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Sábado, 27 de noviembre de 2004

Una nueva SCA

Este miércoles, Daniel Silberfaden asumió la presidencia de la Sociedad Central de Arquitectos.

Un diálogo sobre sus ideas de gestión.

 Por Matías Gigli

Después de seis años de presidir la Sociedad Central de Arquitectos, Carlos Lebrero le dejó el sillón este miércoles a Daniel Silberfaden. Un encuentro sirvió para hablar sobre cambios para los próximos tres años.
–¿Qué es hoy la SCA para los socios y para los arquitectos en general?
–Hay dos sensaciones que tengo al respecto. Una la histórica emparentada con 118 años de arquitectura, grandes obras realizadas por concursos, una historia editorial muy importante, grandes arquitectos, grandes pensadores y mucha energía puesta en forma voluntaria para intentar conservar y hacer crecer una entidad. Un rol el del arquitecto, que llegó a tener una voz autorizada más un protagonismo en términos de la construcción de la ciudad, la defensa del trabajo o su creación. Otra la actual, y que coincide con los quiebres económicos e institucionales y una lucha por sobrevivir, una pérdida de discurso y de representatividad y un repliegue en cuanto a pelear por una profesión más digna, con una alta deserción y pérdida de masa crítica de asociados, producto de la falta de servicios, identificación o de creencias.
–¿Qué significan entonces las elecciones?
–Significan la mejor traducción de lo que te acabo de contestar en la primera pregunta: votan menos de mil personas, socios activos y vitalicios, y hay una enorme cantidad de otros socios, más cerca de 4000, que no lo hacen. Hay muchas causas posibles, pero muestra la falta de representatividad de los arquitectos.
–¿Cómo sigue entonces esta historia?
–Cambiando las cosas. Son una buena lección, las elecciones. Hay que recuperar la institución desde todo punto de vista: servicios, beneficios, comunicación, creación de oportunidades, promoción de nuevas generaciones, realización de concursos, revalorización de la idea y su reconocimiento económico, diálogo con otras instituciones, una voz con autoridad frente al gobierno de la ciudad, promover el Plan Estratégico y el Plan Urbano Ambiental, nuevos perfiles profesionales. Además, mejorar lo bueno que tenemos: la revista, los concursos, etc. La SCA puede y debe ser una gran institución gremial y cultural, el trabajo conjunto con el Consejo Profesional y las facultades es clave y es estratégico.
–¿Cómo pensás trabajar?
–Soy consciente de la responsabilidad y consciente de que soy hombre de convicciones y no de certidumbres. Confío en que mi entusiasmo se contagie en los equipos de trabajo que inicialmente están programados y que dentro de meses haya gente que quiera sinceramente integrarlos por encontrar interesante y estimulante trabajar en equipos dando un poco de su tiempo e inteligencia a nuestro colectivo de arquitectos. Sinceramente lo necesitamos. Hay un trabajo solidario entre arquitectos y uno mucho más comprometido con la sociedad argentina carenciada y marginada, a ella debemos dirigirnos, son nuestros clientes, creo que satisfacerlos es una tarea de gran dignidad profesional, necesaria y de alto compromiso humano. Es un plano de la vida que me interesa comprometer a nuestra SCA.
–¿Una conclusión?
–Me imagino un accionar institucional independiente, creativo y racional. Repito que creo en los equipos y en la sinergia de las personas que se fijan objetivos de razonable cumplimiento, me creo capaz de liderar y de integrarme a la tarea cotidiana, es importante nuestra generosidad para con los demás y para con nosotros mismos sólo nos solicita una tarea realizada con honradez, trabajo y un poco de sentido del humor.

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