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Jueves, 15 de junio de 2006

RAZONES CONSCIENTES Y TREN LOCO VIBRAN POR EL HEAVY

“Somos la clase trabajadora”

Fieles exponentes de la tradición del metal argentino, hablan de los subgéneros: la conciencia de clase, los suburbios, los vaivenes de Ricardo Iorio, el heavy post-Hermética, la cumbia y los rolingas.

 Por Cristian Vitale

Justo en el centro de una mesa de plástico yacen desparramados tres tetras de leche chocolatada, dos de jugo multifruta, restos de galletitas dulces, medialunas y un envase de alfajor. Si uno no viera a los que consumieron eso, el veredicto sería: ¡acá merendaron fanas de Bandana, loco! Muy gracioso, porque alrededor de la saludable bacanal están el Tano Romano (un pesado de la primera hora cuya guitarra fue la de Hermética, Malón y Visceral), Eddie Walker (ex bajista de Horcas y Lethal), Gabriel Ganzo (ex batero de Horcas) y Eduardo Paredes, cantante proveniente del under metalero, que fue jugador de fútbol de ascenso y ahora es vendedor ambulante. Los cuatro, más el Turquito Zombie y Gustavo Zavala –dos “nenes” de Tren Loco que se agregarían después a la charla– suman varias millas de metal. Entre los seis mandan el negro, voces rústicas, remeras de Judas y Sabbath, y cuatro metros de pelo si se suma el de cada uno.

“Estamos a punto de iniciar una gira agotadora, vamos a San Nicolás y venimos el sábado. ¿Viste? Vivimos al día”, jode el Tano. Segunda aproximación de contexto: ¿goza de buena salud el género? Contesta Walker, cuyo aliento a whisky puede derretir tranquilamente todos los envases de leche juntos: “Para el género siempre fue difícil la cosa. Ser heavy y tocar en Capital te obliga a empatar o perder... no hay otra”.

Varias razones explican la ironía de Romano y la resignación de Walker. Extinto Hermética –lejos, el grupo más convocante del género–, se abrió un abanico enorme de tendencias. Se multiplicaron bandas y subgéneros y, más grave aún, detonó una división irreconciliable entre todos los ex y sus respectivos seguidores. Un poco motorizada por la figura emblemática del metal argento –Ricardo Iorio– que conformó Almafuerte y marcó territorio. El “Ya fue, se ahogó en su nada nuestro contrincante” que abre el tema Triunfo, es una declaración de guerra al Tano, Claudio O’Connor y el Pato Strunz, que habían formado Malón tras la separación de Hermética. “Quizá por inseguridad, ese boludo que tiene mucha convocatoria hizo eso. Por eso se dividió la gente... ni hace falta nombrarlo, porque ya tiene demasiada publicidad”, aplica el Tano, nombrando sin nombrar.

La diáspora Hermética, entonces, es el nudo principal del devenir heavy: dos o tres bandas que “viven” de la música –si se incluyen a Rata Blanca y a Carajo dentro del género– y un sinnúmero de otras que tocan porque lo aman. Es el caso de Razones Conscientes, precisamente conformada por Eddie, el Tano, Ganzo y Paredes. “Cuando arrancamos, éramos los ex y nos venían a ver por curiosidad y respeto, porque siempre tocamos de corazón... Ahora ya vienen por la banda. Estamos subiendo por escalera, no queremos subir por ascensor para llegar arriba y que te tiren al toque. Mientras tanto, yo laburo para mantener a mi pibe y nada más. No puedo estar en un trabajo full time que me paguen 1500 pesos, porque no lo voy a hacer”, explica Walker. Razones Conscientes nació mediando el 2003 y ya tiene el disco Industria Argentina, ¡grabado en dos días!, que contiene posibles futuros hitos del género como Nuestro retrato nacional o Vuelta al barrio.

En los shows incorporan versiones de Hermética (Tú eres su seguridad) o Solución suicida, de Horcas, con el fin de anudar los lazos desatados por las luchas intestinas. “Después de tanto tocar, no nos queremos privar de nada. Me ha pasado con Malón que hacíamos temas y decíamos: ‘No, no da para tocarlo’. Ahora no... si está bueno, sale con fritas”, dice Romano.

La banda se asentó definitivamente cuando dieron con el cantante indicado. “Lo único que estaba claro era que no tenía que cantar como O’Connor”, dispara Romano. “Nadie le dijo lo que tenía que hacer... es el sé vos, ¿viste? No podés poner a Messi de cuatro”, extiende Eddie, visiblemente arengado por el Mundial.

