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Jueves, 26 de noviembre de 2009

MUESTRA INTERNACIONAL DE ANIMACION

Animarte a más

El Animarte es una selección de los mejores cortos animados del mundo, que recorre América latina apostando a romper con los límites de la realidad (y de los cortos, claro).

 Por Facundo García

Si el lector quiere dejar que la cabeza vuele hacia lo desconocido, y ésta se cruce con fantasías polacas, paisajes de ensueño hechos por un neocelandés, secuencias salidas del bocho de un lituano o vaya uno a saber cuántas cosas más, es la oportunidad de aterrizar en el Animarte, un festival que trae la mejor animación mundial a América latina. Ahí –con entrada gratuita– se encuentran varias joyas de la animación contemporánea. Algunas bastante delirantes, por cierto. Por cuarto año consecutivo y luego de pasar por Viña del Mar (Chile) y Mendoza, la muestra exhibe por América latina veinte cortos de animación que sintetizan tendencias de acá y de otras regiones, y este fin de semana es el turno de Buenos Aires.

En la lista confeccionada por Javier Saldeña –curador argentino residente en San Francisco– está, por ejemplo, Horn Dog (“El perro entrometido”) de Bill Plympton, que estuvo en Buenos Aires en algún Bafici. Es la obra de un genio que ha sabido mantenerse a salvo de la fiebre comercial y que, a pesar de que tira dardos permanentes a la cultura consumista norteamericana, fue nominado dos veces –en 1998 y 2005– para el premio Oscar al mejor corto de animación.

Pero no sólo hay consagrados sino nuevas promesas. En tono de ciencia ficción filosófica, hay cortos como Ex Et, de los franceses Benoît Bargeton, Remy Forment, Nicolás García y Yannick Lasfas. Para los amantes de peleas, en cambio, está Upgrade + Mobilize (“Mejorar + Movilizar”), una trepidante batalla entre el bien y el mal en clave animé ideada por la productora publicitaria Capactity.tv; que además convocó para la ocasión a la banda electrónica inglesa Plaid. Los que aún quieran más tiros y trompadas quizá se copen con La main des maîtres (“La mano de los maestros”), de los también franceses y veinteañeros Adrien “CaYuS” Toupet, Clément Delatre y Looky. Como explicó el propio Looky, “se trata de un proyecto basado en los estilos Art Nouveau y Victoriano. Se enmarca en épocas de revolución social y lucha de clases, con influencias de la cultura steam-punk y el pintor Alfons Mucha”.

En la diversidad del programa es difícil establecer una constante. Sin embargo, llama la atención que muchos de los trabajos tienen más de un director. Eso, sumado al lime natural que abunda en el ambiente de los dibujantes, contribuye a que los resultados sean tan atractivos técnicamente como delirantes en los argumentos. Jesus 2000, por poner un caso, fue dirigida por Rémi Bastie, Jean Baptiste Cumont, Clément Desnos, Jonathan Djob Nkondo y Nicolas Pegon; cuatro compañeros de la prestigiosa escuela Gobelins (los que no la conozcan, se darán flor de sorpresa rastreándola en YouTube). Consultado por la prensa, uno de los responsables, Bastie, adelantó que procuraron contar la historia de Jesús “como si fuera un pibe de esta época, pero a un ritmo ultra rápido”. Si querés ver a Cristo hecho un Dj y repartiendo pastillas de amor y paz, this is it.

Ahora, una clavadista rebota en el trampolín una, dos veces, hasta que finalmente hace una pirueta y se manda para abajo. La cámara panea y ves hacia dónde está cayendo la minita: se tiró desde la estratosfera. Así es una de las escenas de Divers (“Saltadores”), de París Mavroidis. París es especialista en lo que algunos llaman “animación experimental”. No sólo se basó en pelis bastante bizarras de los años ‘20 y ‘30 del siglo pasado sino que además desarrolló un soft especial para elaborar las danzas que llevan a cabo sus personajes. “Empecé a estudiar Ciencias de la computación y lentamente comencé a sospechar que me estaba picando el bichito artístico. Ahora veo la animación como una oportunidad de reunir mis intereses técnicos con otros aspectos más creativos”, sostiene. Y atención músicos y fans del videoclip, porque Rhian Sheehan es un compositor neocelandés bastante bizarro que se juntó con su compatriota, el realizador Matthew Pitt, para crear cuatro minutos de puro arte audiovisual que van a dejar pensando sobre lo que estamos haciendo con el planeta.

* El Festival Animarte, International Animation Festival, es este sábado y domingo en el Auditorio UGAB (Armenia 1322, Capital). A las 19. Gratis. Más data en http://www.animartemuestra.com/

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