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Jueves, 2 de julio de 2009

ROPA QUE INTERPRETA

Las remeras rockeras no son lo que eran

Ya no se trata de la lisa y llana remera de rock con la figurita de la banda que te gusta, sino de mezclar géneros, cruzar conceptos y lograr que Yoko Ono, por ejemplo, se cruce con Peter Capusotto.

 Por Federico Lisica

Cuando de los parlantes brotó Dance de Justice (tremendo tema, clip y estatuto sobre el expandido género que fusiona el pop industrial con la ropa, más el ruido y cuanto pastiche de color haya por ahí dando vueltas), un pequeño guiño cómplice sobrevoló la presentación de “Warhol Factory X Levi’s by Damien Hirst”. “Tiene un estilo muy rockero en su obra y siento que ‘eso’ se refleja en la colección”, así definió Adrian Nyman al eterno enfant terrible del arte contemporáneo, famoso por diseccionar animales que decoran galerías o pegar diamantes en una calavera y venderlos por una cantidad de billetes más escandalosa que su fascinación con la muerte.

“Fue surrealista, pero no tuve miedo. Hablamos sobre la dirección a tomar y luego fuimos adecuando mis bocetos”, explicó el encargado de traducir los desvelos de Hirst (el artista vivo mejor pago), meterlos en una coctelera con la imaginería de la mayor eminencia pop, y plasmar el resultado en jeans, remeras, camperas y demás retazos de tela. “Hay una conexión natural entre ellos”, le dijo al NO este diseñador y también fotógrafo de la Warhol Factory. “Desde los temas que trabajaron hasta la forma que produjeron arte. El concepto principal fue la relación entre vida y muerte, y cómo ese tándem nos forma en humanos. Lo más difícil fue elegir del increíble catálogo de ambos.” En estas “piezas de culto para vestir” hay mariposas, cráneos, sillas eléctricas bajo una implosión de violetas, amarillos, negros y rojos. “Necesitaba generar una dinámica entre lo dark de la temática y los colores fuertes”, señaló Nyman. Para crear se inspiró escuchando Cat Power, TV On the Radio, Neu, Blonde Redhead, y así nació su bebé: un pantalón pintarrajeado (“la reencarnación de un alma vieja”) presente en la muy chic y pretenciosamente roll muestra del Malba.

En la misma galería, la obra Rompecabezas de Jorge de la Vega sonreía tan pop y reluciente como viste las remeras de Mi Piace, el proyecto encarado desde el corazón de Plaza Irlanda (y la web) por dos pintores de La Pueyrredón. Javi Castillo y Rober Cervio se conocieron pintando a cuatro manos (“algo muy insolente, sin dialogo más que los pinceles, uno conversaba sobre lo del otro”) durante las tomas de la facultad. “La música apareció como tema y compañía”, apunta Javi en su stud con discos de King Crimson, Sumo, Rolling Stones y Radiohead desparramados por mesas y el piso. La génesis de Mi Piace fue una serie de pinturas basadas en los números de la lotería. “El borracho era Janis Joplin, el niño John Lennon, y los huevos Pappo”, lanza una carcajada Rober. Hay nombres clásicos y olvidados (“vendimos la primera de Billy Bond y La Pesada hace poco”), se distinguen iconos reconocibles, pero con vueltas de tuerca inesperadas.

Al frente, al costado o en las mangas, emerge el enano de la tapa de Strange Days saltando sobre Jim Morrison, o el coro de negritos del video del Puticlub de los Redondos pidiendo “gas coreano”. “No buscamos la estampita”, asegura Javi. “Es un pasito más que nos diferencia de la de ‘Blondie is a Group’ o la tapa del disco de los Pistols. Escuchamos muchos discos y fascinamos con los libritos o lo que disparan las letras; apuntamos a la transcripción visual de una obra.” “Tiene el plus del fanático que la mira y dice ‘uh, se fueron al carajo’”, sintetiza su compañero. Además de rock trabajan con el cine y artistas plásticos, y en poco tiempo habrá literatura. Si bien hay diversidad (“en la gatera lo tengo Zappa, pero es inabarcable, o Neil Young en su época de Harvest”), tienen pautas infranqueables en cuanto al diseño (único en color y forma), el precio es estándar y la entrega, personal.

“Entendemos que todo eso las convierte en una pieza de diseño; hay un porqué, un trasfondo, hasta tienen su tag, una suerte de ficha poética”, explica Rober. Según ellos, el juego de significados esquiva el copyright (Andrea Prodan se emocionó con el rescate del Luca folk y les prometió fotos inéditas) y refuerza el camino de “la no obviedad”, aunque vendan un poco menos. “Usábamos el chiste de Capusotto con la remera de rock y no se entendió. El tipo se caga de risa de lo que conoce y le gusta. Nosotros hicimos una con la cara de Pomelo, el personaje, pero mezclándola con la tapa de Pomelo, el libro de Yoko Ono. Y cuando estábamos en una feria, siempre pasaba uno que la señalaba y decía: ‘¡Uh, Pomelo!’. ‘Chaaau –nos dijimos–, no la hacemos más’.”

* La ropa de Levi’s X Damien Hirst está en Circle R, El Salvador 4714, Palermo Soho, y en Tiendamalba, Av. Figueroa Alcorta 3415. www.mipiace.com.ar

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Imagen: CECILIA SALAS
 
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