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Jueves, 5 de julio de 2012

LO’ PIBITOS RAPEAN

MCs para tirar al techo

Son una de las bandas más frescas, divertidas y promisorias que surgieron últimamente en la siempre efervescente escena porteña, porque su mezcla de hip-hop, funk y ritmos latinos sintoniza con el signo de estos tiempos.

 Por Santiago Rial Ungaro

A mediados de 2006, en una mítica casa abandonada de Núñez conocida como “870”, se juntaron un grupo de pibes, una especie de gran crew (es decir un grupo o comunidad) que abarcaba varios aspectos del arte actual, que incluía VJs y animación, así como también músicos y graffiteros. En ese rancho abandonado se animaron a empezar a rapear unos pibes un poco más chicos, poniendo las bandejas arriba de la cocina y animando con sus micrófonos algunas de las muchas fiestas clandestinas que ahí se hacían. A esos pibes, entre los que estaban los MCs Guido Ruggiero (Eldog), Tomy Tomaso y Andrés Arbes, a los que poco después se sumaron sus hermanos Jean Luka y Rody Arbes, los empezaron a llamar “Los Pibitos” por distinguirlos de los pibes más grandes que paraban ahí.

Seis años después de aquellos inicios, si Lo’ Pibitos son una de las bandas más frescas, divertidas y promisorias que surgieron últimamente en la siempre efervescente escena porteña, es porque su mezcla de hip-hop, funk y ritmos latinos sintoniza con el zeitgeist o signo de estos tiempos en los que el sabor local cotiza a nivel global: “Yo creo que hay puntos en los que se condensan cosas, y Lo’ Pibitos es uno de esos puntos en los que se condensan asuntos familiares, sonoros y de amistad”, dice al NO el guitarrista Rody Infinito Arbes, a la vez que comenta que su hermano Andrés (que luego de ser padre se alejó momentáneamente de la banda, aunque continúa desarrollando su talento para el arte urbano bajo el nombre de Abre) volvió a componer hace unos días un tema para la banda, que piensan tocar en su próximo show: Punto caramelo, el título del tema, describe a la perfección el buen momento en el que parecen encontrarse ellos ahora.

Alcanza con escuchar Bienvenidos al presente, su encantador disco debut que editaron a fines del año pasado, para sintonizar con su energía positiva y su mensaje pacífico y energizante. En esta producción autogestionada (hasta ahora solamente editada en CDR), el grupo fusiona con inteligencia lo analógico con lo digital, y se anima a buscar y encontrar un sonido propio, mestizo, aunque a la vez natural. Pero mejor aún es ir a verlos a alguno de sus impredecibles y energizantes shows en vivo y confirmar que Lo’ Pibitos en vivo son una fiesta. Jean Luka Arbes, a cargo de las percusiones que le dan el toque latino a la banda, tiene claro cuál es la dirección: “Todo lo que hacemos está puesto en función de los recitales, de dar un buen un show. A nosotros nos pega mucho el sonido de Prince, Stevie Wonder, Quincey Jones. Y de acá, no sé... el de IKV”.

Tras una primera época haciendo sound system y tocando en las fiestas Zizek, la propuesta se amplió en 2008, y el grupo ahora se completa con Andrés Cortes en guitarra, Jeremías Segall de Rosa en la batería y Juan “El Niño” Giménez en bajo, lo que permitió que su original mezcla de funk y rimas arengadoras y repletas de diminutivos seduzcan cada día a más pibitos... y pibitas. Jean Luka: “Creo que es algo que está en el léxico porteño: siempre se habla de un cafecito, de hacer una preguntita, de una minita... o de una fasito”. De ese tipo de sutilezas su nutre una banda cuya inocencia poco tiene que ver con los clichés más obvios del hip-hop.

Eldog (que también tocó el bajo en Nairobi y que ante la salida de Andrés volvió a ocupar el rol de MC) tiene claro que el hip-hop es algo más que lo que muestra la pantalla de la MTV: “El hip-hop nació con las fiestas que se hacían en la calle y con grupos como Sugar Hill Gang, que es lo más divertido que hay. Yo creo que a veces se confunde la protesta con esa cosa machista. Nosotros empezamos con el hip-hop por las cosas buena onda y confiamos en eso: es mucho mejor escuchar a alguien con buena onda tirarte un mensaje positivo que a un chabón cargado de bronca y que te está transmitiendo eso a vos”, dice y le cede el mic a su compañero Tomás, que acaba de llegar y no quiere olvidarse de la casa de 870: “Ahí aprendimos a respetar al otro y a compartir, y de ahí viene el nombre: es algo plural que sale de un grupo de gente. Lo que los pibes practicaban ahí era muy free style de vida”, arriesga. Y deja al final a Jean Luke expresar un deseo que define la propuesta y la misión de la banda: “La música bailable, la música popular tiene que volver a estar buena. La música bailable en todos lados es música popular, ya sea la cubana o el funk: es música comercial, pero no por eso tiene que ser mala, porque ahora por música popular la gente piensa en un pelado como Pitbull, un desastre. Prendés la radio y todo lo que suena es una cagada”. Lo’ Pibitos son así.

* Lo’ Pibitos tocan el sábado 7 en Peteco’s (Hipólito Yrigoyen 13.233, Adrogué) junto a Liers e Intrépidos Navegantes. A las 20.

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