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Sábado, 10 de junio de 2006

ALEJANDRO VIRASORO

De restauraciones que no son tales

 Por Marcelo L. Magadan *

Alejandro Virasoro es reconocido como uno de los impulsores del Art Déco en el país. Un estilo arquitectónico basado, entre otras características, en una decoración geométrica, con abstracción de formas, en el uso de entrantes y salientes, de elementos angulares, de remates escalonados, con portadas rehundidas y en el uso de materiales aparentes (piedras y símil piedra), como terminación de los muros interiores y de las fachadas. Las obras, como bien apuntaba Ramón Gutiérrez en un escrito, tienen “un espíritu decorativista” en el que los materiales cobran una importancia destacada como parte del diseño.

Una de las construcciones más destacadas de Virasoro es el edificio de Agüero 2024, que ocupó su estudio durante varios años. Este edificio es lindero con la casa también Art Déco y de su autoría, declarada Monumento Histórico Nacional y ubicada en el 2038 de Agüero. Forman así un pequeño conjunto urbano de extraordinaria homogeneidad y trascendencia histórica, para el medio local. Y ambas tienen ahora declaratoria como APH (Area de Protección Histórica del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires).

El que fuera estudio y que acaba de ser intervenido se salvó de ser demolido, ya que la declaratoria como APH se produjo por una denuncia de los vecinos ante la Defensoría del Pueblo de la Ciudad. Legislatura mediante, la declaratoria impuso su “Protección Estructural”, nivel de salvaguarda que, entre otras cosas, supone cualquier impedimento de modificación de la fachada.

Ahora bien, analizando el caso surgen algunas dudas. En primer lugar, no se explica por qué una obra de tal importancia no estaba catalogada y, consecuentemente, al borde de la demolición. Por otra parte, tampoco es posible establecer cómo, en medio de su “restauración”, optan unos y permiten otros que el revoque símil piedra de la fachada se pierda definitivamente bajo una capa de pintura. Pareciera que, contrariamente a lo indicado en la normativa internacional vigente en el campo de la conservación arquitectónica, pintar no modificara un material aparente. Esto resulta más llamativo si se tiene en cuenta que ese revestimiento aparente es un elemento característico del Art Déco local y que la protección estructural, bien aplicada, debía impedirlo.

Tal vez a la obra le faltó el apoyo de un asesor en restauración arquitectónica. Digo esto porque si observamos, de derecha a izquierda, la foto de detalle que acompaña la nota, en el límite entre las dos construcciones de Virasoro (que comparten la medianera y la declaratoria de APH) se aprecian el símil piedra original sucio, cuatro franjas centrales del mismo revestimiento limpio y luego la fachada pintada como resultado de la “restauración” en cuestión. Cabe hacer notar que la franja central está limpia como resultado de una etapa intermedia de la intervención. Se aprecia, además, que el resultado de la limpieza fue muy bueno, por lo que no se justificaba, en modo alguno, que se “la acabara” con unas manitos de pintura. En tal caso, la protección de la fachada se habría alcanzado de un modo más eficiente aplicando un hidrofugante. Ahora es de esperar que, para “emparejar” los edificios, a los vecinos del 2038 no se les ocurra pintar sus fachadas (ni a los funcionarios, permitirle cometer el mismo error)

* Experto en restauración arquitectónica.

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