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Jueves, 6 de mayo de 2004

RADIOGRAFIA DE DIEZ BANDAS QUE COMPARTEN EL ESPACIO INDEPENDIENTE

De este lado del mundo

Sonido y actidud los diferencian. Pero hay un rasgo común clave: se trata de proyectos grupales impulsados por afuera de los circuitos institucionalizados del rock local. Menos tres (Riddim, Oisin y Smitten), los demás editaron su material a través de la Unión de Músicos Independientes, un interesante emprendimiento de autarquía artística. Pero todos, con sus modos, están listos para ser oídos.

PRODUCCION Y TEXTOS: CRISTIAN VITALE

Padre. Refugio del Tiempo
Antes de “reemplazar a Sandro” con Los de Fuego, Osvaldo Padrevechi editó Refugio del Tiempo, el segundo disco de su proyecto grupal. Aquí, la banda despliega en 13 canciones una multiplicidad de estilos que ondeanentre reggae, tango y funk, con un anclaje muy definido: “me interesan la parte rítmica y la lírica más que las armonías”, dice Padrevechi. Queda claro en bellas canciones como “Amenaza”, “Monjes de la Nada” e “Impaciente”. “Al ser independientes tenemosla posibilidad demeter en un mismo disco temas pesados, reguis (sí, escrito así), vals ypop. Lo que liga el conceptoson los textos... me gusta el brillo de la palabra en la canción. Cuando la letra es filosa pone ala música con la frente alta”, apunta el compositor. Para dar forma a esta sonoridad multicolor, el ex Jorgito y sus Alfajores no le hace asco a ningún instrumento: flautas, clarinetes y acordeones que se disipan al final con una contundente remake de “Fiesta Cervezal”, de Pappo’s Blues.
Frase: “No me dejes atar a una condición / recuerda, es tan mezquino este mundo hoy” (“Caer en la Tentación”).

Ritcher. Planetas Urbanos
Este nuevo disco de Ritcher tiene un tratamiento cuidadoso, casi artesanal, de producción. Así se desprende de “El enemigo duerme en casa” (dark de los ochenta) o “Televidente”, una ironía sobre los medios masivos. “A diferencia de Epicentro (2001), pudimos tomarnos libertades para exprimir todas las posibilidades tecnológicas, desde sintetizadores virtuales hasta el procesamiento de sonidos y voces, profundizando la integración entre guitarras y bases electrónicas”, apunta Gustavo Scheller, el bajista de la banda. Ritcher combinó detallismo y caos (electrorrock) en el formato EP elegido. “Lo preferimos porque es corto, veloz y directo”, aseguran. “La comunicación y los medios constituyen el hilo conceptual del disco, donde situaciones cotidianas son llevadas a extremos casi teatrales. Hablamos de la relación de la gente entre sí y de la relación de ésta con los medios”, remata Sheller.
Frase: “Amapola... tantos rayos católicos matan” (“Amapola”).

Zanahoria. Verde, el blanco es un color
El arte de tapa demandó una importante compra en la verdulería: 40 kilos de zanahorias. “Tuvimos que rallar durante horas para la foto”, aclara Peter “Zanahoria”. ¿Qué es lo que quieren significar, entonces? “Una banda de rock nutritiva, que ayuda a ver mejor”, responden. Editaron dos discos en seis años (Betacaroteno y Casa) y van por más con Verde, el blanco es un color. “Un álbum extrovertido, colorido y con poesía enérgica”, definen. Una breve aproximación determina un fin: divertirse. Los temas se suceden (“Muela”, “Yogourt”, “Lombriz”), como si estos chicos escupieran el plástico de los noventa. “Espero que todos vibren como peines ycelofanes”, desea Matías, guitarrista. “Nos tomamos libertades para experimentar con sonidos raros y arreglos inesperados. También para intercambiar instrumentos, en busca de identidad”, completa Nicolás, baterista.
Frase:“Estoy quedando chapita por clavarme en el asfalto / desde aquí se ven todos los autos que te pasan por encima (...) Estoy limando, limando, limando...” (“Chapita”).

