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Jueves, 20 de marzo de 2008

HUMO DEL CAIRO, PROYECTO INDIE

Cortina de Humo

El tema que inaugura su primer disco, homónimo, dura once minutos. “Es mejor escuchar un tema al principio que al final”, dicen.

 Por Julia González

Los chicos de Humo del Cairo se sorprendieron cuando encontraron la leyenda “onda Natas” pegada sobre sus propios discos en una batea equis, como para subclasificarlos en esas separatas necesarias de las disquerías. “Le pusieron esa calcomanía a nuestro CD y nosotros nunca quisimos hacer un disco queriéndonos parecer a Natas. No digo que fue una desilusión, pero no me agrada. Yo no hice un disco para que dijera ‘onda Natas’”, se sincera hacia el final de la charla con el NO Javier, que también fue el primer baterista de Los Alamos. Justo a los Humo del Cairo los rotulan, que se proclaman en contra del encasillamiento de los géneros y las etiquetas impuestas a las bandas. Como todo, es fácil catalogar, y dentro del under suele meterse a este trío en la bolsa del rock stoner.

Ellos dicen que no reniegan de nada, y que pueden tocar con cualquiera, ya sea un grupo de blues, rock stoner o heavy metal. “No nos gusta que la gente venga y nos diga ustedes hacen esto o lo otro. Fue buenísimo que al menos vos hayas nombrado a Vox Dei, Color Humano o Manal”, dice Gustavo (bajo) y asume que son las bandas que siempre escuchan.

Humo del Cairo es un crisol de zonas, cada uno de sus integrantes vive en un barrio distinto –Vicente López, Morón y La Paternal– pero, así y todo, se las ingeniaron para reunirse, ensayar y componer desde hace tres años, hasta encontrar su lugar en la exploración del sonido y quedarse ahí: “Es que nos fuimos curtiendo cada vez más, fuimos tocando, y está bueno. Inconscientemente uno busca la personalidad de la banda –dice Juan (voz y guitarra)–. Vos agarrás cualquier banda y te das cuenta de que a medida que pasan los discos encontrás cierta madurez, y se trata de esa búsqueda”. El sello Estamos Felices editó su primer disco homónimo en agosto del año pasado, y a su vez Humo del Cairo logró colarse con su rock pesado y negro en las huestes melancólicas del sello.

Entonces el sonido es lo que llama la atención del disco, que fue pensado desde antes de saber cómo serían los temas. No es casualidad tampoco la elección del ingeniero de grabación, Gonzalo “Pájaro” Rainoldi, que trabajó en el Estudio Quark y es colega de la música. El Pájaro supo decodificar lo que ellos querían y no le fue muy difícil encarar la mezcla para el lado de la crudeza del vinilo. “El Pájaro vino, lo escuchó y después terminó haciendo el laburo que teníamos en la cabeza. Nos conoce hace mucho tiempo, sabe mucho de música y es un ingeniero de sonido con un estilo más punk”, cuenta Juan. El arte de tapa también tiene lo suyo, ya que fue ideado para lograr un concepto, que se vea como una tapa de época, de las viejas. La foto, que es un lago de Bolivia, puede mirarse al derecho y al revés, y la tapa está tan pelada como fue posible. “No queríamos fotos, ni el nombre, ni el loguito del sello, ni las letras, nada”, explica Juan. Por eso se ve un tímido “Humo del Cairo” en la esquina superior derecha, la tipografía de las letras parece haber sido fumada y se confunde con los colores del cielo-lago.

A tiempo, el track que inaugura el disco dura 11 minutos y el trío defiende la idea de haber comenzado su obra con un tema tan largo porque dicen que se les cantó, se dieron el gusto; ya que por fin tienen su disco, ¿por qué no hacerlo? “Además es mejor escuchar un tema al principio que al final”, se convence Gustavo.

* Humo del Cairo toca este sábado 22 en La Castorera (Córdoba 6237) a las 21 junto a Burning Metro y Mofa. Entrada: $ 10. Y el viernes 25 de abril en La Castorera, junto a La Patrulla Espacial.

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Imagen: Cecilia Salas
 
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