Los objetivos de la banda son simples, minimales y conscientes. “En pocas palabras, se te va cumpliendo el sueño de las salas de ensayo. Cuandoestás tocando, te imaginás a la gente saltando... Decís: ‘Uh, esto les va a volar la cabeza a los pibes’. Vemos que el sueño se va haciendo realidad... Los pibes ya vienen a escuchar los temas de Razones y no las versiones de nuestras ex bandas. Lo nuestro es una fusión de Horcas, Lethal, Hermética y Malón, con un sonido un poco más vigente”, se entusiasma el Tano, que vive –como siempre– en Villa Insuperable. Conocedores de la historia y el presente del metal argento, la mirada en general –que se para entre la ortodoxia y la heterodoxia– es que hoy el género es menos cerrado que años atrás. Según Ganzo: “Antes era más rígida la cosa, pero la gente empezó a aceptar otra realidad. No tenés que tener el uniforme del heavy. Al primero que se le tiene que abrir la cabeza es al músico, para que la gente lo pueda digerir. Ojo, no digo que vamos a salir a tocar cualquier incoherencia, eh”.

–¿Cuál sería la incoherencia que no se puede tocar?

–Y, loco: cumbia. Hay algunos infiltrados en el género que van y vienen (es el tiro por elevación del Ganzo hacia Walter Giardino).

Walker: –Yo soy músico y puedo escuchar otro tipo de música. Pero no vale gastar palabras en la cumbia... Es mala, es una porquería y encima hacen playback. ¿Qué es eso?

Romano: –Ojo, cuando yo laburaba de metalúrgico, íbamos a Ruta Sol el Día del Mecánico y escuchábamos a tipos que la sentían verdaderamente. Pero lo de hoy es una cosa más mediática, es cierto.

–¿Qué piensan de los rolingas que han “invadido”, de alguna manera, los suburbios que históricamente han sido territorio heavy?

Ganzo: –Es un modelo pasatista como fue el auge de la cumbia en su momento. Hoy es una moda ser rolinga, y no va a durar porque su música no tiene fundamento. Tampoco contenido social, ni ideología. Ser un reventado porque sí no tiene sustento, no puede prosperar. No es como en el heavy, donde padres e hijos sostienen el movimiento. Además, la movida rolinga está mezclada con la cumbia... ni siquiera es una movida inglesa como fueron los Stones. Esto es cualquier cosa, es una fusión mediática.

El Tano (que es fletero hace mil años), Walker (que trabaja en un restaurante) y el Turu (como buen vendedor callejero), sienten orgullo de ser de la clase trabajadora. Los Tren Loco, también. “Para nosotros es un orgullo ser de la clase trabajadora, no renegamos de eso. Va de la mano con la música que hacemos, que es una forma de descargar la mierda que uno vive como laburante. Si viviría en San Isidro y no tendría que laburar, capaz que estuviese haciendo cumbia”, sentencia el Zombie. “Acá nadie es un nene de familia rica... somos todos laburantes. Yo hace 20 años que soy músico y gano mierda”, resuelve.

Las letras de Tren Loco desde el disco debut Tempestades (1992) hasta el flamante Sangresur enfocan indistintamente a lo social. Vivencias cotidianas y rústicas de los habitantes de Grand Bourg, Del Viso o Los Polvorines (de donde provienen sus integrantes), que descargan a mil decibeles en sucuchos del Gran Buenos Aires.

–¿Cómo funciona el péndulo ortodoxia-heterodoxia en ustedes?

Rulo: –A nivel musical, es muy difícil escapar a las nuevas influencias. Hasta a Judas Priest le pasa. Está bueno incursionar en otro tipo de machaques, sin pensar en renovar ni cambiar el metal, porque ya está todo inventado. En este disco tratamos de tocar más crudo y más claro, con riffs más pesados que en los otros discos, pero también agregamos charango y sikus.

La parte de la charla que comparten Razones Conscientes y Tren Loco traba evoques nostálgicos con lo duro de ser heavy hoy. “¿Sabés por qué vive el género? -.razona el Tano–. Porque vienen los hijos de nuestros ex seguidores de Hermética. Los pibes vienen con una emoción inmensa a vernos... cantan todo porque lo sienten y no porque se los pasaron 20 veces por la radio.” Para Ganzo es una mezcla de under y mística:”Mantiene el under. El que quiere escuchar heavy, tiene que gustarle. Eso genera misterio y misticismo. Durante la dictadura, nosotros solamente escuchábamos rock porque nos pasaban el disco por debajo de la mesa. Todos los que venimos de ese palo, sabemos que el rock en la Argentina entró de esa manera. Hasta había título prohibidos”.

–¿Pero por qué siempre se asocia al heavy con el peronismo?

Ganzo: –Para mí es con el pueblo más que con algún partido. La idea de fusionar algún género con la política de hoy da vergüenza ajena, porque los políticos son las personas más odiadas por la sociedad. La gente quiere a un ídolo natural, auténtico. Lo de Iorio con Perón es una reminiscencia familiar. Pero Perón es más del folklore.

Razones Conscientes toca hoy junto a Manos de Filippi, Ciudavitecos, Escuela de la calle y otros en Plaza Hussay, Córdoba y Uriburu, organizado por la FUBA. Desde las 18.

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Tren loco y Razones conscientes
 
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