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Jueves, 23 de agosto de 2007

CON CALLE 13, NO TODO ES COMO PARECE

Bien pendejos

Residente, el cantante de la gran “cosa” del hip hop caribeño, dice que ellos no hacen sólo reggaetón y que han sido catalogados así más que nada por impericia de la prensa. “Que se tomen el trabajo de averiguar qué música hacemos”, desafía ante el NO.

 Por Daniel Jimenez

“Que Dios te ayude si no conoces a Calle 13” (New York Daily News).
“Una fusión súper inventiva, un caldero musical que empuja los límites. Calle 13 es una evolución artística. O quizás una revolución” (Miami Herald).
“El primer grupo intelectual de reggaetón que llega al estrellato” (New York Times).

Aunque a algún desprevenido semejantes calificativos le puedan sonar un tanto exagerados, el fenómeno desatado por los boricuas de Calle 13 se ha expandido como una plaga. Y, junto a la invasión (poco) silenciosa del reggaetón en su cruzada por dominar caderas rebeldes, la criatura bipolar creada por Residente (René Pérez Joglar) y Visitante (Eduardo José Cabra Martínez), hermanos de crianza, se ha vuelto inevitable.

Sus sobrenombres, que también bautizan su último disco, no son un capricho. Ambos provienen de la identificación que tenían que dar al guardia de seguridad para ingresar al sector “El Conquistador”, del barrio Trujillo Alto, donde vivía René, cantante, amante del cine y poseedor de un Master en Artes Finas. Por eso, cada vez que Eduardo, tecladista, segunda garganta y productor, lo visitaba, debía cantar al ingreso su condición de “extranjero”.

Profesionales del “perreo”, los muchachos se dieron a conocer hace un par de años en las estaciones de radio de Puerto Rico con dos canciones diametralmente opuestas en su intención: Se vale to-to y Querido F.B.I. Esta última dirigida a la célebre central de investigaciones yanqui, a quien Residente dirigió sus dardos luego del sangriento asesinato del machetero Filiberto Ojeda Ríos. El tema, lanzado pocas horas después de su muerte, armó un importante revuelo en la isla y puso a la dupla en el ojo de la tormenta. ¿El pecado? Promover la violencia contra el gobierno de Estados Unidos.

“Creo que la música deja cosas plasmadas por un largo tiempo, y muchas no se pueden borrar. Esa canción para mí fue muy importante porque le dio credibilidad a nuestra carrera. Habíamos sacado primero Se vale to-to, que tiene una letra bien pendeja, y la gente se preguntaba por ese loco bravucón. Pero Querido F.B.I. le dio un giro a nuestra historia. Entiendo que no somos muy radio friendly para Norteamérica, pero eso no es un problema sino un orgullo”, dice René, quien a juzgar por su aguardentosa voz matinal recién se acaba de levantar.

Junto a Visitante, su inseparable amigo de la infancia, fueron los encargados de inyectarle al estilo hoy dominante en Centroamérica una fusión urbana y alternativa de funk, hip hop, rock y salsa, alejándose unos metros de la lírica sexista y sumando al cóctel un nuevo condimento: la conciencia social.

Así el dúo empezó a construir desde finales de 2005 una inteligente tela de araña que alcanzó a la juventud de su país y que llevó su popularidad a niveles insospechados. Sin ir más lejos, el gobernador de Puerto Rico admitió que, luego de escuchar al grupo a instancias de su hijo, los convocó para grabar un single contra los disparos al aire (Ley de gravedad), una práctica común en las fiestas navideñas. Aún sorprendido por la repercusión de su ópera prima Calle 13, Residente sabe que no todo es como parece.

–¿Qué pensás cuando se dice que son un suceso de la música urbana?

–Le doy la relevancia que merece, pero necesito tener siempre un pie en la tierra, aunque no puedo dejar de agradecer esos piropos tan bonitos. Por más que no parezca, nosotros desde un principio hemos evitado el circuito comercial del reggaetón. Nos sugirieron que cortáramos párrafos de muchos temas del debut porque nos decían que nadie se iba a memorizar coros tan largos. Pero decidí hacer lo contrario y meter un coro de catorce “barras” (estrofas), sólo para seguir la contraria. ¿Sabes qué pasa? Este ambiente es bien difícil y uno tiene que imponer lo que piensa; si no, estás muerto, hermano.

–¿Creés que una buena parte de la prensa musical los coloca en la categoría “reggaetón” porque no saben cómo catalogarlos?

–Sí, es verdad. Los que no nos saben ubicar es porque no conocen nada de música. Para comunicarnos con el público hemos tenido que sacar sencillos donde hay reggaetones, como sucedió en Calle 13; y de catorce tracks sólo cuatro eran reggaetones. Pero para algunos es mejor decir que hacemos eso a animarse a definirnos realmente. Somos un grupo alternativo, con dos cantantes bien diferentes, una banda de diez músicos y letras chéveres. Estaría bueno que se tomen el trabajo de averiguar qué es lo que hacemos.

–¿Las situaciones callejeras siguen siendo tu principal fuente de inspiración?

–Sí, hermano. La calle habla todo el tiempo. Antes me llevaba una libreta y me ponía a escuchar comentarios, hasta que amanecía bajo una parra a las ocho de la mañana lleno de anotaciones. Me quedaba toda la noche oyendo conversaciones y luego escribía. Me gusta mucho usar el humor negro para describir situaciones, porque lo considero una buena forma de suavizar la realidad. Pero también puedes parecer muy pendejo con eso.

En abril de 2007, luego de casi un año y medio de giras, los puertorriqueños lanzaron Residente/ Visitante, un segundo material oscuro y con más influencias de hip hop, que contó con la colaboración de Gustavo Santaolalla (“su ayuda resultó fundamental”, dicen) y Bajofondo Tango Club, Vicentico, La Mala Rodríguez, Tego Calderón y Orishas. El flamante álbum bucea nuevamente en la mirada satírica sobre la moralidad y la crítica social, y su reciente éxito funcionó como disparador para que muchos adolescentes boricuas se engancharan con la propuesta de Calle 13. Sin levantar el tono, René apunta directamente a las tripas de su país, donde a veces la música puede ser un bálsamo curativo y no un entretenimiento vacío.

“Nuestras canciones ayudan de diferentes maneras a los chamaquitos que nos siguen y les dan ánimo para hacer algo distinto, pero todavía hay mucho trabajo por hacer, más que nada a nivel educativo”, explica. Para él, miles de compatriotas están inmersos en una carrera desigual, donde los sueños que esperan en la línea de llegada ya están secos: “La gente está en una cápsula, hermano. Imagínate que con lo que hemos heredado, el haber sido una colonia de los Estados Unidos, la cosa está muy mal. Dentro de nuestras posibilidades estamos ayudando, pero les decimos a los chamaquitos que falta mucho por hacer en Puerto Rico. Por eso entiendo que a otros reggaetoneros los sigan sólo por su música y no por su actitud hacia la vida. A nosotros nos siguen más por lo que decimos y no tanto por lo musical”. Esta diferencia de apreciación no preocupa a los hermanos tropicales. Lo toman como una bendición: “Me gusta más que sea de ese modo y que los pendejos lo apliquen a su día a día. Prefiero que usen nuestra música para construir una cama y cantar mientras lo hacen, a que compren nuestros discos”.

* Calle 13 se presentará por primera vez en Buenos Aires el próximo 31 de agosto en el Roxy Club, Federico Lacroze y Alvarez Thomas. A las 20.30.

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