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Sábado, 21 de mayo de 2016

Pensar en madera

Este fin de semana se celebra el Festival de Diseño y Madera organizado por Dara, el CMD y la Cámara Argentina de la Construcción con Madera.

 Por Luján Cambariere

Desde que el arquitecto Julio Oropel asumiera la dirección de Dara, se evidencian aires de cambio. Por empezar, trocaron el “Decoradores argentinos asociados” de la asociación por el “Diseñadores de interiores”. Además las distintas iniciativas hablan de que este cambio de rúbrica no se quedó en un formalismo, sino que redunda en acciones concretas para tender puentes al mundo más amplio y profundo del mundo del proyecto, al público en general y con las industrias afines.

Tal el caso del Festival de Diseño y Madera que desarrollan este fin de semana de 12 a 18 junto al Distrito de Diseño porteño y la Cámara Argentina de la Construcción con Madera (Cadamda) en la Floralis Genérica de la plaza de las Naciones Unidas en la avenida Figueroa Alcorta, con entrada libre y gratuita a los que se suma desfile de modas, foodtrucks y DJs. Una iniciativa en la que trabajan hace varios meses con la coordinación de Luisa Norbis para convocar a todo tipo de profesionales del mundo del proyecto -arquitectos, diseñadores de moda, gráficos e industriales y artistas plásticos, a trabajar en grupos multidisciplinarios en madera certificada de bosques implantados “no nativos”.

¿El objetivo? “Que crearan 21 instalaciones que pusieran en contacto al público en general con el diseño. Sacar el diseño a la calle. A todos les dimos la misma cantidad de material -200 m2 lineales de fenólico enchapado y pino- y la misma carpintería –Las Marinas– un lujo en Tigre que nos tuvo una paciencia infinita para poder plasmar todas las iniciativas que luego del lanzamiento estarán en los halls de diversas instituciones públicas”, cuenta Norbis.

Que son el “Refugio” de la arquitecta Paula Juncadella y la diseñadora de indumentaria Ana Cañas, una instalación inspirada en nuestra flor nacional, el ceibo, que consta de seis módulos realizados en fenólico calado por método de ruteo y varillas de madera para su estructura que proyectan luz dependiendo de la hora del día.

También está “Ciudad abierta” de Daniela Frola, Celeste Iglesias, Greta Clinckspoor, Mónica Cajas y Florencia Dacal, que simula la ciudad que la flor abierta de Eduardo Catalano quiere encontrar. Siguen la “De-construcción” de Pablo Pérez Raggio, Lucía Chain y Juliana García Bello, el Estudio Plok de Ludmila Drudi y Carla Barconte, y el arquitecto Pablo Perez Raggio. La “Escala entramada”, una grilla tridimensional de Bea Palacio, Jerónimo Fanelli, Mecha Palacio, Olivia Fanelli, Vanina Goldstein y Santiago Lopes. Un “Bosque orgánico” por Rosana Palazzo, Ana María Gabriel, Florencia Zampieri, Agostina Bianchi, Osvaldo Ottoboni y Gabriela Horvat. Además de un “Reposero”, una superficie que asemejando el movimiento de plegado busca ser una superficie de descanso por Min Agostini, Lucio Vera, Jesica Paolera, Mauricio Asta, Sarana Juárez Estrada y Ramón Beláustegui. Y la “Maqueta” de Cristian Mohaded, Juan Fabbri, Ignacio Unrrein y Cristian Morini, entre otros.

Julio Oropel explica que la experiencia del festival fue “agotadora pero la más enriquecedora y gratificante. Comenzar a ver los diseños de cada grupo, su pensamiento, su intensión de diseño, es y fue emocionante.

También la logística de los carpinteros increíbles que descubrimos en Tigre que pudieron interpretar constructivamente cada diseño. Todo se hizo en el taller de Las Marinas, en pleno Mercado de Frutos. Los grupos debían llegar a las 7:30 horas en punto para comenzar el intercambio y guiar a los carpinteros en las fechas asignadas. Todos fueron muy pacientes y cumplieron a rajatabla la consigna. Hubo un feedback maravilloso entre diseñadores y carpinteros. Tal vez, lo ideal, como siempre, hubiera sido tener más tiempo para madurar y sofisticar cada idea”.

–¿Qué objetivos te planteaste en tu gestión?

–Desde ya, me gusta hacer. Soy una persona que siempre trata de ver lo positivo y ejecutar. Y mi objetivo fue unir las disciplinas semejantes: arquitectura, diseño de interiores, industrial, textil, gráfico y por qué no arte dentro de la institución que me toca dirigir. Las acciones últimas de DArA ( Giro arenales, Diseño de raíz ) y otras futuras, tienen que ver con abrir y transmitir el diseño a la sociedad, que todos conozcan a los diseñadores argentinos y sus trabajos. Tomar la calle con diseño, como rezamos en nuestras reuniones de comisión directiva. También unir a los creativos con la industria, creemos que este es un camino sin retorno para comenzar un proceso de búsqueda de identidad en nuestros diseños. En esta oportunidad el unirnos a la Cámara de la Madera y el distrito de Diseño es parte de esta búsqueda.

–¿Por qué creés que, en líneas generales, hay una desconexión tan grande entre el mundo de la decoración y el del diseño?

–Creo que el diseño de interiores como disciplina universitaria es muy nueva y estamos en el comienzo de esa integración. Pero soy optimista en cuanto es un proceso lento de crecimiento y las nuevas generaciones de interioristas están en ese camino. Eventos como este favorecen también ese conocimiento de los nuevos talentos del diseño e intenta ser una vidriera para el diseño y los diseñadores. Y para la unión y crecimiento de todos los sectores.

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