Riddim. Remando
Con el pulso rítmico de Steel Pulse, Black Uhuru o Burning Spear en un soplo abreviado de inspiración, Riddim sigue creciendo dentro de la escena local reggae. Remando Dub es un claro ejemplo: 13 versiones que le dan una revuelta a las canciones de Remando, con una técnica de grabación importada de Jamaica. “Nos inspiramos en las ideas de Coxsone Dodd y los ingenieros King Tubby y Lee Perry. El dub (o versión) era el lado B de los simples de vinilo de 7 pulgadas, y posteriormente se agregaba a la versión cantada haciéndose así los vinilos de 10 y 12 pulgadas más conocidos como extended-mix”, explica Pety acerca de la técnica utilizada para responder al canon central del sub-género. El resultado es una sabrosa seguidilla de versiones instrumentales en donde no aparecen Benjamín Zephaniah ni Alejandro Sokol, invitados en el disco original.

Club Astrolabio. Simplemente Extraordinario
“En las gastadas retortas medievales, los alquimistas buscaban un nuevo mundo dentro de la materia. No imaginaban que el ruido de sus fluyentes líquidos era parecido al que los artistas del siglo XX fabricarían en sus laboratorios electrónicos.” El relato en la voz de Eduardo Guibourg –tomado de “Panorama sonoro 1965”– sirvió a Club Astrolabio para subirse al futurismo de Simplemente Extraordinario. “Quería que el disco sonase con el ruido a púa propio de discos sucios y viejos. Quisimos hacer algo extraordinario, fuera del orden”, dice modestamente Fabián Ghía. El sucesor de Odisea Efervescente (primer disco) es un tributo a Ennio Morricone, Bert Kaempfert “y a los vinilos de un peso del Parque Patricios”, prosigue Ghía. A través de 10 tracks, el sonido liga ciertos sonidos psicodélicos de los ‘60 con latido tecnológico, momentos más lúdicos (“Poli y la espuma de mar” incita a bailar) o “Peligroso”, donde la voz de Claudia Oshiro puede tentar al más indiferente.
Frase: “Sos el veneno que sabe desnudarme despacio, voy a jugar con tu inimidad” (“Peligroso”).

Smitten. 22.30
Portadores de sello propio (Better Days), se dieron el lujo luego de diez años y cinco discos, de grabar en Circo Beat. “Queríamos que 22.30 suene mejor que Cambia, el anterior. Pudimos usar el piano de Páez, que se escucha tremendo. También metimos Hammond, un gran aporte”, cuentan entusiasmado. El resultado es un evidente paso del hardcore-punk de tiempos pasados a un tipo de rock más ortodoxo. Conceptualmente suenan más rockers (“Prefiero”, “La mentira”) aunque canciones como “Groupie” y “Cenizas”, prueban que no olvidan su pasado. ¿Qué hay de las letras? Responde Chuk. “Escribimos lo que sentimos. La mentira habla de lo que nos pasa cuando escuchamos noticias en los medios. Toda persona con poder te miente, pero no nos van a poder cambiar la mente.”
Frase: “En un mundo sin corazón, la piedad no importa / en un mundo sin salvación, la piedad no importa / porque siempre cuesta creer / muere cada día la fe / nace con la ira la soledad” (“Cenizas”).

Oisin. Algo que me saque del mal
Este es uno de los descubrimientos de Zeta Bosio a partir de iniciada su cruzada en busca de nuevas bandas. Guitarras distorsionadas se mezclan con las voces sensuales de Karen y Gisela para dar forma a un disco con reminiscencias de Cabezones. “Mezclamos voces femeninas con matices ásperos, sentimos que las voces pueden jugar libres y tomar un lugar más central”, comenta Gisela, trazando un paralelo con el primer disco, que había sido elegido por el ex Soda como parte del compilado Gen ‘00. Dice la cantante: “El disco juega entre lo profundo y lo absoluto literal”. El título, justamente, revela su espíritu desolado, cuya tríada conceptual (depresión, soledad y dolor) definen así: “Representa un momento de salida al mundo por primera vez... de miedos que nos dieron vuelta la cabeza”.
Frase: “Ya no sé muy bien qué es lo que quiero (...) sólo quiero entrar sin molestarte / y no me va a costar descubrir / que ya es muy es tarde / sólo te quiero buscar / y no te quiero encontrar” (“Buscando el silencio”).


