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Jueves, 9 de agosto de 2012

UTOPIANS PRESENTA TRASTORNADOS

Pánico escénico

Es la primera vez que la banda tocará ante 600 personas, pero tienen dos buenos motivos para lograr la convocatoria deseada: un disco nuevo y una nota en el NO.

 Por Julio Nusdeo

Los Utopians están nerviosos. “Re cagados”, especifica Barbi Recanati. “Esta es la primera vez que vamos a tocar en un lugar con capacidad para más de 600 personas, donde la única propuesta somos nosotros.” Acomodados en su sala de ensayo, inusualmente ubicada en un enorme edificio que funciona como depósito fiscal, la cantante y compositora de Utopians comparte con sus compañeros la idea de que será una prueba de fuego en la que verán dónde están parados. Algo que hasta ahora, entre tanto recital compartido en festivales o teloneando bandas internacionales, era complicado de saber. “Después de los shows siempre hay fiesta con djs y ves un montón de gente. Pero terminás preguntándote cuántas de estas personas fueron a vernos, o cuánta gente de acá pagaría 50 pesos por nuestro show.” Interrogantes que serán respondidos el 11 de agosto, cuando presenten Trastornados, su flamante álbum, en La Trastienda. De movida, los Utopians saben que la ocasión será al menos un buen ejercicio de resistencia: “La lista va a ser el doble de larga. Vamos a hacer todo Trastornados, mitad del anterior y algunos temas del primer disco. Con eso ya hablamos de una lista de hora y veinte, más algunos covers, por lo que el desgaste físico va a ser otro”, dice Larry Fus, su baterista.

Los detalles de los preparativos suenan llenos de dulces expectativas, pero resultan más increíbles después de conocer que estuvieron a punto de desbandarse hace dos años, antes de la edición de su segundo disco, Freak. “Fue un momento muy difícil para nosotros”, recuerda Barbi. “Teníamos el álbum en la mano y nadie lo quería editar. Faltaba masterizarlo y no teníamos un peso partido al medio. El terremoto que en 2010 destrozó Chile, donde habíamos grabado el disco, hizo imposible poder hacerlo. Nos sentíamos muy mal, y la gente que teníamos alrededor en ese momento, además, nos devolvía una visión muy pesimista del asunto. Nadie nos decía: ‘No se preocupen. Sigan remando que va a estar todo bien’. Sus palabras eran más bien: ‘¿Qué esperan, que alguien les edite el disco?’”

Sucedió entonces que conocieron a Adrián Caneo, su futuro manager. Este fue el acontecimiento que los Utopians entienden como “el paso más importante de nuestra carrera”. “Alguien le recomendó a Adrián que nos venga a ver”, recuerda Barbi. “Nos vio tocando en una fecha que hicimos con Les Mentettes en La Castorera. Al otro día sonó el teléfono y era él, que dijo que le habíamos gustado y que nos quería ayudar. Fue increíble porque estábamos a punto de dejar de creer en todo, y pasó lo que leíamos en las biografías de bandas de rock de hace 50 años: ‘Un productor los vio en un bar y...’”, recrea con voz de documental. Caneo ayudó a que Utopians pudiera autogestionar Freak y les dio el empujón moral que necesitaban para generar el momento bisagra que se aproximaba.

Si Freak fue un aprendizaje para la banda, Allá voy, el segundo corte y uno de los únicos tres temas en español del álbum, fue lo que cambió externamente a Utopians. “Allá voy era diferente al resto. Las otras canciones estaban como disfrazadas en un español más bluseado, en donde las palabras no tenían tanta fuerza”, reconoce Barbi. “Y Allá voy fue la canción en la que más me abrí emocionalmente.”

—¿Por qué creés que no había pasado antes?

—Porque al estar cantando en inglés pensaba que nadie entendía lo que yo decía, y entonces priorizaba mucho más la melodía y la fonética. Con Allá voy hice todo eso, pero me encontré contando una historia de mi vida, súper íntima, de una manera que nunca había hecho. Decidimos incluirla en el disco, pero pensamos que nunca iba a salir a la luz. Cuando la hicimos en vivo por primera vez, para probarla nomás, el efecto en la gente fue muy raro; aplaudieron de otro modo. Al tercer show la gente se sabía la letra, y la sensación era increíble porque yo estaba ahí, abriéndome con una experiencia personal súper importante, y la gente gritándola. Ahí dijimos: “Hagamos un video de Allá voy”.

Con ese clip, de cámaras que giran a su alrededor en un ambiente despojado hasta de cables y micrófonos, el tema entró al Top 10 de MTV y el público “empezó a llovernos”, dice Barbi, a quien, como compositora, el asunto la había liberado por completo: “Me hizo ver que no estaba mal escribir lo que sentía y que nuestro sonido, que no se parecía a nada de acá ni de afuera, tampoco estaba mal”.

Desde ahí, Trastornados se encaminó de manera espontánea. Utopians se metió a grabar bajo la producción de Hernán Agrasar, quien desde la presentación de Freak se volvió su sonidista y “quinto Utopian”, al punto de no tocar en vivo si él no puede estar. Musicalmente, el guitarrista Gustavo Fiocchi, reconocible por su cresta/jopo, siente a Trastornados como su disco más cancionero: “No requiere tanto de la guitarra al frente, ni tanto riff”. Según Fiocchi, el cuidadoso sonido de las guitarras fue el resultado de grabar de otra manera. “Hicimos una preproducción, en la que grabamos todos los temas en dos días. Eso sirvió para escucharlo bocha de veces y corregir cosas. Entonces ensayamos unos meses más y recién ahí nos metimos a grabar.” Barbi cuenta que las letras de Trastornados fueron “escupidas, como de un momento. Esta vez son más provocadoras, creo. Como decir ‘bueno, sentite identificado con alguna letra y hacé algo’”, dice Barbi, como si le hablara a un fan invisible. “No importa si te provoca algo malo o bueno mientras que lo haga.”

* Utopians se presenta el sábado 11 de agosto a las 20 en La Trastienda, Balcarce 460, Capital.

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Imagen: Cecilia Salas
 
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