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Jueves, 8 de julio de 2010

SARA HEBE Y EMANERO

La piba y el pibe

Los nuevos “pibes” del hip-hop argentino son dos raperos en ebullición post-adolescente que se refieren en sus recientes discos a la Independencia y la libertad.

 Por Luis Paz

Cuando Emanero intentó dar a conocer su música a través de la televisión, se enfrentó con una de las situaciones más incómodas de su vida, y no por las cámaras ni el maquillaje: “Lo primero que me preguntaron fue: ‘¿Sos gay, tenés sida o estuviste preso?’”, revela el pibe del hip-hop. “Me dijeron que ése era el modo de venderme a programas como AM.” Tras tan patética inquisición, que equipara la homosexualidad, la enfermedad y el delito, Emanero siguió buscando suerte por otra vía. A Sara Hebe no le ha tocado estar en contacto con los productores de televisión: “¡Por suerte!”, festeja, pero comparten muchas otras cosas.

Este viernes, por ejemplo, hará tres años exactos de la nevada histórica del 9 de julio de 2007 sobre Buenos Aires. Tal vez por casualidad (aunque quién sabe), Sara Hebe y Emanero, la piba y el pibe del hip-hop argentino, dos raperos en ebullición post-adolescente, se refieren en sus recientes discos al hecho histórico que le pone un ancla a la nota: la Independencia y la libertad, no sólo en el 9 de julio nevado, también en la música y en el arte. “En una tarde nevada de invierno nos juramos duplicar lo que sentimos el próximo año”, rapea Emanero en Nada es lo mismo, de Arjé. Sara Hebe, sobre un beat bastante más histérico, rima “El día que te vi, que era número nueve y milagrosamente caía nieve” en Tuve que quemar, de La Hija del Loco. Entre ambos, las coincidencias son muchas y principalmente de concepto: lo que queda claro en ambos discos es la opción por la inclusión, en el marco de un hip-hop a menudo reclusivo y agorafóbico.

Hay cosas que, en lo formal, atentan contra el hip-hop argentino, esa cosa que siempre parece estar a punto de estallar y nunca termina de largar el chorro, como si fuera el volcán Etna en la geografía de la música de alcance popular. “El rap es duro, contestatario. Las letras son largas, los temas no tienen estribillo”, enumera Sara, que busca ampliar la llegada del género tocando en peñas, ciclos de poesía y plazas, sumando beats tropicales a sus canciones y hasta releyendo a Los Redondos y a Marta Sánchez en sus temas. Pero, por fuera de lo formal y lo estructural, hay para Emanero una traba cultural: “El hip-hop se mete mucho para adentro. Salen discos de hip-hop que hablan del hip-hop. En un tema se habla de graffiti y en otro de breakdance. El hip-hop ha dejado afuera al resto de la música, históricamente, y yo no quiero excluir a nadie con mi música”, señala Emanero, de recién cumplidos 23 años.

Para escaparle al meta-rap, ambos se valen en sus discos, que pueden ser considerados sus debuts oficiales también, del recurso a esas otras músicas y otros temas (más universales: amor, desamor, naturaleza, muerte, miedo y fuego), pero también hacia otras disciplinas. Sara, en realidad, viene del rock’n’roll y de la cumbia, de la esquina y la vereda en su Trelew natal, pero vivió en La Plata y Córdoba e hizo teatro. Emanero, en cambio, nació y se crió en un barrio porteño, donde empezó en el rap a los quince. Pero también aprendió, como ella, a rimar sentado en el cordón. Juntos conforman la generación en erupción de las rimas argentas. “Y se viene una camada de pibes que rapean, de entre 13 y 17, muy abiertos porque no mamaron los vicios de los más grandes”, anticipa él.

–¿El hip-hop está viciado? ¿En qué sentido?

Emanero: –Es muy grande el ego de los raperos. Unos bardean a otros porque suenan yanquis y cuando viene Snoop Dog, que es el más yanqui de todos, están todos ahí. Y entre los mismos raperos no se respeta a las demás bandas o solistas. Dicen: “Pará, a éste lo conozco, no lo voy a ir a fanclubear desde abajo del escenario”. Bueno, pasa en el rock también.

