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Jueves, 5 de agosto de 2010

EL PLANETA ZIZEK SE EXPANDE POR LA GALAXIA

Cumbia digital

Bajo el amparo de las fiestas ZZK, los artistas de cumbia digital viajan por el mundo destilando mash ups electrónicos y estertores cumbieros. ¿Cumbia “for export”? ¿Música para gringos? ¿Cumbia cheta? Nada de eso (o no solamente): ZZK ofrece un crisol de sonidos demasiado caótico como para ser comprendidos en primera vuelta, pero que ya adquiere carácter global.

 Por Santiago Rial Ungaro

“¡La cumbia es una mierda!”, gritó Cristian Aldana hace unos años en un festival rockero multitudinario. “¡La cumbia es una masa!”, le respondió el Pelado Cordera, marcando a fuego la relación odio-amor que existió siempre entre el rock y la cumbia. Mientras tanto, la cumbia siguió siendo lo que fue siempre (un género musical hiperbailable, alegre, tropical y sensual) y le sumó algo más: una dimensión mutante que hace que, en paralelo a ese fenómeno que es la cumbia en la Argentina (tal vez mucho más masivo que el rock), exista otro universo cumbiero: el de la cumbia digital.

Ese universo lleva a hablar del Planeta Zizek, un planeta virtual, digital, colorido y caótico que descubrieron, casi de casualidad, tres DJs hacia finales de 2006. Villa Diamante (que como su nombre lo indica es de Villa Diamante), DJ Nim (que ya venía produciendo con su propio sello, Bombo Clap, más volcado al dancehall y al hip-hop) y el por entonces enorme y bonachón norteamericano llamado Grant Dull (hoy curiosamente delgadísimo) se unieron por entonces bajo el nombre de Zizek - Urban Beats Club y decidieron usar el nombre del pensador esloveno Slavoj Zizek (luego reciclado como ZZK) y apostar al multiculturalismo de una ciudad que ya entonces recibía una avalancha de turistas con ganas de bailar, experimentar... y con esa buena onda para disfrutar la vida que suele dar el dinero.

Fiesta a fiesta se fueron sumando otros productores de música electrónica más o menos afines, como Tremor, Chancha Vía Circuito, los Fauna, El Remolón y el francés Douster. A ellos se le sumó King Coya, el hipnótico proyecto de electrónica digital de Gaby Kerpel (el mismo de De la Guarda) que, como él mismo acepta, nació prácticamente junto a ZZK, que le dio entidad a algo “que comenzó casi como un juego”.

Ya se puede hablar hoy de una nueva generación marcada a fuego por el juego ZZK, en la que se puede incluir a artistas como los cordobeses Freakstyler (más volcados hacia el dancehall jamaiquino) y Sandro Dalepedro, el mendocino Superguachín, o un proyecto como Lagartijeando. Y también a DJs como Daleduro o Zurita y sus fiestas con cumbias para sibaritas.

Desde el principio, Zizek siempre tuvo un discurso cosmopolita y global: en su primera fiesta, en el ya desaparecido club X Vos, el dueño del boliche quedó flasheado: hubo gente de más de 10 nacionalidades, de todos los colores y razas, como si se tratara de una publicidad de la gaseosa más famosa del mundo. Pero si este “crisol de razas” (y de sonidos) para algunos es demasiado caótico (a menudo lo es, y no duden en tildarlo de mero oportunismo), para otros ZZK sigue siendo algo nuevo y estimulante: un colectivo de artistas electrónicos que, en parte influenciados por el ejemplo que dejó Nortec Collective en su momento (que se puede hacer folklore electrónico bailable de calidad y que tenga proyección global), no se limita a la música: con la intención de “tener una gráfica que no sea retro” (Diamante dixit), ZZK en cada flyer convoca a un artista plástico emergente diferente.

Así es como ya pusieron su imaginario para el proyecto gente como Danidan, Sol del Río, Paula Duró, Cobrinha, Gualicho, Sonni y Freshcore, y demás plásticos y diseñadores que han logrado una estética acorde con la propuesta: colorida, barroca y arengadora. A esto habría que sumarle la propuesta de los Fauna, quienes trabajan con una diseñadora de indumentaria (Mariana Camberos) que ayuda al dúo a desplegar una estética futurista y a la vez influenciada por el arte huichol mexicano.

Pero más allá de esta unión de talentos, lo que no se puede negar en esta historia es que tuvo que aparecer un norteamericano para que todo tomara forma: Grant Dull (que se presenta como DJ El G, y ahora también está de gira por su patria) comenta desde el chat que su aporte proviene de tener “un know how para poder comunicar algo que me apasiona. Creo que ser extranjero y tener otra mirada de la cumbia y de la Argentina me permitió poder trabajar, entender y asimilar lo que pasa en la Argentina y lo que pasa en mi país y en el mundo”. Y es que, como él mismo aclara, antes de armar su agenda virtual (whatsupbuenosaires, una agenda cultural para turistas en Buenos Aires), Grant viajó por el mundo “5 años expandiendo mi conciencia y mi cultura antes de empezar a hacer whatsup”. Mientras El G (que antes de instalarse en el país pasó un semestre en China) difunde en sus sets la música de los artistas de ZZK en su país, Grant sigue sintiendo que su compromiso es “hacerlo funcionar como negocio para todos”.

