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Jueves, 9 de junio de 2011

PERROSKY VENGARáN

El día en que Jon Spencer pidió un Tostado

El grupo siempre estuvo influido por las raíces de la música norteamericana, pero el folklore chileno, la sonoridad y el tinte rockabilly de Tostado lo diferencian de sus anteriores trabajos.

 Por Julio Nusdeo

Cuatro días después de su presentación en el “hypeado” festival español San Miguel Primavera Sound, Alvaro Gómez, aún en Barcelona, atiende el teléfono. El baterista del dúo chileno Perrosky suena todavía emocionado: “Es nuestra primera vez en Europa y el solo hecho de venir, ya está bueno. Lo demás que pueda aparecer, bienvenido”. Perrosky –que además es el apodo de Alejandro, el guitarrista y hermano de Alvaro– viajó para enseñar su nuevo álbum, Tostado, producido por Jon Spencer, quien casualmente coincidió en el Primavera junto a su Blues Explosion. “Fue muy divertido volvernos a encontrar. Charlamos un buen rato de todo un poco, preguntó por nuestras mujeres y nos presentó a su madre”, recuerda Alvaro.

La relación entre Perrosky y Jon Spencer surgió tiempo antes de que su proyecto con Matt Verta-Ray, Heavy Trash, girara por Latinoamérica. “Ya me había escrito con Matt, porque nos interesaba mucho su estudio y las grabaciones que hacía. Le dije que quería darle unos discos y cuando estuvieron en Chile nos presentaron y estuvimos con los dos en un bar unos quince minutos. Pasó un tiempo, les escribí para saber si habían escuchado los discos y dijeron que justo estaban en Italia o algo así, sin nada que hacer, escuchando los discos que les habían dado en Latinoamérica. El nuestro les había parecido interesante y dijeron que estaría bueno hacer algo juntos algún día. Ahí empezamos a conversar, mail para acá y para allá.”

Perrosky acabó encontrándose con Matt Verta-Ray y Jon Spencer en Nueva York para traer de vuelta Tostado, un disco en donde su minimalismo de guitarra, batería y voz alcanzó matices antes inexplorados. Un álbum de voz reverberante, sobregrabaciones, “cut & paste”, guitarras limpias, sonido ambiente de equipos valvulares, fuzz y tomas en vivo de las que todos participaron y en las que mandaba, ante todo, la vorágine del tiempo. “Las ideas se fueron dando de manera muy natural porque teníamos diez días para dar con el disco grabado, mezclado y masterizado. Entonces todos aportamos: escuchábamos las cosas y cualquiera que tuviera alguna idea la grababa; fue muy didáctico”, apunta. La prueba de eso se escucha en Sigo esperando, donde Alejandro grita un “Vamos Matt” arengando el momento en que Verta-Ray solea en la guitarra. “Ese tema lo registramos en vivo los tres, junto a nuestras novias que hacían coros, mientras Jon oficiaba de director de orquesta”, cuenta Alvaro, que recuerda algunos otros aportes: “En No pidas nada hay un solo de Jon, que también nos acompaña en toda la base rítmica con una guitarra acústica; y en Todos quieren llegar, el tema que abre el disco, grabó unos gritos y tocó teclados y el bajo”.

Si bien las influencias del grupo siempre anduvieron ligadas tanto a las raíces de la música norteamericana como al folklore chileno, la sonoridad y el tinte rockabilly de Tostado lo diferencian de los anteriores trabajos de Perrosky y lo ligan al inconfundible estilo de Spencer. Dice Alvaro: “Simplemente los dejamos hacer. Ellos nos presentaban mezclas, efectos, diferentes sonidos, nos preguntaban qué nos parecía e íbamos trabajando sobre eso”.

–¿Cómo se las arreglan para traspasar esa producción al vivo?

–Creo que en los shows montamos bastante bien las canciones del disco, porque fueron compuestas de a dos; es lo mismo, pero con menos elementos. Te diría que en vivo se sienten más las intensidades.

Al momento de esta charla, Perrosky tiene presentaciones pendientes en Madrid y en Heidelberg, Alemania, antes de su nueva visita a Buenos Aires: “Creo que será nuestra quinta vez por allí. Y en verdad nos alegra mucho, porque tenemos hartos amigos allá y en verdad nos gusta la escena de la ciudad”. Una ciudad en la que pareciera que permanentemente resuenan ecos de Sigo esperando, el track de más de ocho minutos que cierra el álbum en un trance esperanzador: “Sigo creyendo que algo pronto aquí va a pasar”.

* Perrosky se presenta mañana a las 22 junto a Amoeba y Val Veneto en el Salón Pueyrredón, Av. Santa Fe 4560, y el sábado con Les Mentettes en M.O.D., Balcarce 563.

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