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Jueves, 3 de junio de 2010

UN HUECO

Luna de Maldonado

Una obra de teatro ocurre en el vestuario real del Estrella de Maldonado, un club de barrio en avenida Juan B. Justo al 1400. Y vale la pena.

 Por Sebastián Ackerman

Tres amigos se reúnen en el velatorio del cuarto integrante del grupo, que se realiza en el club del pueblo, se esconden en el vestuario para fumar, para charlar, para escapar a tensiones e hipocresías que no toleran. Y entre bancos de madera, lockers y percheros saldrán a la luz sus miserias, sus rencores, sus ilusiones y sus frustraciones. Así, en paralelo al velatorio, escena invisible que habilita esta otra, presente, potente, por momentos risueña y por momentos asfixiante, la historia en el vestuario que se llama Un hueco se desarrolla en... el vestuario real del Estrella de Maldonado, un club de barrio sobre la avenida Juan B. Justo. “Nos dimos cuenta de que si armábamos la escenografía de un vestuario con paneles de madera no iba a ser lo mismo. Los ensayos empezaron en espacios grandes, pero terminamos en otros más chicos, al extremo de ensayar en un baño en el que entraban dos personas. Una locura”, comentan Nahuel Cano, uno de los tres actores que ponen el cuerpo, y Juan Pablo Gómez, director de la obra.

La elección del Estrella de Maldonado no fue casual. Recorrieron más de treinta clubes de barrio antes de definirse por el de la avenida Juan B. Justo, que en los ‘90 fue sede de algunas fiestas del Condon Clú. “En ese momento había mucha movida, el Maldonado hacía punta en eso, y algo siempre queda”, señala Gómez. “Además nos encontramos con dos culturas distintas: clubes en los que se juega a las bochas y al ajedrez y no saben lo que es el teatro; pero acá había otras ideas”, compara, y Cano confiesa que, antes de decidirse, se plantearon que “si nos divertía en los ensayos estar encerrados en un baño, y eso era lo singular de nuestro trabajo, ¿por qué traicionar algo de lo noble que había ahí por entrar en un circuito? El tema lo pedía, y los procedimientos que nos daban placer eran ésos: estar encerrados actuando. Y vamos al frente con ésa”, dice.

En el vestuario entra una platea de sólo veinte espectadores, que están literalmente a centímetros de los actores. Para Cano, esa cercanía “te obliga a estar pregnante todo el tiempo: no podés hacerte el boludo porque se nota. Hay que ser mucho más detallista”, confiesa. Después de más de 90 funciones en el vestuario, Cano y Gómez recuerdan varias anécdotas, aunque hay una “de oro” para ellos: estaban haciendo la función en paralelo a un torneo de ping pong que había en el club. “Y en medio de la función entró un tipo con un trofeo. Lo interesante fue que la ficción lo pudo absorber; es decir, el tipo actuó muy bien (risas). Entró, nos miró a nosotros, pasó, no hizo ningún comentario, sacó sus cosas del locker y se fue”, detalla Cano, y Gómez no cree que el tipo se hubiera dado cuenta de que eso era una obra de teatro. “Llegó al vestuario, vio tres tipos hablando, y por ahí pensó que estaban vendiendo seguros y el resto escuchaba, o una reunión de comisión directiva del club... ¡El sólo necesitaba sacar sus cosas para irse!”, ríe.

* Un hueco se presenta los sábados a las 21.30 y a las 23, y los domingos a las 20 en el Club Estrella de Maldonado, Av. Juan B. Justo 1439. Reservas al 15-5708-5927 o en www.unhuecoteatro.blogspot.com

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Imagen: Bernardino Avila
 
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