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Jueves, 31 de diciembre de 2009

LA INTERNET QUE NO FUE

El “one hit wonder” tecno

Los emprendimientos conocidos como start-up que no funcionaron en esta década, pero abrieron caminos a otros proyectos. Los curiosos casos de ICQ, Geocities, El Sitio, Audiogalaxy, Second Life, entre otros.

 Por Mariano Blejman

En los albores de la década, cuando este país todavía era convertible, ocurrió la primera gran burbuja económico-financiera digital del milenio. En 2000, el futuro había llegado. El futuro era hacer click. Este país se subió al tren puntocom, y desde entonces fue llevado por la ciberósfera con la esperanza de que el mundo sería más feliz con el copy & paste. Pero, ¿qué fue de la vida de ICQ? ¿Qué pasó con Geocities? ¿A dónde fue a parar el Fotolog, Napster y Audiogalaxy, El Sitio, Second Life y el buscador Ubbi? Como sea, en esta década, las segundas versiones del futuro funcionaron mejor que las primeras.

En 1996, la empresa israelí Mirábilis lanzó el ICQ (“I seek you” o “te encuentro”) y, para 1998, AOL había comprado la florcita que cambiaba del rojo al verde en 400 millones de dólares. El elefantito que llamaba a otro usuario con un sonido gutural, era una referencia ineludible en el mundo del mensaje instantáneo. Pero el futuro duró poco: en julio de 1999, el gigante Microsoft lanzó al mercado el MSN Messenger, ahora conocido como Windows Live Messenger y, con la integración que hizo junto a Hotmail (270 millones de usuarios), logró desplazarlo. Es duro el mundo start-up cuando el start-up deja de serlo. El otro día entré a icq.com, bajé la última versión del software, y escribí mi número: #20343812, recordé la clave, y ahí estaban mis contactos, ausentes –alguno muerto incluso, otros exiliados económicos de 2001–, y traté de hacer sonar el elefantito inútilmente. Nadie contestó. Estaban todos posteando en Facebook, o hablando por Gmail o Skype.

¿A dónde van los usuarios de servicios que ya no existen? ¿A dónde irán los usuarios de Facebook desaparecidos? ¿Quién va a quedarse con nuestros posts cuando ya no estemos? ¿Cuántos usuario/claves nos llevaremos a la tumba? Si algo ha demostrado esta década es que, ante el nuevo paradigma digital, ningún soporte es standard demasiado tiempo. Durante más de mil años, la información se ha guardado en libros de papel y en los últimos diez hay una extraña tendencia a dejar todo en lugares digitales que parecen eternos, pero un día pueden desaparecer... o borrarse.

Geocities, por ejemplo, es el ejemplo más claro del peligro que puede traer la computación en las nubes (algo que hoy se vende como el futuro). En 1994, David Bonhett y John Rezner crearon Geocities, un espacio gratuito para alojar páginas web, organizadas por barrios, como “Silicon Valley” (para tecnología), “Hollywood” (para el espectáculo), “College Park” (para sitios universitarios). Diez años después, Yahoo! compró Geocities; y cinco años más tarde, hace no mucho bah, el 27 de octubre de 2009, cerca de 38 millones de páginas creadas por usuarios fueron “apagadas” y millones de cuentas de correo dadas de baja (las que terminaban con @geocities.com). Sólo está disponible el servicio para la versión japonesa, y una invitación a revisar archive.org, a ver si queda algo, como para subir a Blogspot.

Si hay un proyecto que alguna vez encarnó el futuro digital en este país es sin duda ElSitio.com, presidido por Roberto Cibrián Campoy, alguna vez retratado por los medios locales como la gran esperanza de la nueva cultura empresaria. El sitio intentó contratar a profesionales de medios de comunicación con “espíritu marketinero”, mientras captaba gente del ambiente corporativo. Llegaron a tener más de 200 empleados en un edificio ubicado frente a Puerto Madero, abrieron oficinas en varios países de América latina (como también hizo Starmedia) y vendieron una parte por 44 millones de dólares. Pero la nueva cultura corporativa no fue más que otro bluff, un gran fiasco que pretendía llamar a los editores “gerentes de producto” y pensaban que podían competir con los diarios, generando comunidad.

Final cerrado –palo y a la bolsa– tuvo Yeyeye, que todavía puede visitarse on line, como todos los sitios start-ups aquí mencionados, especies de marquesinas vintage antropológicamente cuidadas. El futuro de la música era el portal de Charly Alberti, que acababa de dejar Soda Stereo y proponía un espacio para concentrar el negocio digital. No sabemos qué pasó con Yeyeye (todavía alguien paga el servidor, el sitio está disponible), y no sabemos cuántas veces se compró y se vendió, pero Alberti volvió a tocar con Soda Stereo (en otra clase de burbuja) y ahora es una figura que habla en nombre de Apple, mientras la comunidad musical se trasladó a MySpace.

Y hablando de MySpace, que vino a ocupar un lugar que pretendía Pure Volume, pero que está estancado por la aparición de Facebook (‘04), que, junto a Twitter (‘07) explotaron el año pasado el mundo de las redes sociales y barrieron con otro tipo de one hit wonders de Internet: el Fotolog, que incluso acuñó aquí una nueva tribu urbana y un icono cultural de sexo andrógino: Cumbio, por un momento a la altura de grandes estrellas del rock, auspiciada por Nike, explotada por Chiche Gelblung, detestada por los “cumbieros”, qué ironía. [email protected] floggers se fueron todos a Facebook, aunque la comunidad se sigue juntando en el shopping del Abasto. Facebook también se quedó con lo que intentaba armar Second Life (proyecto demasiado pretencioso, prácticamente discontinuado) y pretende construir una gran barrera para el contenido on line, y así desplazar a Google, YouTube, LastFM y quedarse con la publicidad on line.

Aunque no son exactamente start-ups, Napster y AudioGalaxy tuvieron sus momentos de gloria, e incluso el Kazaa llegó a ser dignamente utilizable hasta que llegaron las corporaciones discográficas a poner orden. Sobreviven todavía el E-mule y el Bittorrent como espacio de p2p. Y, aunque todavía pueden visitarse, los buscadores como Ubbi (comprado por Clarín), Altavista, Lycos y Yahoo, parecen haber sido fagocitados por el gran monstruo Google, que pretende quedarse hasta con las nubes, aunque Bing! intente hacerle sombra. Como sea, por cualquier cosa que llegue a pasar con nuestros usuarios/claves, nos encontramos esta noche en Taringa!, qué tanto, es la verdadera inteligencia colectiva para festejar el fin de año.

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