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Viernes, 2 de mayo de 2008

NO RURAL > TERNEROS ON LINE

Bailando en la Sociedad Rural

¿Qué pasa en los pueblos camperos cuando no se cortan rutas? Los Terneros son de Bragado, acaban de editar Alfalfa Rocker y cantan: “Extraño llegar a casa y que me caguen a cintazos”.

 Por Cristian Vitale

Hay un trasfondo integrador en esto del encono campo-gobierno. Uno puede dejar de lado el trazo grueso –el bombardeo televisivo– e ir a las pequeñas cosas. Conocer. ¿Qué pasa en los pueblos o en las ciudades camperas cuando no se cortan rutas y la gente no está a las puteadas?, por ejemplo en Bragado. “Y, es una ciudad tranquila donde no pasa nada y hay de todo: alcahuetes de turno, prestamistas, envidia... pero también mucha gente copada”, describe el Indio, un díscolo producto rocker criado entre chúcaros, cañas de pescar y atardeceres. El pibe pilotea una banda hardcore que resiste en las trincheras: se llama ¡Terneros On Line! y acaba de editar un disco con el nombre puesto en la cruza: Alfalfa Rocker.

“Yo que sé, por acá hasta los animales ya tienen celular y mp3: se nos ocurrió ponerle así por la combinación entre lo rural y lo tecnológico. Por eso de `me crié en solitario como ternero guacho`”, explica el hombre.

–¿Qué es esa frase de un tema que dice “extraño llegar a casa y que me caguen a cintazos”? Suena duro.

–Nuestros padres no eran ni son malas personas, pero nos criaron así. Igual, éramos niños pesados, lo admito. Pero comparado con los problemas que tenemos los grandes y sí... extraño revolcarme en el barro con mis amigos, llegar a casa y que me caguen a cintazos.

Ahí va: el Indio –cantante– emerge como portavoz de sus compañeros (Gara, Lele y Juani) cuyo denominador común vivencial quedó expresado en el tema “Toys”, algo así como el corte principal de Alfalfa Rocker. El resto es un remedo regional de grunge, punk y hardcore que suele hacer detonar –ciertas noches– el sosiego natural de la zona. “Ser rockero en Bragado es como en cualquier ciudad del interior: la mayoría te sonríe pero por detrás te degüella. Sos el animal distinto de la manada: te acorralan, te quieren domesticar. En ese contexto están los que sobreviven y la siguen remando, y los que ya dejaron la guitarra y ahora son abogados o bancarios. Yo no soy rockero pero soy panadero”, ironiza el pibe.

–¿Influencias?

–Las bombas de crema pastelera, el dulce de leche, las rabas, las batatas fritas, The Clash, Rage Against The Machine, The Rapture y Sumo.

–¿Tocarían en los piquetes camperos?

–Mirá... una cosa son los pequeños agricultores o chacareros que uno ve siempre embarrados y engrasados hasta los dientes con esas camionetas que dan lástima y otra, los tipos que tienen fortuna y cortan la ruta con una chata que vale 100 mil dólares. La gente sólo para cuando le tocan el bolsillo. No estamos ni con la Sociedad Rural ni con el Gobierno.

El origen de Terneros se remonta a Os Mocos, una banda que, junto a Mole, Nake y Gloria al perro, conformaban algo así como el grupo de choque punky-combativo en la ciudad de la doma. Eran fieles de Negu Gorriak y Mano Negra. Aquello fue en los noventa y esto (Terneros) arrancó en 2007. Para más data, compusieron un tema tributo a Oesterheld, con la idea de reinstalar su figura entre los jóvenes, y otro, como recetario antisocial: “Es mejor masticar una gomita que comer esta agria realidad / es mejor que te toque las tetitas y me olvide de esta sociedad”. Sigue el Indio: “Somos como dice La Polla: nada... la idea ya no es tanto putear al mejor estilo punk rock, no sé: se nos puso cuesta arriba tocar, no hay lugares, pero es lo que uno elige: sarna con gusto no pica, ¿no?”.

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