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Jueves, 23 de septiembre de 2010

AIR VIVE EN LAS NUBES

“El ambiente musical está muy aburrido”

LOS FRANCESES EDITARON LOVE 2, RETOMANDO UN CAMINO MAS SINTETICO QUE LOS RECORRIDOS CON MOON SAFARI Y TALKIE WALKIE, SUS TRABAJOS HISTORICOS. ANTES DE VENIR A LA ARGENTINA, HABLAN DE SARKOZY: “TENEMOS QUE HACERNOS CARGO DE QUE VOTAMOS MAL”.

 Por Luis Paz

Mayonesa, mostaza, perejil, cebollines, pepinillos, estragón, perifollo y a lcaparras. Esos son los ingredientes que Nicolas Godin suele utilizar para preparar su especialidad gastronómica: la Tártara francesa, un salteado de verduras a base de mayonesa que es tradicional en tierras galas y que los ingleses les expropiaron en un momento de la historia. Sus posibilidades de uso son varias, pero las más clásicas son como guarnición de un pan de carne (una hamburguesa, bah) o de salmón, un pez común en un país con tantas costas como Francia, lugar de origen de Nicolas Godin y Jean-Benoît Dunckel, dos tipos apenas cuarentones mejor conocidos en dupla como AIR, la banda que el 9 de octubre será el acto central del primer Festival Ecológico en Buenos Aires. Tal vez Godin estaba hambriento a la hora de hacer esta entrevista con el NO. O tal vez simplemente sea cierto que es el más charlatán de ambos. Lo cierto, en última instancia, es que tienen un disco nuevo (Love 2) que retoma su camino más sintético y cumplidor, aquel de Moon Safari y Talkie Walkie, dos discos con los que acompañaron la vanguardia francesa del sintetizador durante el cambio de siglo, y que revisarán aquí oportunamente.

AIR es sigla de Amour, Imagination, Rêve. En castellano, “Amor, Imaginación y Sueño”. Y Love 2 es un álbum que respeta aquella idea de que embriagarse, enamorarse y soñar despierto pueden ser situaciones mentales y emocionales similares: sus canciones, bien climáticas, pueden por igual encadenar los pensamientos hacia una total fantasía, o bien confundir al punto de que cuando pasan sus 45 minutos (casi instrumentales en su mayoría) se tiene la sensación de no haber hecho nada relevante, más que gozar de la simpleza y efectividad de estas 12 canciones. “El clima del disco tiene que ver con cómo lo hicimos. Fue un proceso tranquilo en el que las ideas se iban desarrollando día a día. Estuvimos ambos de buen humor y tuvimos mucho contacto dentro y fuera del estudio, así que nos salió un disco muy espontáneo y fácil de tocar en vivo porque fue grabado en directo en el estudio”, se saca de encima Godin la casi siempre aburrida pregunta acerca de las particularidades de su último registro.

En rigor, la factura de Love 2 no difirió demasiado de aquellos primeros y aún bien ubicados discos. “Es probable que por eso tenga el alma de esos discos”, aventura, adolorido también de que nadie le haya mencionado que es un álbum superador de aquéllos. Porque, claramente, las condiciones cambiaron y Love 2 no fue grabado en el living de las familias Godin y Dunckel sino en el estudio que la banda francesa construyó en París, un edén de sintetizadores y máquinas vintage (que no tenían ese mercadotécnico apellido cuando los compraron y, por eso mismo, les salieron bien baratitos). “Así fue que retomamos la situación de las grabaciones de hace 20 años, trabajando ambos codo a codo sin productores, ni montones de músicos invitados. En ese sentido, sí, es cierto que es una situación más de vuelta a esas raíces que algo nuevo en verdad”, termina admitiendo Nicolas Godin.

