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Jueves, 20 de noviembre de 2008

NIGHTWISH (SIN TARJA) VUELVE A BUENOS AIRES

La era del deshielo

Tras el turbulento alejamiento de Tarja Turjnen, Nightwish pretende recuperar la vieja senda con nuevos disco y vocalista. “No queríamos otra cantante de ópera en la banda”, se planta el líder Tuomas Holopainen.

 Por Juan Ignacio Provendola

Contar que todo comenzó con una casual zapada de guitarras criollas alrededor de un fogón en una noche de campamento sonaría real en una banda de rock and roll del Gran Buenos Aires. Sin embargo, ése también fue el origen de Nightwish, una agrupación finlandesa que se convirtió en referente de la última oleada de heavy metal europeo, luego de atravesar una inicial etapa acústica en formato de trío. “El metal es un estilo de vida”, declara el tecladista y compositor Tuomas Holopainen, aunque reconoce que sus referentes musicales son Vangelis (“el mago griego del sintetizador”), Kitaro y compositores de bandas sonoras como Hans Zummer (El Rey León, La roca, Gladiador), James Horner (Titanic, Corazón valiente), Danny Elfman (Los Simpson, Dick Tracy) y Trevor Jones (Excalibur, Laberinto). Su fanatismo por el cine viene de larga data: en su mansión del pueblo finlandés de Kitwe tiene una pantalla gigante donde ve una y otra vez películas de Disney, cuya devoción se ratifica en una sala especialmente dedicada con dibujos y muñecos del Pato Donald, el Ratón Mickey y compañía.

Tuomas siempre fue el dueño de la pelota en Nightwish, aunque esa realidad tomó dimensión cuando despidió a la cantante e histórica líder carismática Tarja Turunen, al término de un show en 2005, que luego fue editado en DVD con el explícito título End of a Era. Los motivos de la decisión fueron subidos a la página oficial del grupo en formato de “carta abierta a todo el mundo”. Holopainen, en nombre de sus compañeros, le reprochaba allí “la avaricia, el desinterés por los fans y la falta de compromiso”, y la acusaba de dedicarse “sólo al negocio, el dinero y cosas que nada tienen que ver con los sentimientos y la emoción”.

El escandalete continuó con el llanto de Tarja en plena conferencia de prensa, la revelación pública contra Tuomas del marido argentino de la vocalista (“me dijo que nadie iba a poder parar su amor por Tarja”) y la respuesta definitiva del tecladista en la canción Bye Bye Beautiful, incluida en Dark Passion Play, el disco que Nightwish presentará mañana en el estadio Obras.

–¿Cómo sobrellevaron la crisis?

–No lo veo como una crisis. Lo de la carta abierta fue inevitable porque no había mejor forma de poder dar la imagen correcta de lo que realmente había sucedido. No contenía ningún detalle personal y de otro modo hubiésemos estado meses y meses teniendo que responder preguntas y dar explicaciones. Simplemente tratamos de resumir nuestra decisión de dejar ir a Tarja y buscar una nueva cantante.

–Tarja ha venido muchas veces a la Argentina sin Nightwish. No será fácil este show sin ella...

–Llevamos un largo tiempo de tour con Annette, nuestra nueva cantante, e hicimos un montón de shows juntos que han salido muy bien, así que sé que todo va a estar correctamente. Que Tarja haya dejado la banda es sólo parte del pasado para nosotros. Este será nuestro primer show en Buenos Aires sin ella, pero tengo unas expectativas acorde con mis recuerdos de la ciudad. Todos los shows que hicimos tuvieron algo en especial, aunque recuerdo particularmente el de la presentación de nuestro disco Once, porque fue perfecto y los fans nos hicieron sentir como en casa.

Cuando las cicatrices aún estaban en carne viva y el tema se había convertido en cuestión de Estado (hasta el primer ministro finés opinó al respecto), la banda se puso en campaña para ocupar el puesto vacante. Así llegaron hasta Annette Olzon, una sueca de 37 años, casada y con hijos, que asegura no tener ningún vicio, divertirse viendo Jackass y Friends, y ser fervorosa lectora de ¡Paulo Coelho! Su legajo en la música incluye la iniciación en el oboe por presión de su madre cuando tenía ocho años, una banda de covers de ABBA y la participación en un festival de motoqueros del que huyó despavorida porque unos muchachos excedidos en copas le pedían que mostrara un poco más que su canto.

–¿Por qué eligieron a una cantante técnica y estéticamente diferente?

–Hicimos una votación formal, pero fue unánime que ella sería la elegida. Fue una cuestión de piel. Sentimos que ella sería la adecuada, y todo el mundo estuvo de acuerdo. Ella es muy distinta a Tarja y eso fue intencional. Definitivamente queríamos tener algo diferente. Era nuestro único criterio. Confiamos en que el reemplazo adecuado iba a estar ahí, en algún lado, y fuimos en su búsqueda. De lo único que estábamos seguros era de que no queríamos otra cantante con entrenamiento de ópera clásica en la banda. Era hora de dar un paso adelante y no de buscar una copia.

–¿Cómo creés que queda la reputación de la banda al cabo de tantas convulsiones?

–Nightwish es una banda grande en Finlandia y tenemos suerte de que cada single o disco nuestro trepe muy rápido en los charts, incluso mucho más que otros artistas internacionales. No sé si Nightwish es la más grande de todas, pero ahora mismo y en los últimos años nuestro trabajo ha sido muy bien recibido y ha tenido buenas críticas. Por suerte seguimos transitando la misma senda y estamos muy contentos.

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