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Jueves, 29 de agosto de 2002

JULIO “TANTA GLORIA, TANTO FUTBOL” BRESHNEV.

Lo que sea

 Por Javier Aguirre

Verdad 1: Vetamadre es una banda de rock post-grunge oscuro, con diez años de trayectoria under y a punto de editar un nuevo álbum. Su cantante se llama Julio Breshnev.
Verdad 2: La cervecería Quilmes tuvo uno de los grandes hits populares de 2002 con aquella canción “Tanta gloria, tanto fútbol”, cuyo impacto ilusionó –y duró– lo que la Selección en el Mundial, o bien lo que un eructo en una canasta. La voz del comercial era de Julio Breshnev.
Verdad 3: Nicolás Repetto quería, en su programa “Fax”, un pequeño coro “extraño” que tocara en vivo y tuviera intervenciones humorísticas. Entre los integrantes del coro estaba Julio Breshnev.
Verdad 4: Un solista, en 1989, grabó un disco pop (Tentaciones), para la multinacional BMG, entonces RCA. El catálogo amarillento revela que su nombre era Breshnev, Julio.
Verdad 5: Cosméticos era un grupo de pop “divertido” bastante exitoso a mediados de los ‘80, que grabó dos discos, tuvo algún hit menor (“Hunaná”), salió de gira con Los Abuelos de la Nada y Los Twist, y tocó con Virus y Soda Stereo. El histriónico vocalista era Julio Breshnev.
El kilometraje de Breshnev está a la vista. Y su identidad rocker queda fuera de toda duda cuando revela que, en los días de junio y julio en los que el Mundial era todo y el hit de Quilmes se volvía éxito de ventas en los kioscos de revistas (salió como revi-poster con Gente y vendió unas 70.000 copias... ups), él rechazó invitaciones para ir a hacer playback o karaoke, según el caso, en programas como Versus, Titanic, Rumores...
“Lo de jinglero lo hago para subsistir y poder seguir haciendo música”, explica él. “La publicidad es un mundo muy mezquino. Yo soy rockero, y sé que mi laburo como jinglero está en el centro de la podredumbre del capitalismo. Es contradictorio, pero también podría estar en un lave-rap. Vivo gracias al oficio de cantar. Mi lema es: Lo que sea, con tal de no trabajar.” Pero para Breshnev no va a ser difícil recordar el 2002 como el año del comercial de Quilmes, aunque más no sea para reforzar su identidad rockera: “Vi claramente los dos lados del mostrador. En FM Hit jamás pasan a Vetamadre, pero habían pedido autorización especial para poner el jingle fuera de las tandas, no como publicidad sino como canción. Una productora de la radio me quiso convencer de grabar una versión del jingle de Quilmes para ellos, y yo le expliqué: ‘Los rockeros somos prejuiciosos’. Ella me dijo: ‘Te sorprendería la cantidad de rockeros que quieren tocar con Bandana’. Y yo le contesté: ‘Esos no son rockeros’”.

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