuestro camino como diseñadores es muy joven y nos vamos a dar la oportunidad de experimentar, jugar con el diseño y las ilimitadas posibilidades que esta magnífica profesión nos permite. Nuestra forma de trabajar y nuestra concepción del diseño industrial siempre fue de la mano con una filosofía/conciencia de saber que todo lo que sumemos a este mundo debe tener una función específica. Gracias a esta forma de pensar el diseño, pudimos sintetizar en un producto la función, la estética, la eficiencia en la productividad, nuestro compromiso con el medio ambiente y nuestra filosofía de trabajo.

La intención de haber desarrollado un producto íntegramente en Córdoba (diseño, desarrollo, producción y comercialización) surge de haber formado parte de la Universidad Nacional de Córdoba y sentir el compromiso de demostrar, de alguna forma, todo lo que aprendimos como estudiantes. Hoy, como profesionales, estamos seguros del potencial de nuestra provincia como polo productivo de objetos y servicios. El despolvillador fue pensado desde un principio con la intención de dar a conocer cuál es la capacidad del diseñador industrial, y demostrar que no todo está inventado, que el vínculo usuario-objeto puede siempre ser mejor.

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