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Jueves, 11 de marzo de 2004

SATAN DEALERS, DEL LADO BRILLANTE

En terapia

 Por Miguel Mora

El cantante de Satan Dealers deambula con parsimonia por el Salón Pueyrredón, como si la suya no fuera la banda más convocante de la noche. El tipo –pelo negro por el cuello, boina de canillita y mirada contrariada– saluda algunos conocidos, dialoga con colegas uruguayos y mira de reojo a los grupos soportes. Y desaparece sólo un rato antes de que su grupo suba escena. Una vez comenzado el show, la transformación es total. Ese hombre de look inofensivo, baja estatura y carácter tímido se posesiona y va al frente, como el rostro furioso de una de las mejores y más salvajes bandas de la escena local. Algunos días mas tarde, Adrián Outeda, que de él se trata, confiesa: “Mis amigos más cercanos me dicen que yo me siento bien arriba de un escenario, que se nota en mi expresión. Y que cuando ya estoy haciendo otra cosa, me vuelve a cambiar la cara. El resto de los chicos de la banda, como yo, llevan adentro lo que hacemos. No es ninguna postura. Es como una adrenalina que corre por dentro. Suena estúpido, pero es así: cantar es mi terapia. Cuando tenemos una fecha arreglada, no sé cómo hago para aguantar hasta ese día”.
Satan Dealers se formó en el ‘99 como trío y Outeda se agregó al grupo tiempo más tarde. Ahora, con tres producciones en su haber (el debut By my Side, el EP Roaming Songs y el reciente The Brightness View), no se detienen y por eso ya están preparando uno nuevo, que saldrá el mes próximo. Una de las cualidades del grupo es que cuesta encontrarles referencias directas dentro del actual (y predecible) mapa rockero local. Lo de Satan Dealers es rock salvaje, inspirado en MC5 y los Stooges, y que hoy perfectamente podría ser parte de la movida escandinava que tiene a Hellacopters, Turbonegro o Backyard Babies como exponentes. El hecho de que la totalidad de las canciones de Satan Dealers tengan letras en inglés aumenta el juego de referencias. Sin embargo, el grupo no hace nada por su proyección internacional, que podría ser bien factible. No tiene página de Internet y apenas contesta los e-mails que recibe en su casilla (satandealers–arroba–hotmail.com). Tampoco tienen manager, por decisión propia. El lema, según Outeda, es: “Que venga a vernos quien tenga ganas”.
–¿Creen tener algún tipo de rasgos locales?
–A mi parecer, no. El rasgo más local del grupo son las letras. Si se las traduce, es fácil darse cuenta de que tienen algo de tango. Y eso se va a notar mucho más en el disco nuevo, que va a salir con canciones en castellano. Otra particularidad es que le estamos metiendo cosas de blues, no del tradicional sino un blues más blanco tipo Hypnotics o Dr. Feelgood.
–¿Escribís solo las letras?
–Sí, sólo me ayuda a traducirlas una persona que sabe inglés. Le digo la idea y ella lo pasa al inglés. Igual ya estoy medio podrido, el castellano puede que sea más difícil, pero a la vez me suelta más.
–Entonces, ¿por qué cantás en inglés?
–Porque cuando entré a la banda era así. Ellos querían que los temas fueran en inglés. Sólo los últimos temas que compusimos son en castellano.

Satan Dealers presenta The Brightness View mañana a la medianoche en el Salón Pueyrredón, Santa Fe 4560.

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