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Sábado, 22 de octubre de 2016

La batalla del verde

Preocupado por las críticas, el gobierno porteño presenta un Plan Verde prometiendo 110 hectáreas verdes. Pero es un marketing mentiroso que oculta la pérdida de muchas más hectáreas.

 Por Sergio Kiernan

El larretismo parece haber asumido plenamente su destino de ser la etapa superior del macrismo porteño, aun al riesgo de repetir como farsa lo que fue tragedia. En parte, esto es por simple angurria de habilitar negocios inmobiliarios concesionando, vendiendo o prestando espacios públicos en la ciudad. En parte, por simple incompetencia de ciertos mandos, que creen que el éxito político pasa por “mostrar obra” en lugar de gestión. Como se entiende, ambas cosas no se contradicen sino que unen lo útil a lo agradable.

El problema es que la sanata anterior sí contradice la sanata actual, sobre todo en temas de espacios verdes. Como se informó en nuestra edición del sábado pasado, Buenos Aires perdió un quince por ciento de sus escasos espacios verdes en los ocho años de Mauricio Macri al frente. Horacio Rodríguez Larreta ya anunció proyecto por los cuales se pierden decenas de hectáreas de una vez, con lo que podría empardar a su jefe y referente en un año o dos. La cosa es tan alevosa, que las críticas provienen de direcciones inesperadas para Cambiemos, como el diario La Nación, que este mes le dedicó un durísimo editorial a la pérdida de espacios verdes, incluyendo un mapa de las obras anunciadas y la pérdida de espacios que implican.

Como el PRO es un fenómeno de superficies y marketing, sin tanta inserción, esto fue respondido desde las comunicaciones. Es obvio que si un diario tan oficialista como La Nación critica en esos términos los proyectos, algo hay que hacer, algo que no sea cambiar los proyectos. Esta semana, en el mismo diario, el gobierno porteño mostró su nueva estrategia, que consiste en mentir descaradamente con que “creará nuevos espacios” verdes y, muy importante, “abrirá al público” otros por un total de 110 hectáreas.

Esta creatividad digna de Durán Barba es notable en el caso de la Villa Olímpica, donde se anuncia que se van a abrir a los vecinos 49 hectáreas de verde hoy cerrados. Lo único cierto de este anuncio es que las hectáreas están cerradas porque forman parte del Parque de la Ciudad, del que va a quedar nada más que la famosa torre de Interama. La mentira está en no decir que el parque tiene cien hectáreas, de las cuales se van a perder 51 en la villa olímpica y en la apertura de calles para crear manzanas a vender. La idea es crear un polo de oficinas y viviendas en un lado carenciado de la ciudad, no crear verdes. Es brillante destruir 51 hectáreas de verde y anunciarlo como la creación de 49...

Lo mismo ocurre con las cinco hectáreas y media de “cubierta verde” del nuevo Centro de Exposiciones y Convenciones sobre la avenida Alcorta, que acaba de inaugurar el jefe de gobierno. El proyecto, oneroso para los intereses del público por los términos de la concesión, implicó reemplazar los viejos galpones donde tradicionalmente se hacía la Feria del Libro, pero además comerse todo el entorno. Esto significa que se ocuparon espacios pavimentados pero abiertos, como la nefasta playa de acarreo de ese otro negociado, el STO, y también unos cuantos árboles y césped. Todo este capital verde se reemplazó con los techos del estacionamiento subterráneo y del Centro en sí, puro cemento con canteros mayores o menores, y alguno que otro macetero con un arbolito. Como el diseño permite caminar por encima del Centro, lo venden como una plaza, aprovechando la confusión tan cara a Larreta entre espacio verde y espacio abierto.

