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Jueves, 13 de diciembre de 2007

LA PELEA ENTRE JUANSE Y POMELO

El rock contra su parodia

 Por Javier Aguirre

Ni el guionista del utópico ciclo Titanes en el rock hubiese podido idear una pelea mediática tan paradójica, tan rocker, tan Say No More, tan borgeana. ¿Un artista reconocido contra un personaje humorístico de ficción? Es decir, en el rincón del rock stone devenido mainstream, Juanse –frontman legendario y parco de Ratones Paranoicos– contra, en el rincón del under teatral devenido mainstream, Pomelo –el (irresistible y) más que descerebrado rockstar de Peter Capusotto y sus videos, hit de Canal 7, omnipresencia en YouTube y actual chica de tapa de RollingStone. En la comparación, hasta parecen verosímiles las peleas de otrora como las de Andrés Calamaro vs. Charly García, Charly García vs. Migue García, Migue García vs. Pipo Cipolatti, o hasta la de Juanse contra el Indio Solari y los Redondos, que incluyera embates verbales (correspondidos) y hasta presuntas composiciones dedicadas mutuamente.

“Capusotto se reiteró muchísimo”, dijo Juanse a Clarín. “Uno siempre está expuesto, es la regla. No estamos hablando de un artista que haya tenido mucho éxito. Hay un target que surgió a partir de un montón de años de permanencia. No está mal que él trate de ironizar, pero yo creo que hay montón de ironía dentro de él mismo hacia él mismo. El talento no está en todos lados. Entonces, cuando uno no lo tiene hay que inventarlo.” La respuesta de Diego/Peter Capusotto, el actor detrás de Pomelo, llegó desde las cámaras del programa de TV Mañanas informales: “Pomelo tiene su autonomía y los clisés de un personajito rockero, muchos se pueden sentir identificados. ¿Por qué cree que es él? Yo inclusive tengo todos los discos de Juanse, menos los diez últimos”.

¿Es Pomelo una cargada inequívoca a Juanse? A ver, fiscalía: El personaje en cuestión tiene, como Juanse, rulos, anteojos negros, una dicción afectada y una especial predilección por las palabras “rock” y “nena”. Y ya; no hay mucho más en común. A ver, defensa: el bardeo que propone Pomelo puede ser derramar sobrecitos de azúcar en un bar de Palermo Hollywood o arrojarse panza abajo sobre el capó de un auto estacionado. De hecho, las apariciones más reventadas del rockero ficticio con nombre de cítrico remiten, sin dudas, mucho más al estadio de descontrol de Charly García que al siempre hosco y adusto cantante de los Ratones.

Si bien otros músicos –desde Soda Stereo hasta Calamaro– han rendido públicamente pleitesía a Pomelo, el blanco de sus dardos no parece ser Juanse, sino en todo caso, el rock en general, el culto al bardo inofensivo y teen de algunos astros del rock. O –mucho peor– los rasgos más grotescos que quedan del fundacional espíritu contracultural del rock. Ese que le diera un orgullo contestatario y lo diferenciara ideológicamente de otras formas de música popular. Ese que lleva a pensar que un actor puede ser tan o más rockero que un músico de rock.

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