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Sábado, 31 de diciembre de 2011

Starbucks y el edificio Otto Wolf

En la esquina de Perú y Belgrano se alza esa maravilla de piedras, cóndores, atlantes forzudos y techos verdes coronados con cupulines simbólicos que es el Otto Wolf. Quien alce la vista será recompensado con algo raro, los emblemas del Imperio Austrohúngaro, que lo encargó como embajada, oficinas comerciales y empresarias, y salón de exhibición de productos justo antes de la Primera Guerra Mundial. Para cuando el edificio estuvo terminado, el Imperio ya no existía, Austria era una república empobrecida y hacia el Este había una media docena de naciones nuevas.

Por añares y añares, el local de la planta baja del Wolf fue una ferretería industrial, pero hace tiempo que estaba vacío.

Recientemente y por iniciativa del defensor adjunto del Pueblo porteño Gerardo Gómez Coronado, se clausuró una obra sin papeles en el local. Lo de la falta de papeles y permisos es algo habitual en esta ciudad cuyo gobierno se niega

a controlar a la industria –por algo fue un vecino el denunciando y un ombudsman adjunto el que intervino–, pero en este caso es doblemente grave. Es que el Wolf es uno de los edificios de Buenos Aires, catalogado y querido por los porteños.

La obra trucha era para abrir un Starbucks y este suplemento se contactó con Diego Paolini, el gerente general de Starbucks Coffee Argentina, para preguntarle si el furcio era de un franquiciante y qué políticas tiene la firma en casos así, en que las obras son ilegales y además afectan un edificio protegido.

La respuesta deja en claro que todos los locales de Starbucks pertenecen a la empresa, que no franquicia, y poco más. Lo que dice Paolini es que la firma “estudia y selecciona muy cuidadosamente cada lugar, buscando ofrecer espacios que sean onvenientes para los clientes en dondequiera que deseen disfrutar de la Experiencia Starbucks”.

Respecto al lado patrimonial, resulta que “el espíritu de la compañía es ser muy respetuosos del medio ambiente y de la comunidad donde opera, cuidando los espacios elegidos, para que arquitectónicamente mantengan su esencia y origen.

Para Starbucks, preservar la arquitectura local es un componente esencial para respetar a la comunidad. Cuando Starbucks abre o renueva tiendas en edificios históricos, como es este caso, lo primero que busca y plantea como objetivo es la preservación del edificio, enfocándose en cuidar al máximo su esencia”.

“En relación al caso que hace referencia, habiéndose interiorizado sobre lo sucedido, Starbucks está siguiendo de cerca la situación para hacer cumplir con todo lo requerido por el gobierno y tomando las medidas que sean necesarias al respecto.

Starbucks se asegurará de cumplimentar con todos los requisitos de forma tal de poder tener allí una tienda que no sólo mantendrá el aspecto físico del edificio, sino que conservará absolutamente toda la historia del lugar.”

Este texto es una muestra como para dar un curso de “comunicación empresarial”: menciona constantemente la marca y evita cuidadosamente toda afirmación concreta. Se logra deducir que Starbucks percibió el escándalo y va a modificar

el proyecto, hasta puede ser que le haga acordar a su arquitecto de que pida los permisos correspondientes. Ya que quieren conservar “absolutamente toda la historia del lugar”,un dato: se removieron tres placas de mármol, que estaban por ser reemplazadas por un granito medio baratón. ¿Qué tal volver a emplazarlas?

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