Sin embargo, el mundo y la industria musical se empecinan eternamente en ser algo nuevo a cada rato. Desde aquellos clásicos que pusieron a AIR en la cima del espectáculo de la Francia campeona del mundo en el fin del milenio a este presente sarkozyano racista que expulsa gitanos del país, mucho más que trofeos futbolísticos han cambiado de manos. Y aquel circuito del alto show bizz que conocieron alrededor de 2000 quedó bastante desmantelado: “Ya no hay dinero en la industria para mantener limusinas, prostitutas y cocaína al por mayor”, sentencia el músico. “Sería deshonesto si dijera que no me gustan el glamour y la diversión de las fiestas y las salidas. Pero no hay nada divertido más allá de bailar y escuchar nuevas músicas. El contexto que hoy rodea a hacer música es muy deprimente, lleno de pose y fotos, y no hay mucho dinero para bancarlo.”

–Qué aburrido...

–Sí, el ambiente musical es muy aburrido ahora. Ya no ocurren, tampoco, esas grandes charlas que podías tener con un bajista en una inauguración. Me parece que hoy los tipos más interesantes del arte son los artistas plásticos. Y en cada reunión con amigos pienso que incluso más interesantes son los “civiles”: esos amigos de nuestra edad que son empleados de comercio o que tienen pequeñas empresas o lo que fuere.

Ese desencanto de Godin para con el ámbito musical se traduce en la liviandad con la que comenta que “es bueno” lo que hace Benjamin Biolay, su conciudadano, que también visitará Buenos Aires en el marco del Hot Festival (en noviembre) ¡y tiene la participación del argentino y crédito del NO Federico Schindler! De Charlotte Gainsbourg dirá que “está bien su música, también” y de Phoenix, otra muy buena banda francesa que vendrá al Hot Festival, que “son de la misma ciudad que nosotros, pero hacen un estilo de música distinto”. Nada opinará acerca de una escena francesa renovada y revivida. “En Francia, la gente se besa mucho y hace muchas canciones. Ambas cosas pueden ser mecánicas, a menos que tomes riesgos. AIR toma riesgos”, dice. ¿Polémico con sus vecinos músicos?

GODIN, EL CONQUISTADOR

Godin venía de hablar de los clichés de la música, de la cocaína, las prostitutas y los autos caros, y se metió con los riesgos. Jean-Benoît cumplió 41 años y él se le sumará con igual edad en esta Navidad. Ya no son los veinteañeros de las primeras grabaciones, ni los jóvenes maduros de Moon Safari, y la debacle de la industria dejó menos distracciones disponibles: “Nunca nos metimos en esas cosas (la merca, la limo y las putas), pero claro que nuestros paseos ahora son más turísticos. Nos gusta conocer los lugares donde tocamos, sus comidas típicas, esas cosas. Por suerte estamos bastante calmos y tendremos cuatro días para recorrer Buenos Aires”.

Son cuatro días en los que, además, zafarán de leer la prensa francesa, que “se ha vuelto tan aburrida, también”. Godin solía leer el diario hasta que se encontró con que “todos los días aparecen historias que ocultan lo que en verdad pasa”, y dejó de hacerlo. “Se empecinan en mostrar la locura de la gente en todo el mundo, o se la pasan hablando de Sarkozy. Cuando leo, quiero algo interesante y bello, entonces leo a Wilde, Proust, Houllebecq”, dice revisando su biblioteca. “Son autores refinados y con estilo”, dirá, tal vez esperando que se diga lo mismo de AIR, lo cual es bastante cierto, pero igualmente demasiado condescendiente.

–¿Cuál es tu opinión sobre el gobierno de Sarkozy?

–Me alegra estar en democracia, sé que muchos países no la tienen y que otros han pasado mucho tiempo bajo dominio ajeno. Pero en democracia, la gente vota y los franceses tenemos que hacernos cargo de que votamos mal y ganó él. Hay muchas cosas de su gobierno que son malas, pero la ciudadanía debería hacer su autocrítica también y eso es algo que los libros enseñan, pero los diarios no. La próxima elección deberemos ser menos tontos.