Otras dos sanatas de largo alcance y más ricas en la interpretación son la promesa de un parque en los terrenos ferroviarios de Caballito y en la playa de maniobras de Retiro, entre Catalinas y Puerto Madero. En ambos casos, lo que falta mencionar es la palabra “IRSA”, la empresa favorita de Larreta, que envió sendos proyectos de cambios de zonificación a la Legislatura para que se pueda edificar. Lo de Caballito es una verdadera batalla con los vecinos, muy actual porque el proyecto acaba de volver al ruedo por quinta vez. El gobierno porteño se limita a anunciar 12,8 hectáreas de parque, lo que parece indicar que sigue adelante con el proyecto de torres y el shopping, y sólo se anima a prometer lo que no está involucrado en los negocios de los amigos privados. Lo de Puerto Madero es notable, porque el lote está anunciado como propiedad de IRSA para un futuro desarrollo de torres cuando los amigos del PRO le cambien la zonificación.

La lista del así llamado Plan Verde 2016-2019 -nada casualmente, el mandato entero de Larreta- sigue con algunos elementos tan en el aire que ni se animan a dar detalles. Así, los voceros se limitan a prometer 15,7 hectáreas en el Polo Automotor, el nombre de fantasía de la privatización y venta del autódromo porteño. También aparecen futurologías como el Corredor Verde del Oeste, o sea la cubierta del soterramiento del ferrocarril Sarmiento, contado como cuatro hectáreas y media, y la increíblemente cara idea de parquizar la autopista Illia para prometer otras cuatro y media. No falta el casi patético detalle de algo etiquetado como Tribunales peatonal, media hectárea de supuesto verde creado con eso de nivelar veredas y poner canteros.

Este Plan Verde hasta anuncia 5,4 hectáreas en el Parque de la Innovación, el negociado a realizar con el Tiro Federal. Es notable, porque en el Club ya existente hay bastante más de 5,4 hectáreas de verde, que es el jirón que va a quedar sin privatizarse y construirse. Para dar una idea del tamaño de la contradicción entre anuncio y realidad, Greenpeace difundió una nota de los vecinos publicada en su plataforma Hagamos Eco, abierta a iniciativas ambientales. Los Voluntarios de Greenpeace le piden al gobierno porteño “que no se apropie del predio de Tiro Federal para instalar emprendimientos inmobiliarios” y que deje en paz, sin tapar con cemento, sus 18 hectáreas actuales. El llamado incluye juntada de firmas y el pedido de difundir por redes el tema.

Para terminar de ver por dónde pasa la realidad del larretismo, se puede citar una reciente denuncia de dos supuestos aliados, comuneros de la CC ARI de la comuna 1 y 13. Santiago Espil y Romina Braga difundieron un documento con críticas a varias ventas de espacios públicos, entre ellas una poco conocida. Resulta que en Colegiales, cerca de la estación de trenes, hay 67.000 metros cuadrados de tierra libre entre Lacroze, Cramer, Moldes y Elcano. No serán parque, ni siquiera en los términos del plan sanatero, sino “un desarrollo urbano moderno”...

Es increíble que el marketing de la Ciudad se base en mentirle a los ciudadanos. El Plan Verde no implica la creación de 110 hectáreas nuevas sino la pérdida de al menos 51, más lo que se privatice en el Autódromo y lo que se arregle con los privados en Puerto Madero y Caballito. Se entiende que una gestión política muestre sus actos bajo la mejor luz posible, pero hay un límite entre la ficción y la realidad.

Si el larretismo realmente está preocupado por la pérdida de espacios verdes podría invertir en abrir nuevos comprando terrenos, mudando edificios de las plazas al tejido construido -como las tantas escuelas edificadas en plazas por la dictadura- y copiando la legislación de la ciudad de Nueva York, que tanto quieren y es impecablemente capitalista. Allá no se puede cortar un árbol ni cubrir un metro verde sin presentar un plan detallado, muy detallado, de dónde se van a plantar dos árboles y crear dos metros verdes. Se llama Compensación Ambiental.

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Imagen: Guadalupe Lombardo
 
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