Pero si Grant es el gran responsable de que ZZK tenga proyección internacional y sus integrantes estén hoy girando por el mundo, Villa Diamante (que desde hace más de 5 años viene dedicándose al caótico arte de hacer los “mush ups” más insólitos que se puedan concebir) es junto a DJ Nim el ideólogo de este curioso fenómeno, en el que los remixes son fundamentales y constantes: Tremor remixa a Remolón. Diamante hace un mush up de Chancha. Chancha invita a su disco a los Fauna, etcétera. ZZK ha logrado darle forma a un proyecto interactivo, una dimensión de creación donde se entremezclan hasta lo indiferenciable la tecnología digital (que en el caso de los mush ups de Villa Diamante es ilegal y sólo posible conseguir en CDR o MP3), la música gratuita por Internet (con sets bailables listos para descargar y armar tu propia fiesta casera en cada edición) y las ideas de cada artista.

Hace años que Villa Diamante viene teorizando sobre el “empacho digital” que genera la saturación de información, situación que ha sabido conjugar en los mush ups (en los que superpone dos temas ya existentes) que sigue editando periódicamente en CDRs piratas. Diamante cuenta que la intención del colectivo siempre fue la de “proponer una música y que a la gente le guste, que la baile”.

Así, en ese “Laboratorio de baile” que son las fiestas ZZK, la cumbia se fue imponiendo de a poco como un género infalible a la hora de bailar, similar al reggae, el dancehall o el dub, pero más cercano para nosotros... y más exótico para el resto del mundo. Pero también han ido apareciendo otros elementos musicales: tal es el caso de la influencia del folklore andino en la música de Chancha Vía Circuito y de sus colaboraciones con Miriam García o de la estrecha colaboración entre Tremor y Camilo Carabajal, miembro de un linaje de pura cepa folklórica como es el de los Carabajal.

CUMBIA ALTERNATIVA

No sólo de ZZK vive la cumbia digital: los experimentos de Sonido Martínez (también fue manager de otro pionero de estas exploraciones, como fue el holandés Dick El Demasiado), que traía desde 2003 vinilos de cumbia boliviana y peruana, y organizaba sus recordadas fiestas junto a DJs bolivianos. Lo mismo se puede decir de un proyecto como Fantasma, que a esta altura ya es un grupo de cumbia hecho y derecho. Probablemente estos proyectos (y algunos más) ayudaron a cambiar los prejuicios que existieron durante años hacia la cumbia y preparar el terreno para algo como ZZK. Fantasma comenta que “cuando arrancamos hace 9 años no había nada aún y hoy, gracias a todos los músicos y productores, el tema se está globalizando”. Fantasma, un estudioso del género, comenta que en este momento están “haciendo un libro que se llama Familias musicales: un recorrido por el país en busca de creadores de estilos tropicales, que abarca desde la cumbia santafesina, la guaracha santiagueña, pasando por la cumbia norteña hasta la cumbia villera”. Claro que el libro en cuestión (que va a salir acompañado de un CD con todo este trabajo) ya sería tema para otra nota.

Entre los hitos de ZZK en estos 3 años y medio de vida está la participación de Pablo Lescano de Damas Gratis en el ciclo. “Pablo cayó un día a ZZK porque tocaba Toy Selecta, que es su amigo (DJ de los mexicanos Control Machete). En esa época él estaba haciendo rehabilitación y como entonces hacíamos fechas los miércoles y él esos días no tocaba, caía y se quedaba re-tranquilo en su rincón.” Diamante me cuenta que además de tocar con Damas Gratis en Niceto (lo que les valió la predecible acusación de ser unos chetos que se hacen los cumbieros), Lescano lo abordó con una propuesta más experimental. “Un día viene Pablo y me dice: ‘Che Diamante, yo tengo unos discos para pasar, dancehall panameños, cosas raras’. Y se hizo un DJ set, pero enchufó teclados y tiraba instrumentales de cumbia, de reggaetón, mientras tocaba unos teclados y cantaba arriba de las bases. El sabía que si iba a una bailanta, del primero al último tema iba a tener que tocar todos hits. En cambio acá pudo hacer lo que se le cantaba. Fue una de las mejores fiestas que hubo en ZZK.”

Para introducirse en el universo Zizek, lo mejor, según Nim, es empezar por ZZK Sound Vol. 1 & 2, un compilado doble que funciona “como una herramienta para comprender de dónde surge ZZK. Es interesante ver cómo la idea de la cumbia digital se va cruzando con artistas que proponen otras visiones, que rescatan ciertas cosas de un género tradicional para llevarlo a otro lugar”. Así es como la apertura internacional de Zizek (“que se expandió alrededor del mundo como un verdadero virus de baile”), incluye aportes de los artistas del sello, remixes y también colaboraciones de artistas como Marcelo Fabián, los Dead Menems o músicos siempre inquietos y predispuestos para experimentar como Axel Kryeger.

Pero alcanza con escuchar a productores como Uproot Andy, Schatof Bronx (ambos de Nueva York), Copya Doble Sistema (Dinamarca) y Sonido del Príncipe (Amsterdam) para entender que, aunque no se sabe cuál es el futuro de esta cumbia digital, en el presente se puede bailar en cualquier lugar del mundo.

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King Coya, DJ Nim, Villa Diamante, el G.
Imagen: Pablo Piovano
 
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