–¿Qué Francia te gustaría ver?

–La Francia en la que me gustaría vivir ya no existe: es la Francia de los caballeros medievales.

–¿Qué...?

–Sí, me encantaría ser un caballero, tener un imponente corcel y una larga espada, e ir con mi estandarte conociendo otros mundos. Si no, en esta Francia, de no ser músico sería chef o diseñador.

–Un poco obvio para un francés. La del caballero pinta más divertida.

–Sí, no soy original, pero tenemos una tradición en eso, ¿para qué la voy a ocultar? Si me encanta cocinar. Mi especialidad es la Tártara francesa, aunque la que cocina usualmente es mi novia, los ratos que estoy en casa. Ella cocina, yo le canto: me parece que tenemos un muy buen arreglo.

LA COCINA DEL SONIDO

“Componer es tirar los dados y ver qué sale”, ilustra el multiinstrumentista nacido en la Navidad de 1969 en Le Chesnay, una ciudad cercana a París, que en su juventud estudió Arquitectura e integró varias bandas (entre ellas, el Orange Group, junto a su media naranja en AIR, “JB” Dunckel). La misma figura de los dados podría usarse para definir el arte de la cocina o de la moda. En realidad, pensándolo bien, ir a un supermercado también es tirar los dados y ver qué sale. “Me refiero a que es difícil hacer una canción porque no hay una fórmula efectiva para la inspiración. Lo que importa es la buena vibración de la canción, su energía, digamos. Después tirás los dados y vas viendo cómo la vestís”, detalla su proceso.

–No podés quejarte de mala suerte con esos dados...

–Es cierto. No digo que siempre hayamos hecho canciones muy buenas, porque hicimos muchas y en la cantidad es más probable que se te escape algo que no esté tan bueno. Pero nos tranquiliza saber que en este disco las canciones son muy buenas y que el próximo será mejor. Y para ese próximo disco vamos a tener que volver a cambiar. Amamos este tipo de música, el pop, la psicodelia y la cruza que encontramos con la electrónica. Ese es el estilo que nos atraviesa, pero necesariamente tendremos que cambiar.

Un cambio posible era la realización de la banda de sonido de la versión para cine del manga Distant Neighborhood, un tipo de proyecto musical diferente al del disco de autor, que ya conocieron al preparar el soundtrack de Las vírgenes suicidas. El director belga Sam Garbarski tuvo la intención de llevar Distant Neighborhood a la gran pantalla, ambientándola en la Francia de los ‘60 (el libro original ocurre en Japón en los ‘80) y los convidó a musicalizarla. Pero a los productores no les gustó lo que hicieron: “Querían algo más pop e hicimos algo muy loco. Estaba tan emocionado con esa película, porque soy fanático de ese manga. Pero ya fue, no será la primera decepción de mi vida y no creo que volvamos a hacer bandas de sonido. Además no son creaciones artísticas en sí, tan sólo es ponerle música a una idea de otro, no es tu arte”, se desmarca sin dejar de parecer dolido por la respuesta de los productores.

–¿Contemplás que AIR deje de existir en poco tiempo?

–No, no en poco tiempo. Con AIR hacemos lo que queremos y no planeamos nada. Bueno, algunas cosas, pero no tenemos planes a muy largo plazo porque cuando planeás todo, el riesgo desaparece. Podemos organizar un concierto, una gira, pensar un videoclip, pero no hay muchos pasos a seguir por fuera de eso en esta banda.

–¿Entonces?

–Si en algún momento pasa que AIR pierda el riesgo, es probable que nos aburramos y queramos dejar de ser AIR pero, mientras tanto, no tenemos nada que perder...

–Pero, ¿el riesgo no es tener algo que perder?

–...

* Air toca el 9 de octubre en Festival Ecológico, Costanera Sur, España 2230. Desde las 14.

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