Mamushkas. La Guerra de los Mundos
La corta historia de Mamushkas tiene su hito que se remonta a la década pasada. Todos recuerdan que Chris Novoselic elogió a Pirata Industrial, luego de una zapada conjunta una de las noches con los Nirvana (Chris y Dave) en su paso por Buenos Aires. Lo cierto es que Pirata Industrial se separó y dos de sus integrantes (Tomás y Charly) formaron Mamushkas. Debutaron en 2001 en el Salón Pueyrredón con una idea clara: punk potente + ska. La fórmula resultó en un disco en el que homenajean a Orson Welles. “‘Invasión’ –la canción– es la historia del radioteatro que hizo él en los ‘40... tiene fragmentos originales de su grabación. Yo trabajaba en una escuela de periodismo y uno de los trabajos que tenían que hacer los chicos era sobre este radioteatro. Me flasheó la historia, la leí y escribí la letra respetando sus descripciones”, comenta Tomás, sobre la esencia del tema y también del disco, que justamente se tituló La Guerra de los Mundos.
Frase: “Suena en la radio / están invadiendo / se oye en la radio / a Orson riendo / Las naves vienen ya... explosiones desde Marte / llegaron hasta acá” (“Invasión”).


Los Pérez García. !Ya!
El segundo disco de Los Pérez García tiene buenas canciones (“Ni tan diablo ni tan santo”, “Tan lejos”, “Ruta”), letras sensibles, melodías emotivas y mucho sacrificio independiente. “Trabajar de esta forma tiene desventajas, los plazos no son los que te gustarían”, acepta Beto, cantante, ante la pregunta obligada: ¿por qué tantos años entre Buenas Noches (1997) y este disco?. “Sí sabemos que después de Ya! no pasará tanto tiempo.” En el disco aparece, además, una nueva versión de “El Fantasma de Canterville” que tuvo como invitado al mismísimo León Gieco. Cuenta Olguín: “Una noche, no recuerdo la radio, pasaron unas ocho versiones. Después de escucharlas me quedé varias horas tocándola en tiempo de reggae. En el ensayo del día siguiente, nos parecía que la habíamos tocado siempre. Con la voz y la armónica de León quedó muy natural”.
Frase: “Me gusta verte andar, descalza y sola / te queda bien el mar / dale, llevame, sacame esta soledad” (“Ruta”).

La Perra que los Parió. La Perra que los Parió
Nacieron entre el Riachuelo y la Bombonera. Inevitable entonces fue cruzarse con Goy, de Karamelo Santo. El empalme fue directo... Goy los escuchó, los llevó a su estudio casero “El Cangrejo” y produjo sus canciones. “El disco muestra eclecticismo en su forma más desprejuiciada”, define Javier, tecladista. El entusiasmo de los Karamelo fue más allá:
tres de sus músicos (Pedro Rosafa, Pablo Clavijo y Pablo Romagnoli) participaron de la grabación con este cuarteto que mezcla candombe y reggae. “Venimos de bandas intrincadas y prejuiciosas, con letras místicas. Queríamos lo contrario, que aquel que nos escuche sienta que hablábamos de su historia, de la historia de todos”, señala Nahuel, cantante. Así suenan de festivos “H.D.P.”, “Dibujado” o “Tirá la gorra”, y un hermoso cable a tierra en clave de candombe titulado “La chica de la calle Uruguay”. “El disco parece inspirado en una charla de amigos con sus ingredientes: política, mujeres, anécdotas...”, agrega Jorge, percusionista.
Frase: “La gente te paga (...) las compritas en Miami / el loft de la nena / las mil y una noches (...) lo que el viento se llevó / lo que vos te llevaste / y lo que van a seguir robando / ¡Maten al tipo del Mercedes Benz!” (“El tipo del M. Benz”).

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