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Jueves, 15 de diciembre de 2011

LA FRANELA EDITA SU SEGUNDO DISCO

“La idea es ‘hacer un puente’ entre generaciones”

El ex piojoso Piti Fernández asegura que cambió la percepción de la política y los medios: “No hay que agradecerle sólo a 6, 7, 8, sino al que prende el televisor y se queda viendo eso”.

 Por Lucas Kuperman

La cita estaba pautada para las cuatro de la tarde en Caseros, centro de operaciones de La Franela y casa de Piti Fernández. El viaje empezó mal. El remisero no tenía la más puta idea de cómo llegar a destino. La Autopista del Oeste era un caos por un accidente en uno de sus carriles. “¿Vieron que cuando subimos me persigné? Sabía que algo iba a pasar”, confesaba el maniático al volante, unos segundos después de que una moto le arrancara el espejito lateral del auto. Luego de varias maniobras peligrosas, insultos en casi todos los idiomas y algunos llamados para avisar del retraso, la mamá de Piti le abrió la puerta al NO, con Danilo (el —simpatiquísimo— bebé del guitarrista) en brazos.

La visita, esta vez, tiene que ver con la edición del segundo disco de La Franela, Hacer un puente. Con un audio más rockero que su disco debut, Después de ver, la nueva placa cuenta con algunos ingredientes particulares, como la participación de Tavo, ex compañero de Los Piojos, fallecido a principios de año. Martín “Tucán” Bosa admite que el primer disco fue “urgente”. Tenían la necesidad de dar a conocer los temas nuevos, y grabaron el disco rápido, con pocos ensayos. Con esta segunda placa se trabajó distinto. Trabajando a un ritmo de ensayo de cinco días a la semana, lograron llegar al estudio con las canciones terminadas. “El Capitán Látigo (señalando al Tucán, productor del disco) se puso las pilas —sonríe Piti—. En el primer disco aprendimos a conocernos, a mostrar lo mejor de cada uno. El laburo que hicimos se recontra potenció. El te exprime al mango porque sabe lo que podés dar.”

Sumado a una buena preproducción, los músicos intentan desmitificar la cuestión técnica a la hora de grabar: “El Tuqui tiene la capacidad de hacerte sonar bárbaro con lo que hay. Un vende-humo te lleva a grabar en un estudio grande por 5 millones de dólares, y termina sonando peor. El anterior lo grabamos en una habitación de mi casa, separados por un colchón meado del nene (risas). Estaba Germán (Daffunchio) cantando y se veía el lamparón de meo”, confiesa Piti.

Ambos discos editados por La Franela cierran con una rareza. Después de ver termina con la bailable y pachanguera cumbia Akanakena. Hacer un puente finaliza con GPS, una especie de reggaetón dedicado al primer hijo de Piti, que narra los frecuentes viajes del guitarrista para poder verlo en San Marcos, donde vivía. “Los temas aparecieron y nos gustó la idea de que cierren los discos, a modo de decir: ‘Somos esto, pero también nos permitimos lo otro’”, apunta Piti.

—Es particular ese tema (GPS). Cierra el disco, es un reggaetón, está dedicado a tu hijo y además tiene un homenaje a Tavo.

Piti: —Tavo había venido a casa con unos regalos para el nene recién nacido. Le mostré cómo venían sonando las canciones nuevas. Queríamos meterle bandoneón a Las horas. El tema terminó yendo para otro lado. El Tuqui, a modo de homenaje, cortó esa parte y la puso al final del disco.

Hablando con Daffunchio, me decía que el accidente de Tavo lo golpeó mucho más fuerte que lo de Alejandro (Sokol), que había sido una muerte anunciada. Ya le había pasado con Luca. Cuando un amigo te suelta la mano y te dice “loco, dejame”, ya está, por más que hagas de todo por rescatarlo. Lo de Tavo fue tremendo. Fue la familia entera. Estaba explotado, pero con Danilo recién nacido. No tuve la posibilidad de llorar. Tenía al pendejo, que por suerte me salvó. Es un escudo. Ves al bebé y es todo para adelante.

La idea de Hacer un puente remite al concepto de inclusión, igualdad y unión, a diferencia de “las viejas maneras de separar y excluir”. “Hay una apertura de la información —comenta el Tucán—. No hay que agradecerle sólo a 6, 7, 8 sino al que prende el televisor y se queda viendo eso, que es una decisión personal. Cuando estudiaba Comunicación, hace 20 años, había cosas que sólo sabíamos los que estudiábamos en la UBA. Si estudiabas en la Católica, no te enterabas tampoco. Que hoy todo el mundo sepa del poder de los medios es súper importante. Toda esa información está haciendo que el mundo esté harto de lo que muy pocos sabían, por no tener las herramientas.” Mientras, el cantante continúa: “El día que decidimos ese título, prendí la tele y la Presidenta estaba diciendo que había que hacer un puente entre generaciones. Me emocioné mucho. Me puse a llorar delante de la televisión. Era un discurso sobre los derechos humanos. Hablaba de los chicos que volvieron a militar, por el bache de 30 años que hubo. La idea era hacer un puente entre esas generaciones”.

—Ultimamente muchas bandas se están sumando a movimientos militantes...

Tucán: —Muy pocas veces coincidieron que las cosas a las que apuntás, sean las que están pasando. Me parece que éste es uno de esos momentos. El arte y la cultura se sienten identificados con un montón de decisiones políticas que ha habido en este último tiempo. Eso lo tenés que saber llevar sin perder el poder crítico, porque siempre van a quedar cosas por hacer. Cualquier tipo de fanatismo es falta de raciocinio. Somos personas que no estamos alineadas. Bandas que sientan que está pasando algo bueno y lo apoyen, me parece bien. Somos gente que está observando desde que nacimos, porque el artista ante todo es un observador.

Piti: —Si me preguntás, si me invitan, iría a 6, 7, 8.

—Hace poco hiciste unas declaraciones que resonaron fuerte acerca de tu partida de Los Piojos...

Piti: —El psicólogo me dijo que no hable más de eso (risas). Lo dije fuera de contexto, en un programa de fútbol de un sábado al mediodía. Salió de la charla distendida. Hay tanta información circulando, tantas redes sociales, nadie sabe un carajo de lo que pasó y te da bronca. Decís: “Loco, pará. ¿Quieren escucharlo de mí? Es así, así y así. Punto”.

Tucán: —Nos pasó en La Trastienda que la gente empezó a cantar contra Ciro, y es una mierda. Los empezamos a callar a todos. Es alguien con el que compartimos un montón. No es el enemigo. El enemigo está en otro lado. Son compañeros de laburo que pensaron distinto.

Piti: —Son cosas personales. Todo lo demás es invento de una gran cantidad de chicos que quieren participar, no saben cómo y se enganchan así. Estando del lado de uno o del otro. El día que lo encuentre a Andrés y me dé un abrazo, ¿para quién van a hinchar? Es una boludez. No es que a mí me torturaban, era una cosa de laburo. Si te enganchás, es el programa de Rial, que critica al que baila con el que no baila, y esa gilada que hace que el país vaya para atrás y no para adelante. Es el no-puente. El problema con Ciro lo voy a arreglar con él. Los demás están afuera y no saben de qué se trata.

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