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Jueves, 3 de febrero de 2005

ANA VOLENA, DE LA CARLOTA A BUENOS AIRES

Una Joplin cordobesa

 Por Cristian Vitale

Hay un signo impreso en su brazo izquierdo que muestra como un DNI: una flor tatuada en forma de pulsera. “Muchos dicen que me lo hice para no olvidarme de quien soy, pero no me puedo olvidar de quien soy si estoy todo el tiempo conmigo”, reflexiona Ana Volena, que se llama Florencia, pero pocos lo saben. De todos modos, más impactan –además del colorado furioso de su pelo– las alas tatuadas en su espalda. “No son de ángel ni de paloma, ¿eh? Son de cuervo. Una vez leí una leyenda que decía ‘si un cuervo se posa en tu tumba, reencarnás’. Creo que la vida es una prisión donde todo se repite.” Su nombre artístico –una de las esposas de Enrique VIII– proviene de su primera banda pop-rock, una agrupación que había formado en La Carlota, Córdoba, donde nació hace veintidós años. “Se llamaba Ana Volena y un Retazo Azul. Con ellos grabé mi primer disco. Le puse Chica Migraña, por un tremendo dolor de cabeza que me agarró por perder un amor re-power. Como Ana, yo perdería la cabeza por amor.”

Veintidós años parecen pocos para explicar su historia. Como una Joplin cordobesa, esta admiradora de Alanis Morisette e Hilda Lizarazu trascendió su adolescencia entre cuestionamientos pueblerinos hasta que emigró a Rosario a los 17. “Fui cuestionada por no privarme de ser. Igual fue necesario nacer ahí, pasar de esa estructura tan cuadradita y chiquita a una ciudad intermedia. Me permitió negarme como artista para afirmarme después.” En Rosario vivió unos años en una pensión: el primer intento fue estudiar Derecho en la universidad, pronto optó por su aliento paterno: la música. “Les debo todo a mis viejos. Hay un cordón umbilical imaginario que nunca se va a cortar. Mi vieja es hippie y mi viejo, un DJ medio vándalo al que echaron de la iglesia por tocar La Cumparsita en el medio de la misa”, cuenta.

–Tenés una vida muy ajetreada. ¿Cómo se impregna en tus canciones?

–Sólo en una canción del disco (Atractivo) dejo escapar ese grito de lamento desesperado, de ese dolor tan adulto que tengo. Este trabajo más bien tiene un canto de ira, de revolución hacia el mundo externo. Yo convivo en dos mundos. Estoy en cautiverio en mi mundo, que me acuna y no me suelta, y coexisto con otro exterior, que trato que no me lastime. Pero me lastima.

La canción que resume su mundo es Tan loco, el track cinco de Atractivo, disco producido y mimado por Zeta Bosio. El ex bajista de Soda Stereo la convocó a grabar luego de descubrirla en el certamen El Nacional II y el resultado fue un compacto de diez canciones –caóticas y poderosas–, cuya música define como metafísica. “Atractivo reafirma mi materia hipersensible. Siempre sentí que la concepción de un disco es tan íntima como una relación sexual. De hecho, el resultado de esa relación sexual es la concepción: el parto total.”

–¿Te habituaste a vivir en Buenos Aires?

–Estoy en eso. Cuando llegué, no sabía tomarme un subte, hacía dos cuadras y me pintaba la paranoia de que me iban a matar. Eso hace la televisión. En el pueblo uno no se da cuenta de que los noticieros son realities. Buenos Aires es un país aparte, donde uno tiene acceso a todo y nada.

* Ana Volena toca el sábado 5 de febrero en el Cosquín Rock.

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