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Jueves, 1 de noviembre de 2007

EL DOCUMENTALISTA DEL PUNK, LECH KOWALSKI, EN EL FESTIVAL MARFICI

“Los hombres-bomba tienen espíritu punk”

Cineasta fundamental del punk, retrató la estética del “No-Future” en estado germinal y siguió con su cámara inquieta durante años a los artistas de aquella época, entre otras cosas. Una retrospectiva lo trae al país.

 Por Mariano Blejman

Hay chorros de tinta, rollos de celuloide y litros de pasión y sangre dedicados a entender el “fenómeno” del punk. Un género furioso, rabioso, una encendida proclama por el No-Future; un grito desgarrador contra el consumismo y el sistema político que explotó a fines de los ‘70 en Inglaterra, aunque los agoreros todavía discuten dónde empezó realmente. Más allá de las discusiones, había un tipo que estaba ahí: Lech Kowalski, hijo de polacos nacido en Inglaterra, seguidor del movimiento punk desde sus inicios y enamorado con la idea de registrarlo en sus albores; y de reflexionar sobre el género incluso cuando todavía nadie tenía la distancia, ni la cabeza, como para hacerlo. El tiempo pasó, y aquella idea del No-Future se volvió un tanto laxa con los años; y ahora hasta podría hablarse del No-Present (¿No Logo?) como una derrota —aunque no definitiva— del espíritu punk, arrasada por el consumo. “Sin embargo, cuando veo los films que hice a fines de los ‘70 y ‘80, creo que hay algo que todavía conecta con el espíritu”, dice Kowalski, en exclusiva para el NO desde París, poco antes de embarcarse hacia el Marfici (Mar del Plata Festival Internacional de Cine Independiente), que se desarrollará en la ciudad costera desde el 2 hasta el 11 de noviembre.

Kowalski, uno de los grandes documentalistas de la cultura joven, presentará —entre todos los trabajos que se pasarán, en una imperdible retrospectiva de su carrera— Hey! is Dee Dee Home?, el documental sobre Dee Dee Ramone (“es difícil entender por qué los Ramones siguieron siendo tan populares en la Argentina”, dice) que vino a cerrar una trilogía sobre el punk llamada D.O.A. (Death On Arrival) de 1981, que registra la primera gira de los Pistols por Estados Unidos, cuando la banda se separa; y Born to Lose (The Last Rock and Roll Movie) del ‘99, película que se centra en la vida de uno de los mártires del movimiento ocho años después de su muerte: Johnny Thunders, músico punk de la escena neoyorquina y fundador—guitarrista de los New York Dolls, entre otras bandas.

“La gente que ve ahora esas películas en muchos casos se sienten inspiradores a hacer algo, aunque sea en otro contexto. La gente joven queda extremadamente interesada en el film, aunque con el paso del tiempo, 20 o 30 años, es una manera de mirar al pasado”, dice Kowalski. “Pero no es ‘No-Present’, ahora; es ‘Still No-Future’. Hubo un espíritu que continúa hasta estos días. Es un mensaje que, ahora, en algún aspecto debe ser deprimente. El mundo se ha convertido en algo mucho peor, pero lo esencial es el problema del consumismo. El punk luchaba contra el consumismo y, en ese sentido, el mundo no ha cambiado demasiado desde los ‘70; ahora las corporaciones se han convertido en algo muy pesado.”

Lech Kowalski se ha inspirado en Shirley Clarke y Tom Reichman, dos representantes del Cinema Verité, quienes cambian su forma de ver el cine, incorporándose al relato que ellos mismos construyen. Kowalski vuelve sobre la cuestión del consumo: “Somos partes de una cuestión matemática; ahora sabemos más claramente que mientras más consumimos, más destruimos el planeta”. Entonces, ¿no es contradictorio pensar en un movimiento que intentaba autodestruirse, como en un espacio que generaba “conciencia” sobre la destrucción del planeta? “El movimiento punk no era muy político, la autodestrucción era por la furia contra el sistema. En realidad estaba muy enojado. Es muy similar a lo que está pasando en Irak con los hombres—bomba: hay una manera de luchar contra el poder que los oprime que es explotándose ellos mismos.”

Sus comienzos en la industria se dan con el rodaje de una docena de pornos a fines de la década del ‘70, que culmina con la realización de Sex Stars (1977), sobre la industria porno en Nueva York. “Mi objetivo no es hacer films analíticos sino polémicos. Con D.O.A. quería hacer un film que expresara esta escena, que era mía. No me gustan los films de propaganda, la intención era poner la situación del punk en un contexto económico, y lo que sentía la gente; aunque también tenía que ver con la sensualidad y los colores.”

Sus películas más recientes están enfocadas en sus orígenes polacos. Una búsqueda a través de sus fundamentos menos tangibles, dentro de un grupo marginal (The Boot Factory) en los residuos de un espacio (On Hitler’s Highway) o dentro de la memoria de su madre (East of Paradise). “La revolución ahora es dejar de comprar, es algo que da poder. La televisión y el cine viven de las publicidades, sin ellas no podrían existir. El tema es que el espectador compre; es el núcleo de su existencia. Y si un medio no vende, es una presión muy poderosa”, dice Kowalski, quien cree que, de algún modo, “el intercambio de archivos vía Internet tiene, aunque sea simbólicamente, algo de espíritu punk”.

* Más información sobre el Marfici en www.festivalmdp.org

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