Sara Hebe: –Bueno, sobre el rock, Cromañón también nos jodió a los del hip-hop, obviamente. Yo la zafo porque voy con pistas a tocar, pero los que tienen banda tienen que pagar para tocar. Y el desamparo acá es un poco mayor porque no hay productores para el hip-hop, ni un circuito.

Las movidas del palo de las rimas, habitualmente, surgen de iniciativas particulares: alguno se contacta con algún rapero de afuera por MySpace, averigua su cachet, se junta con un local de ropa del palo que esponsoree y se arma una fecha. “Pero no cubren las expectativas y no vuelven a hacer otra”, lamenta él, que estuvo en el Flow Fest que trajo al español Nach en mayo al boliche Groove. “Ahora, por ejemplo, el próximo Flow Fest va a ser en 2012 y no puede ser. Esas movidas hay que hacerlas cada tres meses porque, si no, no se llega a generar un circuito. Ese laburo conjunto lo hizo el rock, el de encontrar y compartirse lugares donde tocar y espacios de prensa. El reggae se abrió a lo mismo y creció un montón, pero en el hip-hop nos está faltando eso”, analiza a sus colegas transgénero Emanero, que precisamente editó Arjé por la productora de una de las bandas más transgenéricas de la Argentina: Benditas Producciones, de Karamelo Santo.

Y si se trata de ser inclusivos, obviemos el sonido, obviemos los géneros, veamos las disciplinas y, allí también, Sara Hebe y Emanero buscan ir por otro lado. El peso que tiene el cine en Arjé es notable: música de series vintage, un monólogo de Howard Beale y hasta una mención al cine argentino más bizarro: “Toda mujer argentina / quiere ser la Coca Sarli”, canta en Más tenemos, más queremos, cortina de Tarde Negra, el programa de la Negra Vernaci. Sara, por su lado, mete sample de El quinto elemento o puede versionar a Marta Sánchez. En realidad, crear todo un tema nuevo, sobre la desesperación esquizofrénica del argentipo, a partir de un sample de Desesperada. Y qué sería del hip-hop sin el sample... Ah, bueno, si de temas ajenos al hip-hop se trata, Emanero mete ¡Perfidia!

–¿Por qué esa búsqueda tan rizomática, que se va tanto del hip-hop?

Emanero: –Hay mucho más de qué hablar que de si sos de tal barrio y te tiroteaste con la policía, o de graffiti y de bardear a otro rapero. Yo meto bastante la religión y la política, pero como fe y política humana, no desde un partido o religión particular. Cuando se habla de inseguridad, yo lo que veo es violencia y no tiene que ver con un grupo social determinado sino con la falta de respeto por la vida, la propia y la ajena, por la naturaleza, por un montón de cosas que el hip-hop me permite analizar.

Sara Hebe: –Minería, trata de personas, paco, represión, hay muchas cosas que hablar que a partir del hip-hop, que tiene un groove bailable y más amable, se pueden poner más cerca de la gente sin tanto conflicto. Yo robo mucho del diario, de la calle, de lo que leo y escucho. Pero, a la vez, hay ciertas críticas sociales del género que quedaron re vacías y que ya son como un lugar común para componer. Están impostados. Y se nota.

–Y Sara, ¿qué es eso de La Hija del Loco?

Sara Hebe: –En una sociedad paternalista como ésta, de quién sos hijo es muy determinante: la hija del dueño, el hijo del gobernante, la hija del fletero, el hijo de puta. La locura tiene que ver con lo más profundo, con lo que sale sin ningún freno de las vísceras y se hace palabra.

* Emanero toca el jueves 15 en El Marquee (Scalabrini Ortiz 666, a las 20), y Sara Hebe el sábado 17 en 990 Arte Club (Boulevard Los Andes 337, Córdoba, a la medianoche).

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Imagen: Leandro Teysseire
 
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