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Sábado, 3 de junio de 2006

ALFRED JACOBY

Sinagogas alemanas

 Por Matías Gigli

“Una sinagoga es para mí un lugar de diálogo, diálogo consigo mismo, con Dios, pero también con sus vecinos.”

A poco de empezar una charla en el Marq, el museo en el que expuso el mes pasado sus obras, Alfred Jacoby (1950), arquitecto, aclara la diferencia que encuentra en el lenguaje deconstructivo que Libeskind optó para materializar el Museo del Holocausto y el lenguaje contemporáneo que él maneja al proyectar sinagogas. Jacoby, cercano por momentos al racionalismo purista pero también con aires posmodernistas vinculados con el diálogo de elementos de la historia de la disciplina, más allá de un problema de lenguaje arquitectónico impresiona por lo duro que conlleva dialogar con el pasado y el futuro al proyectar sinagogas nada menos que en su país, Alemania.

Las sinagogas de posguerra fueron construidas para congregar y colaborar a crear un nuevo sentido de comunidad para los 25 mil sobrevivientes de la vieja colectividad de la preguerra, que llegó a 500 mil antes del horror. Jacoby materializó tanto sinagogas como centros comunitarios para las ciudades de Darmstadt (1986), Heidelberg (1991), Aachen (1993), Offenbach (1995), Kassel (1997), Chemnitz (2000) y Colonia (2000) además de cinco proyectos ganados por concurso y aún no construidos: Dusburg (1996), Dresden (1998), Mainz (1999), Speyer (1999) y Munich (2001).

En lo personal y debido al fuerte antisemitismo en su escuela a pesar de haber nacido en la posguerra, su familia optó por mandar a Alfred a finalizar sus estudios en Inglaterra. De vuelta en Alemania ya como arquitecto, en 1980 abrió su estudio en la ciudad de Frankfurt.

A pesar de sus años fuera de su país, Jacoby recuerda 1968 muy especialmente: a diferencia de los jóvenes franceses que con su Mayo cambiaban pautas y exigían nuevas formas de diálogo e inclusión, los alemanes recién comenzaban a hacer preguntas a sus padres acerca de lo que había pasado en Alemania en la guerra.

La producción de Jacoby transmite un halo de esperanza que ayuda a la reconstrucción de su comunidad. La relación que genera entre la arquitectura y la ciudad marca un clima de diálogo y continuidad que confirman el modo relacionarse que este arquitecto postula.

Actualmente es director del Instituto de Arquitectura de la escuela superior Anhalt de ciencias aplicadas, Bauhaus en Dessau reabierta en 1999.

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