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Jueves, 11 de octubre de 2007

STARSAILOR VIENE AL YEAH!

La vieja gran cosa nueva

Fueron súper hypeados cuando apenas tenían un demo grabado; y si bien no explotaron, la burbuja no se les desinfló del todo. “Acá (por Inglaterra) un año sos el favorito y al siguiente cambia la corriente”, dice Ben Byrne.

 Por Roque Casciero

Hubo un momento, allá por 2000, en que el nombre de Starsailor sonaba con insistencia en la prensa inglesa: varios críticos sobreexcitados decían que se trataba de la mejor banda nueva que se había visto en mucho tiempo. Claro que el cuarteto formado por James Walsh (voz y guitarra), James Stelfox (bajo), Ben Byrne (batería) y Barry Westhead (teclados) apenas si podía mostrar un demo, aparte de sus ponderadas actuaciones en vivo. Casi ocho años después, Starsailor dejó hace rato de ser “la gran cosa nueva”, pero tiene tres álbumes en su catálogo y ya trabaja en el cuarto, con salida programada para abril de 2008. En una pausa en las sesiones, el cuarteto visitará por primera vez Buenos Aires, para ser parte del Yeah! junto a The Killers y Travis, en Vélez. “Estamos trabajando nuevamente con Steve Osborne, quien produjo nuestro primer disco”, le adelanta Byrne al NO por teléfono. “Ya tenemos unos quince temas, pero seguimos escribiendo en el estudio, haciendo jams a partir de alguna idea, y todo funciona muy bien. Hay unas cuantas baladas, así que supongo que tendrá algo que ver con el primer disco. Quizá toquemos un par de canciones nuevas cuando estemos por allá. La verdad, hace rato que teníamos ganas de ir a América del Sur, pero nunca se nos dio la posibilidad. Obviamente, todos conocemos a Maradona...”

–¿Por qué será que cada entrevistado extranjero menciona lo mismo?

–¡Ja! Igual, obviamente no nos gustó el gol que le hizo a Inglaterra (se ríe). Ahora, en el Liverpool tenemos a Javier Mascherano, un fenómeno. James (Walsh), que también es hincha del Liverpool, tocó en la final contra el Milan en Atenas. Estuvo muy bien, salvo por el hecho de que perdimos...

–Bueno, pero habían ganado la primera vez que jugaron con el Milan, en 2005.

–Es cierto. Y ésa fue la vez que mejor la pasé en la vida.

–En la época en la que trabajaban en su primer disco, Love is here, la prensa inglesa se lo pasaba elogiándolos. ¿Eso era un factor de presión?

–Un poco, sí. Pero no está bueno creerse lo que escriben sobre uno. Tenés que mantener los pies sobre la tierra y no creértela, seguir enfocado en componer y en hacer shows con mucha energía, poner alma y corazón en eso. Además, en Inglaterra, la prensa construye una banda y la voltea al tiempo. Cada dos o tres años aparece una nueva ola, un nuevo estilo y otras bandas. Nosotros ya estamos trabajando en nuestro cuarto álbum y estamos poniendo todo para volver a un lugar de más importancia, aunque nunca dejó de irnos bien. De todos modos, lo más importante es que uno disfrute de lo que hace y que ofrezca lo mejor que puede producir.

–James Walsh dijo en una entrevista reciente que le encantaría que Starsailor fuera más grande.

–Obviamente, somos muy ambiciosos y sería fantástico tener el mismo éxito que The Killers o Coldplay. Pero lo más importante es tener un disco en el que creamos, porque no se puede controlar lo que la gente va a comprar, y menos en un mercado tan competitivo como el de hoy. Acá un año sos el favorito de la prensa, como ahora les pasa a los Arctic Monkeys y a los Kaiser Chiefs, y al siguiente cambia la corriente. Quizá bandas como Travis o nosotros podamos volver a los primeros planos, pero no tengo idea. Veremos qué pasa con el próximo disco...

–¿Notás un parentesco entre Travis, Coldplay, Keane y ustedes?

–Sí, claro, porque a todos nos preocupa la melodía, aunque tengamos estilos diferentes y propios. Y también tenemos en común que todos abordamos la música con honestidad, tratando de dar lo mejor. Obviamente, cuando apareció Coldplay dijeron que era el nuevo Travis, después que nosotros éramos el nuevo Coldplay y más tarde que Keane era el nuevo Starsailor...

–Su tercer disco, On the Outside, tenía un sonido más agresivo que los discos anteriores.

–Es cierto. Y probablemente tuvo que ver con el productor, Rob Schnapf. En cada disco hemos tratado de cambiar un poco y en On the Outside quisimos tener un sonido un poco más rockero.

–Ya que mencionaste al productor, ¿a quién se le ocurrió que sería buena idea trabajar con Phil Spector en su segundo álbum, Silence is Easy?

–(Se ríe) Suena loco, ¿no? Lo que pasó fue que la hija de Phil Spector, Nicole, nos conoció en un show en Nueva York y nos dijo que su papá era un gran fan de la banda. Entonces nuestro promotor radial en Estados Unidos nos arregló una entrevista con Phil, en la que él nos dijo que quería producirnos un álbum. Nosotros siempre tuvimos cierto escepticismo con respecto a eso, porque Phil no había hecho un disco en mucho tiempo, pero tampoco se puede rechazar así nomás trabajar con Phil Spector, ¿no? La primera sesión estuvo buena, fue en la que hicimos los dos tracks que finalmente quedaron en el disco (Silence is Easy y White Dove). Phil venía al estudio usando zapatillas con plataforma, porque es muy bajito y quería parecer más alto (se ríe). Y durante todo el día recordaba cosas de John Lennon, de Ringo Starr. Estuvo bueno, pero desafortunadamente no funcionó la segunda vez.

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